América Latina se prepara para enfrentar en las próximas semanas la fase más aguda de un fenómeno de “Super El Niño”, considerado por los meteorólogos como el más potente registrado en décadas.
La Organización Meteorológica Mundial y agencias climáticas regionales advirtieron que la alteración en las temperaturas del Océano Pacífico desencadenará un ciclo de eventos climáticos extremos que pondrá a prueba la infraestructura, la agricultura y los sistemas de respuesta ante emergencias en toda la región.
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Las proyecciones anticipan un impacto severo y dispar a lo largo del continente. Mientras sectores de la costa del Pacífico central y sur sufrirán lluvias torrenciales e inundaciones, extensas regiones del norte de Suramérica y América Central experimentarán sequías prolongadas.
Según un reporte difundido por CNN en Español, las autoridades de países como Colombia, Perú, Ecuador y Chile han comenzado a ejecutar protocolos de contingencia ante la inminencia del fenómeno. La preocupación central radica en la vulnerabilidad de las poblaciones asentadas en zonas de riesgo de deslizamiento y en la fragilidad de la red hídrica golpeada por sequías previas.
En México, el escenario térmico ya muestra indicadores alarmantes. Conforme a datos publicados por Infobae, el país atraviesa una ola de calor histórico con registros que han sobrepasado barreras térmicas habituales en múltiples estados del centro y norte del territorio nacional.

Los modelos climáticos citados por las fuentes periodísticas señalan que el impacto térmico actual no representa el techo del fenómeno. De acuerdo con el análisis de los registros meteorológicos, se prevé una fecha clave hacia 2027, momento en el que los termómetros podrían romper récords sin precedentes a nivel global y regional debido a la acumulación del calentamiento oceánico.
Frente a este panorama, la secretaría de gestión de riesgos de Ecuador decretó la alerta amarilla preventiva en más de un centenar de cantones. La medida busca acelerar la limpieza de cauces de ríos, el refuerzo de defensas costeras y el acopio de suministros de primera necesidad ante probables desbordamientos masivos.
Por su parte, el gobierno peruano dispuso la transferencia de fondos de emergencia a los gobiernos regionales del norte para obras de dragado y mantenimiento de infraestructura vial. El sector pesquero del Perú, uno de los más expuestos a las variaciones térmicas marinas, ya reporta desplazamientos de especies clave para la industria local.
En Colombia, los ministerios de Ambiente y Agricultura activaron un plan unificado para mitigar los efectos del desabastecimiento de agua en zonas rurales. La prioridad oficial es resguardar la producción agropecuaria e incentivar el uso racional del recurso en los centros urbanos con mayor densidad poblacional.
Especialistas en climatología coinciden en que la intensidad del evento responde a la interacción entre el ciclo natural del fenómeno oceánico y las dinámicas del cambio climático global. Esta conjunción eleva la frecuencia y gravedad de las anomalías meteorológicas registrando temperaturas superficiales récord en la franja ecuatorial del Pacífico.
Las organizaciones humanitarias internacionales advierten que el impacto socioeconómico podría desplazar a miles de personas en comunidades vulnerables. La pérdida de cosechas de subsistencia y el daño a viviendas precarias representan los principales factores de riesgo identificados en los diagnósticos.