Venezuela empezó a dinamitar este jueves los edificios que colapsaron por el doble sismo del 24 de junio pasado que provocó más de 5.500 muertes y destruyó centenares de estructuras.
De acuerdo con las autoridades, 190 edificios cayeron y 856 quedaron afectados por los dos terremotos. “Ninguna estructura va a ser demolida teniendo deudos o personas que recuperar”, remarcó hace dos días en conferencia de prensa Francisco Garcés, ministro de Transporte y encargado de recuperación de viviendas.

Según la Agencia AFP, por la tarde se oyó un fuerte estruendo que fue seguido por una nube de humo en la zona de Catia La Mar, La Guaira, estado vecino de Caracas y el más golpeado por los sismos del mes pasado.
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Desde muy temprano, militares interrumpieron el paso en varias manzanas cercanas a la zona donde comenzó la detonación controlada de un edificio y además se colocó una bandera roja para advertir a los vecinos del peligro y hacerlos mantener la distancia correspondiente.
Jesús Díaz, un abogado de 36 años, residente de La Guaira, le dijo a la AFP que “en el momento de la explosión nos encontramos terminando una santa eucaristía para darle descanso eterno a unos familiares que partieron de este plano. Y escuchamos la explosión y bueno, la gente se alteró porque fue algo, un estruendo bastante fuerte”. El letrado reconoció que luego todo se tranquilizó.
El poderoso ministro del Interior, Diosdado Cabello, afirmó en declaraciones al canal estatal que la implosión sucedió “tal cual fue planificada. Fue un trabajo hecho con los familiares, hecho con los que tienen dolientes (…) No se podía seguir buscando (cuerpos) por la inclinación peligrosa que tenía el edificio”.

Sobre la recuperación de cuerpos para entregárselos a sus familias, explicó que “una vez que cae el edificio, se reanudan estas tareas”.
Yenith Salcedo, un ama de casa de 66 años, que vive en cercanías del lugar, reconoció que les habían informado sobre la detonación, sin embargo, confesó, “me sentí horrible. Estaba todavía dentro de mi casa. Fue una sensación demasiado fuerte. Agarré mi bolsito para poder salir aquí a la playa a esperar si hay otra explosión más”.
Según el último balance oficial que se conoció el pasado 24 de julio, la cifra de muertos era de 5.546, pero todos los días se recuperan cadáveres entre las ruinas. Aunque el gobierno evita hablar de los desaparecidos, una fuente diplomática y expertos en el tema afirman que rondarían los 10.000.

Cómo era el primer edificio dinamitado
La primera en ser dinamitada fue una torre de 12 pisos que sucumbió parcialmente a los terremotos y quedó inclinada hacia la calle, parte del conjunto residencial Luisa Cáceres de Arismendi de seis edificios levantados por el gobierno.
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Manuel Castilla, un comerciante de 60 años, que vive desde hace más de cuatro décadas en esta zona, expresó: “Mientras que se hagan las implosiones con el debido respeto (…) y las autoridades sepan siempre lo que están haciendo, son importantes”. El hombre reveló que hay personas que se meten a estos edificios bajo el riesgo de que se caigan. “Ya basta ya de tragedias y de muertos”, pidió.
Según el Banco Mundial, solo los daños materiales ascienden a 19.500 millones de dólares, aproximadamente.
HM/MSS