Mariana Ron: una gestora cultural con trayectoria en la universidad, la Ciudad y las industrias creativas llega a la Cancillería

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Mariana Ron: una gestora cultural con trayectoria en la universidad, la Ciudad y las industrias creativas llega a la Cancillería

Mariana Ron fue designada al frente de la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería. Con más de dos décadas de experiencia en organismos públicos, universidades e instituciones culturales, Ron construyó un perfil técnico antes que diplomático, con un recorrido centrado en la administración de espacios culturales, el diseño de programas de formación, la producción artística y la articulación entre cultura, educación e industrias creativas.

Mariana Ron es la nueva directora de Asuntos Culturales en Cancillería. Foto: redes sociales.

Su formación combina las artes visuales con la gestión cultural. Estudió Artes Visuales en la Universidad Nacional de las Artes (UNA) y en la histórica Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, y luego realizó especializaciones en gestión cultural. Esa combinación entre formación artística y capacidad de gestión marcó buena parte de su carrera profesional.

En la 61.ª Bienal de Arte de Venecia, el nombre de la gestora cultural, coordinadora del área de Industrias Creativas en la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (AAICI), como puente con la Dirección de Asuntos Culturales (DiCul) de la Cancillería, era reconocido. Y comenzó a sonar con fuerza para esta última cuando Alejandra Pecoraro –última directora designada en la DiCul– se acogió al retiro jubilatorio, a comienzos de este año.

Desde la salida de la diplomática de carrera Pecoraro hubo un interinato cubierto por Noelia Dutrey, solo para la firma de los asuntos que pasan ante esa Dirección.

Lenta singladura de la Cancillería

Que desde febrero hasta la fecha no se hubiera oficializado la designación de Ron –quien no tiene carrera diplomática– es parte de la lenta singladura de la Cancillería, similar a la de los llamados slow boats (como los de Laos), por ahora inmersa en apagar los incendios que el presidente Javier Milei enciende con países vecinos y otros.

Ese lento funcionamiento se aprecia, sobre todo, en áreas que no revisten un interés vital para el Poder Ejecutivo y que no disponen de un presupuesto acorde con el desarrollo de una herramienta esencial en las relaciones internacionales, como es la diplomacia blanda. Léase: cultura.

Mariana Ron venía desempeñándose en la AAICI, que depende funcionalmente de la Secretaría General de la Presidencia de la Nación, a cargo de Karina Milei, y que antes había sido un área del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. Durante la gestión de Susana Malcorra, en la presidencia de Mauricio Macri, la AAICI (que tenía otro nombre) salió de la Cancillería.

Se sabe que Karina Milei tiene una enorme influencia tanto en ese ministerio como en Cultura de la Nación, por lo que solo faltaba su bendición para oficializar a Mariana Ron en la Dirección de Asuntos Culturales.

En eventos importantísimos a nivel internacional, como la presentación del diseño y el arte argentinos en otros mercados, la AAICI está siendo el mascarón de proa, secundado por la DiCul y la Secretaría de Cultura de la Nación. En lenguaje llano: pone los recursos que no erogan las dos últimas. Llámese ajuste o restricción presupuestaria.

Esto sucedió, por caso, en la Bienal de Arte de Venecia. Al margen de que el artista Matías Duville tuvo que procurarse el mecenazgo para el montaje y la permanencia durante seis meses (hasta el próximo 22 de noviembre), para sostener su instalación monumental “Monitor Yin Yang”, la DiCul asumió la convocatoria abierta de los proyectos para el envío argentino, pero el área a cargo de Ron tuvo una presencia financiera activa, según fuentes consultadas.

Quién es la nueva directora

Clarín intentó comunicarse con la flamante directora, pero no fue posible dado que se encontraba en reuniones. “Estoy designada desde el lunes 3 de agosto, fecha en la que también me hice cargo. Antes estuve en la Agencia ProArgentina articulando proyectos con la DiCul. Mil disculpas, estoy con reuniones”, fue su breve respuesta vía WhatsApp.

En su red de LinkedIn, Mariana Ron se presenta como “especialista en gestión cultural, con una amplia trayectoria en el ámbito público y privado, enfocada en el desarrollo de proyectos culturales e industrias creativas y su impacto en la economía global. Me destaco por mi habilidad en el diseño y gestión de proyectos, programas e iniciativas con una visión estratégica, desafiando supuestos, redefiniendo problemas y desarrollando soluciones innovadoras y sostenibles”.

Seguidamente se destacan, en su hoja de vida profesional, los cargos previos que ha ocupado como directora general del Centro Cultural General San Martín (CCGSM), de fines de 2023 a mediados de 2024; como coordinadora general de Cultura de la UBA, y como directora del Centro Cultural Ricardo Rojas (también de la UBA), entre octubre de 2021 y fines de 2023, cuando asumió en el CCGSM.

Formada en historia del arte y en gestión cultural, se ha enfocado en el liderazgo de equipos interdisciplinarios y la generación de redes para el financiamiento de proyectos culturales y su proyección a nivel internacional.

El área concreta en la que prestó servicios hasta asumir en la DiCul es la Gerencia de Promoción de Negocios Internacionales, creada durante el gobierno de Milei, cuyo objetivo es “impulsar la proyección global de las industrias creativas y su integración en los mercados internacionales”.

La pregunta en expectativa es si, dadas las incumbencias de la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería, que es el brazo del Estado en los mercados internacionales de los libros, el arte, el diseño y la literatura, a través de festivales, ferias y bienales, el gobierno argentino estará dispuesto a apostar por la cultura de manera audaz.

Que no solo se trata de aumentar la cuota de tierras que los extranjeros pueden comprar, con los recursos que atesora el suelo argentino, sino también de usar la cultura, en el mejor sentido, como una herramienta que abra más mercados para nuestros valiosos productos creativos.

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