Desde la Asociación Forestal Argentina (AFoA) salieron a respaldar el dictamen del Senado sobre la Ley 26.737. Afirman que la eliminación de trabas cuantitativas atraerá financiamiento internacional de largo plazo sin alterar la legislación ambiental ni la protección de los recursos naturales.
Fuente: AFoA
BUENOS AIRES (24/7/2026) .- La Asociación Forestal Argentina (AFoA), entidad que agrupa a las principales empresas de la cadena foresto-industrial del país, anunció su respaldo al dictamen aprobado en las Comisiones de Asuntos Constitucionales y de Legislación General del Senado para modificar la Ley de Tierras Rurales (N° 26.737), en el marco del proyecto sobre Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
Para las grandes compañías del sector, la normativa vigente actúa como un cuello de botella para proyectos de alta escala que exigen inversiones de capital intensivo a largo plazo.
Según la AFoA, los topes cuantitativos de la norma actual —como el límite de 1.000 hectáreas en zona núcleo y los cupos de nacionalidad por provincia— paralizaban el flujo de financiamiento internacional hacia desarrollos forestales, celulósicos y de bioeconomía.
«No se defiende la soberanía restringiendo la inversión extranjera, sino atrayendo inversiones transparentes, generando empleo genuino y promoviendo la sostenibilidad bajo un control ambiental riguroso», argumentaron desde AFoA, en un comunicado de prensa difundido este viernes.

Frente a los cuestionamientos políticos y sociales que rodean el debate parlamentario en la Cámara Alta, la entidad difundió un análisis técnico articulado en cuatro ejes centrales:
- Inmovilidad del activo e impacto territorial: AFoA enfatizó que la tierra es un bien no transable territorialmente. El ingreso de capitales internacionales no implica la exportación de patrimonio, sino la erradicación de inversiones físicas que permanecen bajo jurisdicción argentina, dinamizando pymes de servicios, empleando mano de obra local y tributando en las provincias.
- Foco en riesgos estratégicos y fronteras: El dictamen en debate preserva la prohibición para que Estados, gobiernos o corporaciones públicas extranjeras adquieran tierras rurales —salvo excepciones explícitas del Poder Ejecutivo por razones de seguridad nacional—. Asimismo, se mantiene el régimen de conformidad previa del Ministerio del Interior para compras en zonas de seguridad de frontera (Decreto-Ley 15.385/44).
- Inalterabilidad del marco ambiental: La titularidad privada de la tierra no exime del cumplimiento de las leyes de presupuestos mínimos. Los proyectos deben ajustarse estrictamente a la Ley de Bosques Nativos (N° 26.331), la Ley de Glaciares, la Ley General del Ambiente y la Ley de Gestión de Aguas. Los Ordenamientos Territoriales de Bosques Nativos (OTBN) provinciales conservan plena vigencia sobre los usos del suelo.
- Escala industrial y transición verde: La cadena forestoindustrial requiere grandes superficies cultivables para abastecer la demanda de bioproductos renovables (papel, envases, construcción en madera, bioenergía y biomateriales). La entidad señaló que el desarrollo registrado en la provincia de Corrientes durante los últimos 30 años evidencia cómo la forestación dinamiza las economías regionales y genera empleo calificado, un modelo que buscan replicar a mayor escala si se eliminan las barreras al capital privado.

El valor estratégico de la foresto-industria: bioproductos para un futuro sustentable
El sector foresto-industrial argentino requiere inversiones de gran escala y plazos de retorno prolongados. Las restricciones cuantitativas arbitrarias de la ley anterior de adquisición de tierras (como el tope de 1.000 hectáreas en zona núcleo o los cupos provinciales) sólo actuaban como un freno al desarrollo de proyectos de forestación.
La foresto-industria argentina es una actividad basada en el cultivo sustentable: se planta árboles para producir bioproductos renovables y reciclables de alta demanda global, tales como:
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- Insumos esenciales: Papel, cartón y envases sustentables.
- Construcción y Muebles: Madera de alta calidad para edificaciones sostenibles y equipamiento.
- Transición Energética y Química Verde: Bioenergía, biomateriales y productos químicos de origen biológico que reemplazan a los derivados del petróleo.
Esta cadena de valor no extractiva requiere un alto nivel de procesamiento técnico, lo que se traduce directamente en generación de empleo local especializado, calificado y de alto impacto social en el interior profundo de nuestro país, siendo clave para:
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- Acción Climática: La actividad forestal es el principal captador de carbono del país y una fuente de nuevos negocios en créditos de carbono.
- Generación de Empleo y Arraigo: Crear puestos de trabajo dignos e industriales es la forma más efectiva de dinamizar las economías regionales y evitar la migración de familias hacia la periferia de los grandes centros urbanos. El crecimiento generado en Corrientes por las forestaciones promovidas en los últimos 30 años es la prueba más clara de esta afirmación. Ese crecimiento puede multiplicarse si se quitan las restricciones a la inversión.
«Remover trabas burocráticas al capital privado que busca producir respetando las leyes argentinas no debilita al país; por el contrario, lo fortalece. La tierra no se va a ninguna parte: se queda aquí, generando empleos e industrias. No se defiende la soberanía restringiendo la inversión extranjera, sino atrayendo inversiones transparentes, generando empleo genuino y promoviendo la sostenibilidad y el control ambiental riguroso y eficiente», señalaron desde AFoA.