La intensa tormenta eléctrica que afectó al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) durante la madrugada del sábado provocó importantes complicaciones en la actividad aérea de los principales aeropuertos del país. El fenómeno obligó a activar los protocolos de seguridad, lo que derivó en cancelaciones, demoras y desvíos de vuelos tanto en el Aeroparque Jorge Newbery como en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.
El fuerte temporal que atravesó el AMBA durante la madrugada del sábado impactó de lleno en las operaciones aéreas, generando cancelaciones, demoras y desvíos en los vuelos que arribaban y partían desde el Aeroparque Jorge Newbery y el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.
La intensa actividad eléctrica obligó a las autoridades aeroportuarias a activar los protocolos de seguridad establecidos para este tipo de situaciones, afectando el normal funcionamiento de ambos aeropuertos.
En Aeroparque fueron cancelados siete vuelos correspondientes a distintas aerolíneas, mientras que otros 15 servicios con destino a diferentes puntos del país registraron demoras leves tanto en los despegues como en los aterrizajes debido al temporal y a las restricciones operativas. Según lo previsto, las demoras podrían extenderse hasta las 16.
En tanto, en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza se registraron demoras en otros 15 vuelos y tres servicios debieron ser desviados hacia aeropuertos alternativos. Fuentes aeroportuarias indicaron que la actividad continuaba siendo intensa durante la madrugada, aunque esperaban una mejora progresiva de las condiciones meteorológicas para normalizar las operaciones.
Tras el paso del temporal, dejó de regir la alerta amarilla por tormentas para el AMBA. Sin embargo, el alerta meteorológico continúa vigente en las provincias de Corrientes, Misiones y en sectores de San Juan, Mendoza y Neuquén.
Por qué se generan las demoras
Las mayores complicaciones durante este tipo de fenómenos no responden únicamente a la lluvia o al viento, sino principalmente a la actividad eléctrica. Cada vez que se detectan rayos en las inmediaciones de un aeropuerto, se activan los protocolos de seguridad y se suspenden todas las tareas que se desarrollan en la plataforma.
Durante ese período no se realizan operaciones de carga y descarga de equipajes, reabastecimiento de combustible ni asistencia a las aeronaves en tierra. Como consecuencia, aunque las condiciones permitan despegar o aterrizar, la falta de servicios en plataforma impide mantener la programación habitual de los vuelos.
Este procedimiento de seguridad genera un efecto en cadena que puede prolongar las demoras durante varias horas, incluso una vez que las condiciones meteorológicas mejoran y cesa la actividad eléctrica.
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— misionesonline.net (@misionesonline) March 18, 2024