La vicegobernadora de Córdoba, Myrian Prunotto, no esquiva una de las preguntas centrales de la política provincial hacia 2027: cuál será su futuro electoral y si pretende disputar la intendencia de la ciudad de Córdoba. Su respuesta fue directa. “Pienso en la ciudad de Córdoba”, afirmó durante una entrevista con Perfil Córdoba. Luego aclaró que su eventual candidatura dependerá de una construcción política más amplia y de las decisiones que se adopten dentro del espacio que conduce el gobernador Martín Llaryora, pero también dejó una definición inequívoca: “Me encantaría ser y trabajo para eso”.
Prunotto, exintendenta de Estación Juárez Celman y una de las dirigentes que aparece en el radar del oficialismo para la sucesión de Daniel Passerini, planteó que quiere formar parte de la discusión electoral, aunque evitó presentar su aspiración como una disputa individual. “Yo creo que obviamente que va a ser una decisión del gobernador y que yo estoy compitiendo para aparecer como una opción, pero voy a estar en el lugar que sirva para el proyecto. Acá no hay ambiciones personales”, sostuvo.
En su despacho de la Unicameral también dejó definiciones sobre la economía cordobesa, la relación con la Nación y el impacto que, según su visión, está teniendo el ajuste sobre las provincias y los municipios. Prunotto habló especialmente sobre la situación de las pymes, el deterioro de la infraestructura nacional y el aumento de la demanda sobre los servicios públicos provinciales.
-¿Qué está palpando de la actividad productiva de Córdoba?, ¿Qué está percibiendo?
-Que la macroeconomía no está llegando a las familias y empresas. Imaginate si salen los grandes empresarios a plantearlo (NdeR: en referencia a Roberto Urquía, de AGD) cómo están los estamentos medios y bajos. Porque nosotros acá hablamos de la industria automotriz que tiene cada vez menos empleados, pero también hay una mayor cantidad de pymes, las empresas familiares que tienen 100, 110 empleados, y están siendo golpeadas con toda la importación. Yo veo que estamos en una situación bastante compleja.
-¿Cuánto de esto se termina trasladando a los servicios que presta la Provincia?
-Bueno, como Gobierno provincial nos aumentó un 44% la demanda en la atención de salud. Un 30% aumentó la matrícula de las escuelas públicas, cuando nacen menos niños. No hubo una explosión demográfica, todo lo contrario. Hay un traslado de los privados al público. La Provincia está haciendo un esfuerzo mayor al que venía haciendo. Obviamente se tomaron decisiones que por ahí fueron muy odiosas apenas comenzamos la gestión, con cambios en Apross, en la Caja de Jubilaciones y demás, porque el gobernador veía lo que iba a pasar. Eso también dio previsibilidad para poder sostener todo esto.
-Desde la Nación plantean que hicieron un fuerte ajuste para bajar el gasto público y que las provincias aún no lo hicieron.
-Las provincias han hecho ese esfuerzo. Lo que pasa es que el Gobierno nacional no presta ningún tipo de servicio. Pensar que dejar de atender las rutas nacionales es bajar el costo del Estado es una falacia. Porque después, ¿cuánto cuesta recuperar esas rutas que hoy no están atendiendo y se están destruyendo? ¿Cuánto es el capital que después tenés que volver a invertir para que vuelvan a funcionar?

En Córdoba, cuando vos decís qué vamos a bajar, ¿dónde está la mayor masa de empleados públicos? En educación. Después en salud y ahí nomás en seguridad. Y solo un 11% está en la administración. Entonces no hay margen para hacer ajuste porque ya estás tocando sectores vitales, que tienen que ver con los servicios que tiene que prestar el Estado: educación, salud y seguridad. No entiendo nada de economía, capaz que la macro está funcionando, pero nosotros, en el día a día, hablando con los intendentes, hablando con la gente, que nos llegan mensajes de todos lados, no lo estamos viendo. En la micro no se está viendo. Nosotros somos de la idea de la construcción de abajo para arriba. Si vos no tenés una buena micro, no podés sostener la macro. No vemos que se ordene al revés.
-Vamos al terreno político. ¿Cómo imaginá la carrera hacia 2027?
–Yo soy de las pocas que digo lo que quiero ser. Y eso no significa tampoco que voy a ir a pelearme con nadie ni matar a nadie por serlo. Yo entiendo que soy parte de una construcción política, del cordobesismo, de Hacemos Unidos, de Provincias Unidas, como le quieras llamar. Soy parte de eso y creo que es la política que se viene.
-¿Cómo ve hoy a la ciudad de Córdoba?
-Yo la veo pasando las mismas dificultades que vienen pasando todos los municipios de la provincia. Están en la misma situación, nada más que con una mayor cantidad de gente. Creo que el intendente Daniel Passerini está haciendo muchos esfuerzos, está cumpliendo con todos los servicios. Las escuelas municipales siguen funcionando, los dispensarios siguen funcionando. Veo que con los pocos recursos que recibe un intendente de una ciudad importante están haciendo lo posible para mantener los servicios en un contexto difícil y dar respuesta.
-¿Y qué le gustaría hacer con Córdoba?
-Yo creo que Córdoba fue una ciudad que no estuvo planificada. Ese es uno de los grandes problemas que tiene. Tiene que volver a amigarse con el desarrollo productivo, con el sector privado. Creo que hay que trabajar mucho con el sector privado y sobre todo aprovechar ese potencial que tiene con la academia, con la gran cantidad de universidades que tiene. Uno es elegido para que le solucionen los problemas del día a día, pero también para que piense la ciudad. Más allá de la coyuntura, tenés que tener esa capacidad de resolver lo urgente, pero también pensar adónde va a llegar la ciudad y cuál va a ser el camino para su futuro desarrollo.

-Hay varios dirigentes pensando en el Palacio 6 de Julio. ¿Cómo se ve en esa carrera?
–Obviamente va a ser una decisión del gobernador y yo estoy compitiendo para aparecer como una opción, pero voy a estar en el lugar que sirva para el proyecto. Acá no hay ambiciones personales. A ver, me gustaría, sí, pero no es que si yo no tengo esto me voy a mi casa. Yo soy parte de un proyecto.
-En esa carrera va a tener contrincantes internos y dirigentes de otros espacios, algunos excompañeros de la Unión Cívica Radical, ¿cómo los ve?
–A los correligionarios no veo ninguno que esté en camino. Ahora, de estos oportunistas que no saben para dónde van, qué quieren y qué quieren hacer, hay varios que tampoco se deciden. Porque esto no es especular. No es especular y decir: “A ver, voy a ver si soy intendenta de Córdoba y mañana me levanto y digo: no, mejor tendría que hacer todo para ser vicegobernadora otra vez. Ay, pero qué lindo sería ser diputada”. Así se están moviendo en la oposición. Le veo falta de seriedad. ¿Y sabés qué es lo que más veo, conociéndolos? La poca vocación de querer ser. Porque se han quedado cómodos en la oposición.
Están cómodos en la oposición, porque gobernar es el verdadero desafío. Gobernar es no dormir. Gobernar es que cuando hay un viento vos estás pensando a cuántos se les va a volar el techo, si se les va a caer un árbol en el medio de una casa. Gobernar es un compromiso mayor, es una responsabilidad mayor, que no veo que tengan ganas de asumir.