Hay una costumbre muy argentina —y muy cordobesa también— de mirar con lupa los errores y pasar demasiado rápido sobre los aciertos. Nos acostumbramos a que la noticia sea el conflicto, la crisis, la pelea o el fracaso. Pero pocas veces nos detenemos a reconocer a quienes, desde hace años, hacen las cosas bien.
Quizá por eso los Premios Perfil Córdoba tienen un sentido que excede largamente una ceremonia. No se trata de una gala ni de una sucesión de nombres propios. Se trata de detenernos, aunque sea por un rato, para poner en el centro a personas e instituciones que ayudan a explicar por qué Córdoba sigue siendo una de las provincias más dinámicas de la Argentina.
En un contexto donde la agenda pública suele estar dominada por la política partidaria, la economía o la coyuntura, resulta saludable mirar hacia otros lugares. Hacia quienes investigan, emprenden, escriben, enseñan, comunican, generan empleo, producen conocimiento o dedican su vida a mejorar la de los demás.
La edición 2026 de los Premios Perfil Córdoba vuelve a reflejar esa diversidad. Hay artistas consagrados, científicos de reconocimiento internacional, periodistas que hicieron de la credibilidad su principal patrimonio, juristas cuya obra marcó generaciones de profesionales, empresas tecnológicas que exportan innovación y organizaciones sociales que trabajan silenciosamente para transformar vidas. También hay espacio para quienes recién empiezan y representan el recambio de esa Córdoba inquieta que siempre encuentra una nueva generación dispuesta a desafiar los límites.
No es casual que entre los premiados convivan Jairo y Monserrat Aricó Buteler. Uno representa una trayectoria de décadas que trascendió fronteras sin perder jamás el vínculo con su tierra. La otra simboliza el talento emergente, la creatividad y la capacidad de una nueva generación para abordar temas complejos con una mirada propia. Entre ambos hay casi medio siglo de diferencia, pero los une una misma convicción: el talento no entiende de edades cuando existe pasión por hacer las cosas bien.
También conviven la innovación y el compromiso social. Una startup como Kilimo, que hoy desarrolla soluciones para optimizar el uso del agua en distintos países, comparte escenario con la Fundación E+E, que apuesta por la reinserción laboral de personas privadas de la libertad. Son mundos completamente distintos, pero ambos parten de una misma idea: utilizar el conocimiento para mejorar la vida de otros.
Algo similar ocurre con Pedro Jaureguiberry, que lleva el nombre de Córdoba a los principales debates ambientales del planeta; con José Ignacio Cafferata Nores, cuya producción jurídica sigue formando abogados y magistrados, o con Mario Pensavalle, una voz que durante décadas recordó que el periodismo solo tiene sentido cuando ejerce la libertad con responsabilidad.
Premios Perfil: “Celebro que se sigan reconociendo a las personas de Córdoba”
En tiempos donde la discusión pública parece reducirse a ganadores y perdedores, a grietas y confrontaciones, estos premios proponen otra conversación. Nos recuerdan que existe una Córdoba que trabaja todos los días lejos de los reflectores. Una Córdoba que investiga mientras otros discuten; que emprende mientras otros especulan; que enseña mientras otros gritan; que crea mientras otros destruyen.
Tal vez ahí radique el verdadero valor de este reconocimiento. No en la estatuilla, ni en la foto, ni en el aplauso. El valor está en decir, públicamente, que hay ejemplos que merecen ser visibilizados porque ayudan a construir una sociedad mejor. Las comunidades también se fortalecen cuando saben reconocer a quienes las hacen crecer. Porque los modelos importan. Porque las historias inspiran. Y porque, en definitiva, una provincia no se define únicamente por sus gobiernos o por sus indicadores económicos, sino también por las personas que, desde distintos ámbitos, contribuyen a hacerla más grande.
Esa es, en el fondo, la razón de ser de los Premios Perfil Córdoba. Celebrar el talento, el esfuerzo y el compromiso es una manera de decir qué valores vale la pena poner en primer plano. Y, sobre todo, de recordar que detrás de cada gran historia siempre hay alguien que decidió trabajar para dejar una huella.

Los ganadores
Inteligencia digital/social: Kilimo
Bien Público: Fundación E+E
Ciencia: Pedro Jaureguiberry
Labor cultural: Cristina Bajo
Promesa en Labor Cultural: Monserrat Aricó Buteler
Excelencia en la Justicia: José Cafferata Nores
Mérito deportivo: Club Atlético Belgrano
Libertad de expresión: Mario Pensavalle
Trayectoria: Jairo