MicroFeria Rosario cumple 10 años y reafirma su lugar en el mapa del arte contemporáneo

8 Min Read
MicroFeria Rosario cumple 10 años y reafirma su lugar en el mapa del arte contemporáneo

Rosario siempre estuvo cerca. En su río, en sus calles, en la vida cotidiana de quienes la habitan. Pero hay una cercanía que se da a través del arte, como un gesto de la ciudad hacia su gente. Una forma de decir que la cultura no es un privilegio, sino un derecho al alcance de todos. Desde ayer jueves y hasta el domingo 9 de agosto, en esta ciudad se desarrolla la décima edición de MicroFeria, el encuentro de arte contemporáneo que en una década se consolidó como una de las plataformas más relevantes para la exhibición y comercialización de obras, con galerías de todo el territorio nacional.

Inauguración de la MicroFeria de Arte de Rosario. Foto: Guillermo Turin Bootello, gentileza.

La propuesta, que en esta ocasión se titula 10.1, en un guiño futbolero al rosarino más famoso del mundo, está organizada por la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario y se desarrolla en el Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC), con curaduría de Roberto Echen y Clara López Verrilli.

La entrada gratuita no es un detalle menor. Es la decisión de correr las barreras que muchas veces alejan el arte contemporáneo del público masivo, esas que lo vuelven algo reservado para unos pocos. En estos diez años, la MicroFeria reunió a más de 100 galerías, 800 artistas y miles de visitantes.

En esta edición participan 15 duplas de galerías –una anfitriona local y una invitada de otro punto del país–, seleccionadas por convocatoria nacional, más un espacio invitado adicional. El programa incluye, además, la participación del Museo de Arte Contemporáneo (MACRO) y del Museo Provincial de Bellas Artes. Además, suma un sector de libros y un espacio dedicado al arte emergente.

Inauguración de la MicroFeria de Arte de Rosario. Foto: Guillermo Turin Bootello, gentileza.

Durante la inauguración, el secretario de Cultura de Rosario, Federico Valentini, y el subsecretario, Nicolás Charles, remarcaron el trabajo articulado entre el sector público y el privado, además del rol de la cultura como generadora de trabajo.

Lo que distingue a la MicroFeria de otras ferias de arte es su dispositivo de convivencia: cada espacio del CEC es compartido por dos galerías, una rosarina que oficia de anfitriona y otra invitada de cualquier punto del país, que se hace cargo de la selección de artistas sin más responsabilidad logística que esa elección.

Galería huésped y galería invitada

“La idea de la galería huésped y la galería invitada surgió cuando éramos apenas quince galerías, una feria bien micro”, cuenta Roberto Echen, quien además es el director de la MicroFeria. “En un momento empezamos a pensar cómo ampliar sin perder el espacio: hagamos duetos, que una galería conviva con otra. La primera vez me dio mucho miedo, pensé que me iban a matar cuando les dijera que tenían que compartir el monoambiente con otra galería. Y, sin embargo, funcionó”.

Aquel dispositivo continúa hasta el día de hoy configurando el recorrido. María Casado comparte espacio con Galería Ohno, con obras de Amaya Bouquet y Lola Goldstein; del otro lado, las piezas de Mateo Brosi evocan el pueblo cordobés de Alejandro Roca, diezmado por la instalación de una industria. Mostra Gallery se une a NN, de La Plata –organizadores de La Plateada–, en un cruce que trae esculturas de Silvia Chiripa y Matías Najar en diálogo con la gastronomía.

Diego Obligado, de Rosario, comparte espacio con Satélite, de Córdoba. Gachi Prieto, con Gala Altamare y Luisa Lerman, se asocia con Gabelich Contemporáneo, de Gabriela Gabelich, que trajo a Max Romero Almenar, Alejandro Gomara y Laura Pecoraro.

Local 15, de Mónica Sparisci, comparte espacio con Laguanacazul, de El Calafate, exhibiendo bidones de cerámica de Valeria Inchauza que alertan sobre la falta de agua potable y el pasaje de lo plástico al barro, junto con los humos de Patricia Viel. Ezequiel Nant, de Galería Crudo, dialoga con la galería tucumana Consultorio, donde pinta sobre bolsas de supermercado y arma collages que citan, en clave simbólica, la obra de Antonio Berni.

Inauguración de la MicroFeria de Arte de Rosario. Foto: Guillermo Turin Bootello, gentileza.

Una mención especial merecen los tres pisos del MACRO, que forman parte de las actividades satelitales de la feria. A favor de la fantasía en contra de la inflación es una exposición que explora las relaciones del capitalismo con el ocio y el tiempo libre.

“Es un espacio donde ensayar otros modos de vida desmarcados de la utilidad, de la productividad, y que nos dan un poco de conexión con los otros, con la naturaleza, con la contemplación y con lo espiritual”, señala Georgina Ritchie, curadora de colecciones de la institución, donde también se pueden ver los trabajos de Ariel Costa y Diego Melero.

Inauguración de la MicroFeria de Arte de Rosario. Foto: Guillermo Turin Bootello, gentileza.

La feria siempre me sorprende. Las propuestas de las galerías están muy bien articuladas con la lógica de la hospitalidad, del anfitrión y el invitado. Y eso se nota en estos diálogos entre artistas muy diferentes. Rosario es una ciudad de silos, es una ciudad contenedora. Y esta es una feria contenedora”, señala Gachi Prieto.

“Más allá de las producciones artísticas, de la cantidad de disciplinas y el montaje, acá se respira una atmósfera de buenaventura, de amorosidad, de esa emoción de encontrarte, de ver que el otro vende y te ponés contento, es una maravilla”, agrega, por su parte, Toia Ibañez, de Laguanacazul, quien además forma parte de la red Cuero, que une a los gestores culturales patagónicos.

Inauguración de la MicroFeria de Arte de Rosario. Foto: Guillermo Turin Bootello, gentileza.

Descentralización

Porque, más allá del catálogo de obras, la MicroFeria funciona como un termómetro de algo más amplio: la descentralización de la escena artística argentina, tradicionalmente concentrada en Buenos Aires.

El dispositivo de duplas obliga a las galerías del interior a dialogar entre sí sin intermediación porteña, y eso se traduce en la feria en un mapa que va de Rosario a Tucumán, de La Rioja a Santa Cruz, de Córdoba a La Plata.

Inauguración de la MicroFeria de Arte de Rosario. Foto: Guillermo Turin Bootello, gentileza.

En un contexto de financiamiento cultural público bajo tensión en buena parte del país, sostener una feria gratuita –tanto para el público como para los expositores– con presupuesto municipal es también una toma de posición sobre el rol del Estado en la circulación del arte.

En un contexto donde el acceso a la cultura suele ser desigual, esta feria reafirma algo esencial: que el arte contemporáneo puede y debe dialogar con toda la comunidad, no solo con quienes ya forman parte del circuito cultural. Rosario se acerca todavía más a su gente, y lo hace desde el lugar más genuino: poniendo el arte al alcance de todos.

La MicroFeria Rosario 10.1 se desarrolla hasta el domingo 9 de agosto en el CEC, con entrada libre y gratuita.

Diana Saiegh es arquitecta y gestora cultural de gran trayectoria, fue presidenta del Fondo Nacional de las Artes, directora del Museo de Tigre, el Centro Cultural Recoleta y la Casa Argentina en París, entre otros roles.

Share This Article