A pocas horas de que el Boletín Oficial publicara el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que habilita la expulsión e impide el ingreso al país de extranjeros que “incitaren o dirigieran mensajes de odio, discriminación y/o violencia contra el pueblo argentino”, en los pasillos de Balcarce 50 se encargaron de remarcar que el ideólogo fue uno solo: el presidente Javier Milei.
Lejos de tratarse de una medida aislada del gabinete técnico, la determinación tomó forma definitiva la semana pasada y con mucho análisis de parte del contexto por parte del Presidente. En ese orden, tras madurar la idea durante el fin de semana, el mandatario le dio el impulso final este miércoles por la noche antes del sello oficial.
En la mesa chica de Casa Rosada explicaron que la génesis del decreto responde a una lectura minuciosa de la conversación pública tras la finalización del Mundial. De acuerdo con fuentes del oficialismo, Milei detectó en las plataformas digitales un creciente malestar social ante la denominada “campaña anti-Argentina” y resolvió canalizar dicho descontento en un instrumento punitivo, con el decreto que vio la luz hace algunas horas.
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“Es una medida en conexión con lo que la gente está pidiendo, diciendo y pensando”, graficó una fuente del entorno presidencial a Perfil.
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Desde el Gobierno también señalaron que la medida es una respuesta a la “campaña antiargentina” y remarcaron que la defensa del país y sus emblemas es un principio “innegociable”. En ese sentido, citaron una frase del Presidente: “Quien ataque a la República Argentina no es bienvenido en nuestro país”.
La norma establece que quienes incurran en determinadas conductas podrán ser rechazados en la frontera o, si ya viven en el país, perder la residencia y ser intimados a salir o directamente expulsados, según corresponda. También busca preservar el orden público y la convivencia social
Uno de los aspectos más relevantes en la redacción de la norma radica en los límites del concepto de “odio”. En el oficialismo aclararon que la prohibición y la expulsión quedan circunscritas estrictamente a los ataques colectivos hacia la ciudadanía por su condición de argentinos o la agresión a símbolos patrios, dejando al margen las “posiciones e ideologías políticas”.
El disparador legislativo que activó el engranaje partió de la provincia de Buenos Aires. El diputado bonaerense por La Libertad Avanza, Agustín Romo, impulsó un proyecto para arancelar los servicios de salud y las universidades públicas a extranjeros no residentes. De hecho, el referente de La Fuerzas del Cielo fue el primero que festejó la aparición del decreto.