Viviana Rivero, la autora que enamora, presenta ‘Ellas’: “La independencia empieza con el trabajo”

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Viviana Rivero, la autora que enamora, presenta ‘Ellas’: “La independencia empieza con el trabajo”

Viviana Rivero pasó unos días en la Ciudad de Buenos Aires. La cordobesa vino a presentar su último libro, Ellas, una novedad para esta autora que tiene 15 novelas en su haber. Su libro número 16 es el primero que publica compuesto por relatos y adelantó a Clarín que no descarta hacer otros. Pero, tranquilos: también confirmó que no abandona la novela romántica, el género que la consagró como una de las principales referentes en la Argentina y dio pistas sobre el tema en el que trabaja.

Viviana Rivero, una de las escritoras más leídas. Foto: Cristina Sille.

La escritora vive entre España y Córdoba, de donde es oriunda, y allí estudió Derecho y trabajó como abogada hasta que en 2010 cerró su estudio y se dio un año de gracia para apostar a la escritura. Ahora está sentada en el café del Hotel Anselmo en San Telmo, rodeada de su equipo editorial –recientemente selló su pase a Penguin Random House–, posa para la fotógrafa y arroja ideas al aire de posibles actividades y encuentros para hacer con sus lectoras. A la abogacía nunca regresó.

–Venías de una de una saga de varias novelas importantes (en el lapso de tres años publicó Apia de Roma, Los soles de Santiago y Secretos de sangre) y aparece un libro de relatos. ¿Hubo intención de hacer un libro de relatos o fue algo que se te fue presentando a vos?

–No hubo intención. Me acuerdo que estábamos charlando con mi hermana súper lectora y me dice un día, ‘me está costando mucho leer’, ‘me da como cosa ir a comprar un libro de 40.000 pesos y no saber si lo voy a terminar o no’. Y me dice, ‘me quedo mucho con el celular a la noche, con las redes’. Entonces, yo dije, si le está pasando a mi hermana, que era súper lectora, es porque le está pasando a muchas. Le dije, ‘voy a hacer un libro de relatos, de micro relatos’, que era mi idea. Relatos cortitos y que te hagan pensar. Entonces, empiezo y empiezo a poner algunas cosas mías. Me di cuenta de que yo soy un tipo de persona, que tengo una edad determinada, que tengo una condición social, que tengo una profesión. Pero yo quiero que me cuenten mis sobrinas de 18 años, que son los dulces y los amargos de ellas. Una señora de 70, 80 años, que me cuente también. La señora que trabaja en mi casa, le dije, ‘contame vos también’. Y después, por supuesto, empecé a mandar mensajes a amigas, y a gente no tan amiga porque mis amigas íntimas entran en una mano. Entonces, tuve que pensar en otra gente. Yo pongo una nota de autora (al final de cada relato), donde aclaro que a algunas les cambié el nombre porque me contaron cosas fuertes, otras me dijeron que pusiera su nombre. Me encontré con tantas cosas, para mí fue una sorpresa.

–¿Este libro lo fuiste escribiendo en el medio de la escritura de las novelas?

–Este lo escribí en mi rato libre, cuando terminé Secretos de sangre. Porque una novela requiere estar, vivir en esa época, en ese tiempo. La novela histórica, yo la vivo. A veces viene mi marido, cenamos juntos y le digo, ‘habla vos, porque no tengo nada para preguntarte nada más que si querés te cuento los nazis, Hitler’. Me suele pasar eso, por lo menos los últimos 2 meses de una novela. En cambio, esto no requería eso, porque me encerraba para escribir un relato y después me podía ir a tomar algo sola, a encontrarme con una amiga. Después volvía y escribía otro. Pero sí también requería su investigación, porque habrás visto que, más o menos, cada 10 relatos hay relatos históricos, como hitos en el género femenino. Por ejemplo, la primera mujer que jugó al ajedrez cuando todavía no nos dejaban, o la primera que corrió carreras.

–¿Y cómo lo recibieron las lectoras? Porque esto no tiene nada que ver con lo que vos escribís.

–En la editorial no sabían si se iba a vender o no. Capaz se iba vender, pero menos. No, se vendió rebien. A veces algunas me dicen, ‘¿pero vas a escribir novela? Porque yo estoy esperando tu novela’. Le digo, sí, ahora ya estoy con la próxima, pero eso no quita que tal vez hagamos Ellas 2 si lo siguen pidiendo.

–Cubrí tu charla en la Feria del Libro y a mí me sorprendió una frase que dijiste: “No pretende ser un libro feminista, pretende contar lo que nos pasa”. A veces parece que hay géneros que están peleados con la idea del feminismo, la novela romántica, por ejemplo, ¿está peleada con el feminismo?

–Por lo menos, no las mías. No sé si el género. Yo siempre cuento la historia de las pioneras, las que hicieron algo que las otras no se atrevieron, y lo conté desde mi primer libro. Mi primer libro salió en el 2010, Secreto bien guardado, y María (N.d.R, la protagonista) era una mujer fuerte. O sea, le pasó de todo, pero ella sale, empieza a dirigir el negocio, se queda viuda, se pelea con los padres por tener el hijo, se independiza realmente. En el 2008 lo escribí, en el 2009 salió con una editorial chiquita, en el 2010 lo compró Planeta. O sea, yo lo escribí en el 2008, y en ese tiempo en la novela histórica, la mujer era virginal y él el héroe. Siempre digo que la verdadera independencia de la mujer empieza con el trabajo, con el dinero, o sea, con independencia económica. No hay verdadera independencia si no tenés independencia económica, porque, aun cuando sos mujer y dependes de tus padres, tus padres te van a poner límites. Después con un hombre, por ejemplo, te enojas y te querés ir a dormir una noche a un hotel, y tenés que tener plata para hacer eso. Y ni hablar si la mujer sufre violencia o realmente se quiere separar para siempre. O sea, no existe la independencia de la mujer sin independencia económica. Y trato ese tema en el libro.

–¿Hay algo de autoayuda en Ellas? Y no lo digo de una manera peyorativa.

–Lo que pasa es que, una vez que el sabor te queda, hay algunos sabores que te ayudan, quieras o no quieras. Algo que me gustó, que lo empiezo a descubrir después de 50 relatos, más o menos, es esa esa cosa de que la mujer, no importa lo negro que haya vivido, vuelve a construir. Y no lo digo solo en una relación amorosa, vuelve a construir. Puede haber estado dos meses triste, amargada, o lo que sea, porque cuento desde un cáncer hasta a un hombre que no que no la quiere, y vuelve a su casa, pone flores. ‘Mira qué lindo este cuadrito que que lo vendían en una feria artesanal, lo voy a poner’. O sea, vuelve a construir. Vuelve a decir, ‘bueno, no me fue bien’ o ‘no quiero a nadie’, pero no deja de construir. Hay historias que surgieron en un grupo de padres de colegio. Una madre me contó su historia y me dijo: ‘Un hombre me dio lo mejor y lo peor de mi vida. ¿Lo mejor? Mis hijos. ¿Lo peor? Nunca me sentí amada, nunca me amó, nunca fui su prioridad, nunca me halagó. Siempre había un hobby, un trabajo más importante que yo’. Sabíamos que se había separado, pero no nos comentó todo esto. Y dice, ‘pero ahora estoy muy orgullosa de quién soy,’ porque eso la hizo poner su propio negocio y le va bien. Hay que volver a construir, hay que volver a amarse a una misma y decir ‘yo voy a ser feliz de nuevo’. Eso es lo que me dejó el libro, eso es lo que te ayuda, porque después de varios relatos te das cuenta cómo la mujer vuelve a construir, vuelve a creer, vuelve a dar algo bueno de adentro.

Viviana Rivero, una de las escritoras más leídas. Foto: Cristina Sille.

–Y hablás de vos y hablás de escenas horribles, de acosos en la juventud.

–Cuando empiezo a preguntar encuentro que un 70% de las mujeres había tenido un verdadero abuso. Entonces, yo decía, ‘bueno, me siento tan privilegiada. La verdad que nunca me pasó nada’. Y después, cuando yo busco, busco, ‘bueno, no me pasó nada tan grave’, pero sí he tenido mis… Y de esas cosas me acordé porque yo era muy chica, debo haber tenido 13 años, y te marca eso.

–Me sorprendió mucho que una escritora se abra así.

–Sí, yo no he escrito nada mío. A veces me dicen, ‘pero vos, por ejemplo, el personaje tal está inspirado en vos’. Siempre digo que no, pero acá era la esencia del libro, contemos la verdad. Y también me llamó la atención que a las mujeres a las que yo les iba preguntando, mi pregunta era, ¿te animarías a contarme cuáles fueron los tragos dulces y amargos de tu vida como mujer? O sea, esas cosas que te hicieron decir, ‘qué lindo que soy mujer’, y esas cosas que te hicieron decir, ‘sí, qué bronca que soy mujer, porque esto no me hubiera pasado’. Y me llamó la atención cómo estaban dispuestas, me contaban cosas muy íntimas.

–También me llamó la atención los relatos muy duros. Femicidios, relatos que te dejan con la duda de si es una escena de pedofilia. Muy fuertes viniendo de una autora romántica donde uno lee esperando siempre finales felices. ¿Cómo te animaste a escribir esos temas? Tus lectoras capaz no están esperando eso.

–No, seguramente no están esperando eso, pero lo viven. Es inevitable no sentirte identificada. Mira, me hablaron de los juzgados de conciliación. Están usando los relatos antes de empezar a conciliar casos de violencia, de separación, de tenencia de hijos. Rompen el hielo con el relato. Otra me escribió, me contó que le leyó relatos a su hijo de 20 años y le dijo, ‘mamá, yo no tenía idea de que las mujeres pasaban por estas cosas’. Por eso yo digo que es un libro destinado a que la mujer no se sienta sola en lo que pasa. Primero nació para reconectar con la lectura a quien le cuesta algo muy largo. Tenés un relato de una página, o de tres como máximo, que lo podés leer antes de dormir. Después, para que la mujer se sienta identificada, que no está sola. Por ejemplo, el relato de la bulimia y anorexia, ella me contaba que nadie lo sabía, que cuando se casó le contó al marido y fue el único. A mí me decía que gran parte de la culpa la tenía su mamá porque tenía una mamá gorda. Entonces, le decía cosas, y ella nunca lo habló con su madre. Y después que hicimos el relato, dice, ‘creo que lo voy a hablar ahora’. También escribí el libro para los hombres, algunos quieren conocer el alma femenina.

–Pero también tiene cosas re lindas, que son las redes de contención de las mujeres. Vos contás historias en distintos momentos históricos. ¿Viste algún cambio entre generaciones, al menos escribiendo este libro? ¿Lo notaste?

–Sí, hay un cambio. Por ejemplo, tengo un hijo de 26 años, vive en Australia, y cuando le hablo muchas veces está cocinando, después está pasando la aspiradora, o sea, cosas que no hace mi marido. Noto que hay una deconstrucción y volverse a construir con otros cánones. Creo que a veces lo hacen porque no les queda otra, porque, si no, no hay paz familiar. Realmente han vivido una vida muy cómoda. Tal vez antes el hombre tenía fuerza física y era lo más importante, ahora ya no importa la fuerza física.

–Escribiste teatro, novelas románticas, relatos. ¿Hay algún otro género narrativo que podamos esperar de Viviana?

–Bueno, acá no nombraste Los soles de Santiago, que es distopía. Me estaba hablando con una chica que dirige 70 grupos de lectura en Ecuador y me comentó que votaron todos los grupos, y el mejor libro leído en el 2025 fue Los soles de Santiago. Y me dice, ‘y lo más extraño era que no podíamos decir qué género era, porque tenía thriller, tenía romántico, tenía, era distopía, era histórico’. Yo siempre estoy abierta. A mí me gusta escribir lo que siento que está vivo dentro mío. Me gusta denunciar, a veces, en los libros. Ahora estoy escribiendo algo que tiene que ver con los ingleses en la Patagonia y me gusta acusarlos, sacar a la luz lo que pasó. Me gusta, entonces, no estoy negada a nada. Cuando algo está vivo dentro mío, va a ir ahí, al libro, no importa el tema, no importa la época, no importa que no sepa nada, porque, a veces, yo quiero escribir de algo que no conozco, y me pongo a estudiar.

Viviana Rivero, una de las escritoras más leídas. Foto: Cristina Sille.

Eso es muy valiente.

–Estudiar, sí, a veces te lleva mucho tiempo, pero a veces eso también es lo que el lector dice, ‘nunca te repetís’. Por ejemplo, para Apia de Roma, estaba describiendo el Imperio romano, me acuerdo que leí 32 libros, y recién ahí dije, estoy lista. Venía mi marido y me decía, ‘bueno, ¿y empezaste a escribir?’ Porque en la casa de un escritor es importante el día que empezás el libro, entonces ya todos se quedan tranquilos que estás encaminada.

Viviana Rivero básico

  • Es escritora y abogada. Nació en la ciudad de Córdoba, Argentina, y actualmente reside la mitad del año en su ciudad natal y la otra mitad en Madrid, España.
  • Se graduó en Derecho por la Universidad Nacional de Córdoba y antes de dedicarse a la escritura trabajó como letrada y asesora legal de empresas. También dirigió grupos de autoliderazgo orientados al crecimiento y desarrollo de la mujer.
  • Fue productora y directora de programas de televisión.
  • Es autora de Secreto bien guardado, Mujer y maestra, Y ellos se fueron, 10 lugares mágicos de la Argentina (en coautoría con Lucía Gálvez), Lo que no se dice, La dama de noche, La magia de la vida, Los colores de la felicidad, Sí, Zafiros en la piel, El alma de las flores, Una luz fuerte y brillante, El nogal de Joaquín, Apia de Roma y Los soles de Santiago.
  • Todos sus libros tuvieron una gran repercusión de público y crítica, fueron publicados en España y en otros países de habla hispana y traducidos al italiano.
  • A lo largo de los años, conquistó a miles de lectores que aman sus historias, convirtiéndose en una de las autoras más leídas y queridas de la Argentina, logrando también atravesar las fronteras.

Ellas, de Viviana Rivero (Plaza & Janés).

Belén Papa Orfano

Belén Papa Orfano

Editora de la sección Último Momento

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