El director de Radio Jai, Miguel Steuermann, el 8 de marzo tomó una foto en la tumba del Rebe de Lubavitch en Nueva York que desencadenó el escándalo del año. En primer plano estaba Manuel Adorni y, a su lado, una mujer rubia que resultó ser su esposa, Bettina Angeletti. Ese día comenzó un escándalo: el vuelo privado a Punta del Este, el amigo en la TV Pública, las prestamistas, el contratista… la trama que tiene como protagonista al jefe de Gabinete ya salpicó a más de 20 personas y suma episodios a diario.
El efecto mariposa explica cómo una acción diminuta puede generar consecuencias gigantes e impredecibles a largo plazo. En el universo del jefe de Gabinete, ese aleteo inicial no fue más que el flash de una cámara a miles de kilómetros. El viaje que el Gobierno quería mostrar como la puerta de entrada a la Argentina de inversiones millonarias se convirtió en el punto de partida de una historia que no para de expandirse.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Los respaldos y la interna: los nombres propios del Gobierno
Desde el principio, en La Libertad Avanza se bajó una orden: defender a Adorni. Javier Milei se encargó del tema de forma personal para que no quedaran dudas y, después de que se filtrara el malestar con la situación de buena parte de su Gabinete y las presiones para que sea desplazado, aseguró que el jefe de Gabinete “ni en pedo se va”.
Karina Milei es el gran respaldo de Adorni en el Gobierno. En el oficialismo, quienes desconfían del jefe de Gabinete no entienden por qué los hermanos son capaces de poner en riesgo la gestión en función de sostenerlo.

El caso salpica a los hermanos Milei, pero también empujó a que se profundizaran algunas viejas internas dentro del mileísmo. En las primeras semanas del escándalo, el propio Adorni sugirió, por ejemplo, que asesor Santiago Caputo podría haber estado detrás de la filtración del video del avión privado a Punta del Este, en el marco de una interna por el control de la SIDE y la Aduana.

La senadora Patricia Bullrich también entró en el grupo de los afectados por el escándalo. Primero fue involucrada de forma tangencial por algunos dirigentes, debido a las sospechas del karinismo sobre la Policía de Seguridad Aeroportuaria, entonces bajo su mando en el Ministerio de Seguridad.

Luego Bullrich decidió ser la primera funcionaria del oficialismo en exigir en público que Adorni diera explicaciones. Pidió que presente su declaración jurada y se instaló como “la voz” de los ministros que no quieren defender al funcionario.
Núcleo familiar y protagonistas
En paralelo al impacto político, el escándalo Adorni también significó que algunos de sus familiares pasaran a estar en el ojo público.
Los clientes amigos del poder de MasBe, la consultora de coaching de Bettina Angeletti
Su esposa es más que su “compañera de vida”, como la definió alguna vez Adorni. El matrimonio está asociado en la firma As Innovación Profesional SRL y la mujer está al frente de la consultora de coaching ontológico Más Be.

Más Be ahora es investigada por tener como clientes a empresas contratistas del Estado como National Shipping y Grupo Datco. También fue contratada por Foggia Group, una productora de espectáculos fundada por una asesora de Karina Milei y que ahora aparece vinculada a la privatización de Tecnópolis.
Silvia Pais, la madre de Adorni, también aparece en la historia, ya que fue mencionada como una de las acreedoras del funcionario. El diputado provincial Francisco Adorni, su hermano, fue denunciado luego de que se advirtieran posibles inconsistencias en su patrimonio. La Justicia lo imputó y la causa en su contra avanza en un carril paralelo a las que enfrenta el jefe de Gabinete.

Empresarios y nexos comerciales
El primer empresario que quedó en la mira del escándalo fue Marcelo Grandío, que viajó con el funcionario y su familia a Punta del Este en el jet privado. El amigo de Adorni es el dueño de la productora Imhouse que, según se supo, recibió seis contratos con Radio Nacional y la TV Pública luego de que La Libertad Avanza llegara a la Casa Rosada.

Del universo de empresarios de espectáculos se destaca el nombre de Marcelo Dionisio. Se trata de la pareja de Mara Gorini, la asesora de confianza de Karina Milei, y del hombre que se hace cargo de Foggia Group, una firma que contrató los servicios de Más Be, la consultora de Angeletti. Además, el nombre de la firma aparece en la denuncia que se presentó para que se investigue la concesión de Tecnópolis.
Foggia Group es la empresa que organizó los cierres de campaña de Milei y también eventos libertarios importantes como La Derecha Fest. En 2025, ingresaron al directorio de la compañía ejecutivos del Grupo Werthein.

Torneos y Competencias es propiedad del Grupo Werthein. Cuando explotó el caso Adorni, la empresa apareció vinculada a la historia a través de dos de sus directivos: Daniel y Esteban Nofal, los cuñados de Grandío que fueron aportantes de La Libertad Avanza en la última campaña.
Asimismo, esa no fue la única vez que apareció el Grupo Werthein en esta trama. El holding es el dueño de DirecTV Argentina, una de las tres empresas que se presentó para quedarse con la licitación de para la concesión de Tecnópolis.
El director de DirecTV Argentina, Ricardo Silbermins, ingresó en 2025 al directorio de Foggia Group. En el sector hay quienes dicen que ese vínculo no tiene nada extraño, que responde a un acuerdo de marketing que hicieron las empresas para un espectáculo de Fuerza Bruta y que no implica que la empresa que fundó Gorini participe en la licitación de Tecnópolis. No todos están de acuerdo y el caso ya está judicializado.
Negocios junto a Karina: quién es Mara Gorini, la asesora especial de El Jefe
Este proceso licitatorio también puso las miradas sobre Nicolás Pakgojz, el extitular de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), ya que durante su gestión se autorizó el pliego bajo sospecha. La AABE está bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete.
En la lista de empresarios también aparece Rubén Santiago Ward, presidente de ATX SA y adjudicatario de un contrato impulsado por Adorni para enviar mensajería masiva. La Justicia lo investiga por una presunta simulación de competencia con la firma Area Tech SA, de Pablo Javier Casal, exempleado de Ward.
Declaraciones, testigos y esquirlas impensadas
El caso de Adorni llegó a lugares impensados. El exfutbolista e ídolo de Lanús Hugo Morales tuvo que declarar como testigo ante la Justicia por ser el dueño original del departamento de Caballito que compró el jefe de Gabinete. Si bien a esta altura su nombre está fuera del radar de los investigadores, fue una de las apariciones más llamativas.
Morales le vendió el departamento a dos jubiladas: Beatriz Alicia Viegas y Claudia Bibiana Sbabo. Las mujeres tuvieron que presentarse en la Justicia para explicar por qué financiaron a Adorni, sin intereses, para que comprara la propiedad.

De esta forma ingresaron a la trama el hijo de Viegas, Pablo Martín Feijóo, y su socio, el hijastro de Sbabo, Leandro Miano. Feijóo es amigo de Adorni, con quien se conoce porque los hijos de ambos van al mismo colegio. Al parecer habría sido el verdadero gestor de la compra del departamento de Caballito, mientras que las jubiladas solo habrían puesto los nombres.

Además del departamento en Caballito, Adorni es investigado por la compra-venta de un departamento en Parque Chacabuco. La comisaria retirada de la Policía Federal Graciela Isabel Molina de Cancio declaró ante la Justicia haberle prestado dinero al funcionario con un interés anual del 11% para concretar esa operación. Su hija, la oficial de policía y contadora Victoria María José Cancio, fue acreedora de dicho crédito hipotecario privado y también fue citada a declarar.

En todas las operaciones inmobiliarias tuvo participación Adriana Mónica Nechevenko, en calidad de escribana de confianza de Adorni. Declaró ante los investigadores y fue una de las pocas que dio una entrevista a la prensa.
Después de que se pusiera la lupa sobre los departamentos se conoció que Adorni había comprado una casa en el country Indio Cua, en Exaltación de la Cruz. Mientras la refaccionaba, el jefe de Gabinete alquiló durante 15 meses otra propiedad en el mismo barrio cerrado.
José Luis Rodríguez, el propietario de la casa alquilada, fue citado a declarar como testigo, al igual que Matías Tabar, el contratista que se encargó de los trabajos de refacción de la otra propiedad. Los dos aportaron cifras a los investigadores que incrementaron la suma que debe justificar el jefe de Gabinete.

Los defensores de Adorni le bajan el precio a las acusaciones, insisten en que se tratan de operaciones de prensa y más de uno repite que no debe desconocerse el origen de la mayoría de las denuncias: Marcela Pagano. La diputada abandonó La Libertad Avanza y ahora encabeza el ranking de presentaciones judiciales en contra del Gobierno.
Más allá de las peleas políticas y del curso que sigan las investigaciones, lo que nadie en el Gobierno pudo haber imaginado jamás es que una simple visita a la tumba del Rebe iba a derivar en un escándalo que duraría más de dos meses y que haría desfilar por los tribunales a, cada vez, más personas.
ML