La economía crece, la inflación bajó de manera significativa y los principales indicadores macroeconómicos muestran un escenario muy distinto al heredado por Javier Milei. Sin embargo, la percepción social continúa lejos de reflejar una recuperación homogénea. Esa es la principal conclusión del nuevo informe de la Fundación Pensar, el think tank vinculado al PRO que preside María Eugenia Vidal, que analiza cómo impacta el modelo libertario sobre los distintos sectores sociales.
El trabajo, al que tuvo acceso PERFIL, parte de una definición que atraviesa todo el documento: la Argentina ya no puede analizarse a partir de promedios. Según el informe, el país quedó dividido en cuatro grandes experiencias sociales que explican buena parte del humor económico actual y de las expectativas políticas hacia el futuro.
El primer grupo está conformado por los “ganadores tempranos”, aquellos que poseen activos, capital, ahorro, propiedades o están vinculados con los sectores más dinámicos de la economía. El segundo es el de los “esperadores”: personas que todavía no mejoraron de manera sustancial, pero creen que pueden hacerlo. Allí aparece buena parte de la clase media formal privada, trabajadores registrados y sectores productivos del interior.
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El tercer segmento es el de los “ajustados”, integrado principalmente por la clase media baja, que perdió capacidad de consumo sin haber caído necesariamente en la pobreza. Finalmente aparecen los “perdedores directos”, donde el informe ubica a jubilados de la mínima, trabajadores informales, empleados públicos y hogares con escaso margen de ahorro.
Para Pensar, esta segmentación explica por qué conviven indicadores económicos positivos con una percepción social mucho más heterogénea. La tesis central sostiene que “la Argentina social quedó partida entre quienes ya sienten alivio, quienes todavía esperan, quienes se adaptan como pueden y quienes sienten que el ajuste les cayó directamente encima”.
En paralelo, el economista Fernando Moiguer, autor de uno de los ensayos centrales del documento, resume el fenómeno con una frase que atraviesa todo el informe: “Argentina está atravesando una transformación veloz, feroz y múltiple”. Y advierte, con datos de la consultora Casa Tres, que la clase media baja golpeada y la clase baja son hoy los sectores más pesimistas, ya que el 60% evalúa negativamente la situación del país, su situación personal y su capacidad de compra.
El trabajo sostiene que el modelo económico logró ordenar variables macroeconómicas, pero todavía no consiguió trasladar esos avances a la vida cotidiana de todos los sectores. Por eso plantea que el Gobierno ingresa ahora en una segunda etapa, donde el desafío ya no consiste solamente en mostrar inflación descendente o crecimiento del PBI, sino en lograr que cada grupo social perciba mejoras concretas.
En esa línea, el exministro de Economía Hernán Lacunza aporta una advertencia política en su columna titulada “Para llegar al destino, el camino importa”. Allí sostiene que entre fines de 2023 y la primera mitad de 2026 los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo duplicaron el monto recibido, mientras que los jubilados con bono complementario perciben hoy un 15% menos de ingresos reales, los empleados públicos perdieron un 17% de salario real, los profesores universitarios un 26% y la obra pública cayó un 80%, ubicándose en mínimos históricos.
Para Lacunza, el norte económico puede ser correcto, pero advierte que los costos sociales del proceso no pueden ser ignorados. “Tras décadas de andar errante, el norte importa. Pero también el camino”, concluye el exfuncionario, quien plantea que muchos procesos de estabilización terminaron fracasando cuando dejaron de atender las señales sociales.
El informe también incorpora mediciones cualitativas y cuantitativas realizadas por la consultora Casa Tres, de Mora Jozami. Entre los jóvenes, el 49% afirma que el sueldo no le alcanza para cubrir sus necesidades. Entre los adultos en edad laboral, el 46% teme perder el empleo y el 44% asegura haber resignado consumos habituales durante los últimos meses. En tanto, el 60% de los adultos mayores manifiesta que votaría por un cambio de gestión en 2027, un dato que refleja el fuerte deterioro de ese segmento.
La radiografía laboral también muestra un escenario complejo. El relevamiento recuerda que durante el primer trimestre de 2026 la informalidad alcanzó al 44,2% de los trabajadores ocupados, con un incremento de 2,2 puntos porcentuales respecto del año anterior. Al mismo tiempo, los salarios del sector público crecieron apenas 1,5% mensual en mayo, por debajo del promedio general de salarios (2,2%) y también del incremento registrado entre los trabajadores privados no registrados, que llegó al 3,5% mensual.
A eso se suma un mercado laboral que todavía presenta tensiones. Si bien la desocupación se ubicó en 7,8% durante el primer trimestre de 2026, el informe destaca que la subocupación alcanzó el 11,1%, mientras que el 15,8% de los ocupados continúa buscando otro empleo, un indicador que refleja problemas de ingresos incluso entre quienes ya tienen trabajo.