El sistema estatal de pensiones del Reino Unido enfrenta un desafío demográfico que podría agravarse durante las próximas décadas. Desde Reino Unido, Marta Núñez explicó en Ronda de Corresponsales (RDC), por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, que la combinación de una menor natalidad y una población cada vez más longeva genera dudas sobre la capacidad futura del sistema para sostener las jubilaciones.
“Lo que se predice es una crisis futura de las pensiones del Estado”, señaló Núñez. Según explicó, entre 2024 y 2029 se proyectan aproximadamente 2,9 millones de jubilados frente a 2,2 millones de personas en edad de trabajar, mientras que el aumento de la esperanza de vida agrega presión sobre el sistema.
La situación se vuelve más compleja al considerar la evolución de la longevidad. “Cuando se introdujo la pensión del Estado, que fue en 1948, la esperanza de vida era de 65 años”, recordó. Actualmente, en cambio, “la esperanza de vida es de 83 años, según la Oficina Nacional de Estadísticas”.
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Menos trabajadores y más jubilados: el desafío migratorio
El cambio demográfico podría incrementar la necesidad de trabajadores migrantes para compensar la disminución de la población activa nacional. Núñez señaló la contradicción que esto genera en el debate político europeo: “Esta tendencia demográfica apunta a la necesidad, dicen algunos, de trabajadores migrantes para apoyar la disminución de la masa trabajadora nacional”.
Al mismo tiempo, el envejecimiento implica mayores gastos sanitarios y de cuidados. “Hay muchos gastos, porque a veces tienen que haber cuidadoras, cuidadores, gastos médicos”, explicó.
Ante este escenario, una de las alternativas sería aumentar la carga tributaria sobre quienes trabajan. “Se habla de una crisis futura, que ya está empezando ahora”, afirmó Núñez, quien planteó el interrogante sobre “cómo se puede mantener una sociedad donde, por muchos motivos, la gente no tiene hijos”.
La especialista vinculó la baja natalidad con las condiciones económicas y laborales. “Un hijo no es una mascota que uno después la pueda regalar, es para toda la vida”, advirtió. Y agregó que “no hay mucha gente que con la estabilidad laboral y las pocas oportunidades que se tienen quiere tener hijos en esas condiciones”.
Jubilación, longevidad y nuevas decisiones familiares
La prolongación de la vida laboral también aparece como una consecuencia del problema. Núñez explicó que algunas personas mayores deben continuar trabajando: “Tienen que volver, que tienen que tomar trabajos más livianos, pero tienen que seguir”.
A la vez, las nuevas generaciones adoptan estrategias diferentes frente a la maternidad. “Están congelando sus óvulos, antes de los treinta años congelan sus óvulos, esperando en un momento de su vida de mayor prosperidad”, relató.