La crisis económica reavivó en Posadas una modalidad de intercambio que remite directamente a 2001. Viviana Camacho y María Rojas, dos vecinas emprendedoras, organizaron una feria de trueque, al cual bautizaron «La Bendición» que en su primera convocatoria reunió a más de un centenar de personas.
La iniciativa surgió de una charla informal y se materializó a través de un grupo de WhatsApp que hoy cuenta con más de 400 miembros.
El viernes pasado se realizó el primer encuentro con una concurrencia que superó las expectativas. Vivian Camacho, una de las impulsoras, relató cómo nació el proyecto a partir de la preocupación compartida por la situación actual. “Me senté a hablar con una vecina en mi casa y estábamos hablando de las cosas que están pasando. Mucha gente asustada por la situación en que están viviendo. Nosotros tenemos una plazoleta atrás y le digo, ‘¿Por qué sería lindo hacer un trueque como en los años anteriores?’”, recordó sobre la idea que era, además, una forma de liberar espacio en los hogares y combatir el estrés.
El plan se puso en marcha con rapidez. Tras recibir el visto bueno para utilizar el espacio público, crearon el grupo de chat. “Formé un grupo de WhatsApp. Ya en el primer día tenía 100 personas, que fue en una tarde. Ahora tenemos 400 y pico en uno de los grupos”, detalló Camacho.
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De ropa a comida
En la feria se intercambió una gran variedad de productos, desde ropa y calzado hasta electrodomésticos. Sin embargo, el dato más alarmante fue la alta demanda de alimentos de la canasta básica. Camacho indicó que muchas personas canjearon sus pertenencias por mercadería. “Yerba, puré de tomate, arroz, fideo”, enumeró entre los productos más solicitados.
Según las organizadoras, el fenómeno no se limitó a los adultos, ya que los más chicos también participaron activamente. “Hasta los chicos estaban haciendo trueque. Andaban cambiando camiseta por fideos, botines por camiseta, por short, lo que sea. Y ellos hacían su movida”, afirmó.
María Rojas, otra de las organizadoras, explicó que si bien el trueque por alimentos fue una constante, también se observaron otros tipos de intercambios entre los feriantes. “Hubo una variable, en realidad. Vivian por ahí hizo algunos trueques por mercadería y le intercambiaba por ropa. Y en mi caso, por ejemplo, intercambiamos ropa por zapatos. No específicamente fue de mercadería”, puntualizó.
Esto evidencia que en el espacio conviven dos realidades: la de quienes buscan cubrir una necesidad alimentaria urgente y la de quienes aprovechan para renovar objetos sin gastar dinero.
Servicios por mercadería y expansión del modelo
La modalidad de intercambio trascendió los bienes materiales y se extendió a los servicios. Profesionales y trabajadores de oficios ofrecen sus habilidades a cambio de productos. “Estuve viendo que subieron trabajo de electricidad, manicura, esas cosas, todo cambian por mercadería”, señaló Camacho. Rojas agregó que incluso hay ofertas más específicas. “Hay servicios también para eventos, que hay uno de los chicos que está publicando, que él es DJ y por ejemplo, cambia por artículos de construcción”, comentó.
Para mantener el orden y el propósito original, las organizadoras crearon dos grupos de WhatsApp. “Uno es de intercambio que tiene una regla que es solo trueque. No puede haber dinero por medio”, aclaró Rojas. El éxito de la iniciativa ya motivó su expansión. “Ya tenemos otro grupo en San José de WhatsApp que ya hay casi 200 personas y ellos también están haciendo los intercambios”, adelantó Camacho. Además, planean replicar la experiencia en el Barrio Belén de Posadas.
De este modo, Camacho reflexionó sobre el espíritu del proyecto, al que llamaron “La Bendición”. “Seguir esa línea, porque hay mucha gente que lucra con la necesidad de los demás. Y esto en un abrir y cerrar de ojos se puede cerrar todo. Y nosotros necesitamos que esto avance para la gente, porque no lucramos con eso, no ganamos nada. Es la satisfacción de ver que esto está creciendo y que apacigua la situación en que estamos viviendo todos”, cerró.
