Javier Milei desea viajar a Londres desde que llegó al poder, y a fines de 2025 le contó a la prensa británica que lo haría en 2026. Hacia marzo, fuentes oficiales lo reconfirmaron a este diario. Y ahora, con la entrada del segundo semestre del año, el Presidente proyecta concretarlo hacia fines de octubre.
Y aunque este viaje tiene un profundo carácter político debido al reclamo de soberanía de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur a lo británicos, el Gobierno busca darle un perfil económico y comercial bajo el formato de lo que bautizaron como la “Semana Argentina”, y que ya se hizo en marzo en Nueva York y próximamente se hará en París para buscar inversiones. La energía y la minería son los sectores estrella. Ahora están organizando la “Argentina Week in London”.
Para ello, desde Cancillería como desde la Casa Rosada apretaron el acelerador, y la embajadora en el Reino Unido, Mariana Plaza, y su par Ian Sielecki, en París, ya trabajan en la organización de la version británica y la versión francesa de la Argentina Week. Para el caso, así como Argentina firmó y ratificó el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, Milei está dispuesto a un acuerdo comercial con Gran Bretaña, que tras el Brexit quedó fuera de la UE y sus pactos.
Los planes para la visita a Londres fueron confirmados este martes poco antes del partido Argentina-Egipto desde Casa de Gobierno y se suma a los cinco más que tiene previsto realizar el Presidente antes de fin de año: además de Londres y París, Milei quiere ir a Lima, a la asunción de Keiko Fujimori, el próximo 28 de julio; y busca dar presente en Bogotá, para la asunción de Abelardo de la Espriella, el 7 de agosto. Y luego están la Asamblea General de las Naciones Unidos, en Nueva York, entre el 22 y el 26 de septiembre; y la cumbre de jefes de Estado y Gobierno del G20, en Mar a Lago, Florida, Estados Unidos, del 14 al 16 de diciembre.
Sin contar otros viajes sorpresa de carácter privado a dar conferencias o recibir premios, Milei sólo tendría por delante, a nivel oficial, la cumbre del Mercosur en Montevideo.
Milei viajó recientemente a Madrid para dar una charla en la universidad católica CEU San Pablo. Pero suspendió su viaje al Mercosur, justificando el cambio de Gabinete de Manuel Adorni -caído en desgracia finalmente por sus desarreglos patrimoniales- por Diego Santilli, aunque muchos especulan que también fue para no ver a Lula da Silva. Suspendió después el viaje a los Estados Unidos para los 250 años de la Declaración de Independencia de ese país, al ver que ningún mandatario extranjero acompañaba a Donald Trump en el festejo.
El viaje a Londres no es como lo pensaba Milei. Tampoco el propio Keir Starmer que, para evitar que le ocurriera como a Pedro Sánchez en España, que Milei se luciera con la derecha británica, planeaba algún tipo de invitación para el presidente argentino.
Starmer anunció su dimisión como primer ministro el 22 de junio de 2026, presionado por su propio partido tras una abrumadora derrota electoral. Permanecerá en funciones hasta que el Partido Laborista elija a su sucesor.
A su vez, el amigo de Milei, el líder del derechista Reform UK, Nigel Farage, anunció este martes su renuncia inmediata como diputado para forzar una elección parcial en su circunscripción, una maniobra política en medio de cuestionamientos sobre sus finanzas personales y el financiamiento de su actividad política.
Cuando ocurrió la filtración de un email del Pentágono en el que aparecía un supuesto plan de Trump de cambiar su posición de neutralidad sobre las Malvinas que podría favorecer la posición argentina, no sólo lo desestimó Marco Rubio, sino que Farage dijo que quería hablar del tema con su aliado argentino. Para Farage, como para todos los políticos británicos, las Malvinas “son innegociables” y tienen un “derecho de autodeterminación”. Se mostró hasta dispuesto a viajar a la Argentina para hablarlo con Milei.
Milei por su parte, busca concretar una visita oficial al Reino Unido desde 2024 cuando habló en una reunión con el ex primer ministro Boris Johnson, e incluso para conocer a Mick Jagger, el emblemático líder de los Rolling Stones. Y ser así el primero que lo hace nivel oficial desde la visita de Estado que hizo Carlos Menem en 1998. El contexto era muy diferente y el fallecido Menem fue recibido por todos los poderes del Estado, incluyendo a la reina Isabel. La situación con el conflicto por Malvinas también era otro, había una política de seducción hacia las islas y varios entendimientos, siempre bajo la fórmula del Paraguas de Soberanía (por fuera de él todo en términos de cooperación y relaciones, por dentro nada de diálogo de soberanía).
Los libertarios se muestran fuertemente malvineros, y Milei ha dicho en varias oportunidades que van a recuperar las islas. Creen que a través de su alianza política e incondicional con Trump se recupere el archipiélago.
Pero suavizaron las relaciones del kirchnerismo contra Londres, que siempre fueron más tensas. Dejaron por ejemplo de protestar en situaciones clave, como la más reciente: un buque militar británico pasó por aguas bajo jurisdicción argentina, el HMS Medway. O mantienen en el nivel retórico la protesta por el avance petrolero de la empresa israelí Navitas y la británica Rockhopper. Ambas pretenden comercializar el crudo de las aguas de Malvinas desde 2028. Ello cambiará por completo el interés geo-estratégico de las Malvinas.
También dijeron que trabajan para que el Reino Unido flexibilice el embargo de armas que mantienen en diversos grados sobre la Argentina.
Desde la última reunión entre los ex cancilleres Diana Mondino y David Lammy, no hay bilateral de ministros de Relaciones Exteriores. Entre las demandas británicas figuran la reanudación del vuelo de LATAM entre San Paulo y Mount Pleasant con escala periódica en Córdoba, el levantamiento de sanciones a empresas petroleras que operan en torno a las islas y una mayor aceptación de la administración pesquera del archipiélago. A cambio, Londres ofrece retomar la identificación de soldados argentinos caídos en la guerra de 1982.