La Oscilación Madden-Julian (MJO), una perturbación atmosférica de escala intraestacional que se desplaza hacia el este sobre el océano ecuatorial, desencadenó una aceleración sin precedentes en el calentamiento de las aguas del Pacífico. En el hemisferio sur, y en particular en el Cono Sur, la señal climatológica de un fenómeno de fuerte intensidad es contundente. Para Argentina, el impacto de un “Súper El Niño” se traduce en alteraciones marcadas sobre los patrones habituales de precipitación y temperatura.
Desde la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) afirmaron que si esta tendencia se sostiene, el calentamiento del océano podría superar los 2 °C , elevando las probabilidades de enfrentarse a un acontecimiento de magnitud histórica.
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La meteoróloga principal y especialista del fenómeno (ENSO, El Niño-Oscilación del Sur) de la NOAA, Michelle L’Heureux, explicó que “los eventos más intensos de El Niño suelen formarse cuando los vientos alisios se debilitan a lo largo del Pacífico, lo que permite que una mayor cantidad de agua cálida se extienda por la superficie del océano. Sin embargo, en última instancia, la intensidad de este fenómeno estará influenciada por detalles dinámicos como los vientos de bajo nivel”.

Los centros de monitoreo internacional siguen con extrema atención la evolución de las anomalías térmicas. Desde la NOAA señalaron la complejidad de predecir la magnitud final del evento climático, debido a la interacción atmosférica a corto plazo.
L’Heureux, precisó que “cuando los vientos alisios se fortalecen o cambian de forma imprevista, pueden pausar el crecimiento de El Niño o incluso revertirlo. Pero si el acoplamiento atmosférico persiste, las altas temperaturas oceánicas liberan una enorme cantidad de calor que altera el clima global durante períodos prolongados”.
Impacto del “Súper El Niño” en Argentina: ¿Qué regiones serán las más afectadas?
El término “Súper El Niño” se utiliza en la comunidad científica para describir aquellas fases del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENSO) donde la anomalía de la temperatura superficial del mar (SST) en la región Niño 3.4 supera los 2,0 °C. por encima del promedio climatológico.
1. La Región Pampeana y el Litoral
Históricamente, durante los meses de primavera y verano, las fases cálidas intensas en el Pacífico desplazan la corriente de chorro subtropical hacia el sur, canalizando una mayor cantidad de humedad procedente de la cuenca amazónica y del Atlántico Sur hacia el centro y noreste argentino.
2. Zona Central y Cuyo
– Tormentas severas: La provincia de Buenos Aires, Córdoba y la región de Cuyo suelen experimentar un aumento en la frecuencia de tormentas convectivas intensas, acompañadas de caída de granizo y ráfagas de viento.
– Aporte hídrico en cordillera: Se observan mayores acumulaciones de nieve en la alta cordillera de los Andes, lo que favorece el caudal de los ríos cordilleranos durante el deshielo estival.

3. La Patagonia
Tendencia opuesta (Sequía y calidez): A diferencia del centro y norte del país, el sur argentino suele registrar condiciones más secas y temperaturas superiores a las normales, lo que eleva el riesgo de incendios forestales en la región andino-patagónica durante la temporada estival.
El Niño: cómo impactará en la Cordillera y qué fenómenos extremos anticipan los meteorólogos
Los modelos numéricos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y de organismos globales sugieren que la preparación y la planificación preventiva en infraestructura hídrica, logística agrícola y gestión de riesgos serán herramientas fundamentales para mitigar los efectos adversos de este fenómeno global en el territorio argentino.
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