La falta de fondos y los soldados mal pagados dejan a las Fuerzas Armadas argentinas en una encrucijada

Windwhistler
10 Min Read
La falta de fondos y los soldados mal pagados dejan a las Fuerzas Armadas argentinas en una encrucijada

Las políticas de defensa del gobierno del presidente Javier Milei oscilan entre la pompa de las maniobras militares con Estados Unidos y el brillo de los nuevos aviones F-16 y la dura realidad marcada por la motosierra fiscal de la administración. Las Fuerzas Armadas de Argentina están al límite en términos operativos, con un sistema de salud insuficientemente financiado destruido en apenas dos años y salarios tan pulverizados por la inflación que muchos soldados dependen de la comida que se sirve en los cuarteles para sobrevivir. Ese escenario crítico sufrió un nuevo golpe con los nuevos recortes anunciados a principios de este mes que recortaron casi 49 mil millones de pesos (alrededor de 35 millones de dólares al tipo de cambio oficial) de los presupuestos del Ministerio de Defensa, el Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y el Estado Mayor Conjunto. Los recortes del gasto público alcanzaron los 2,4 billones de pesos (1.720 millones de dólares) en toda la administración estatal y fueron decididos, según el gobierno, por la necesidad de mantener el equilibrio presupuestario. El Ministerio de Defensa argentino perderá 6.055 millones de pesos, el Ejército 12.622 millones de pesos, la Armada 11.820 millones de pesos y la Fuerza Aérea otros 16.500 millones de pesos. La publicación especializada Zona Militar afirma que la austeridad está afectando los programas de reclutamiento, la logística, el mantenimiento operativo y el equipamiento de las tres fuerzas, al tiempo que cancela el crédito externo para uno de los proyectos de adquisición que más esperanzas generaba en la Armada: la incorporación de cuatro helicópteros navales ligeros en la base naval de Puerto Belgrano. “Los recortes golpean al Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF), que pierde 3 mil 300 millones de pesos en equipamiento militar y de seguridad; al Programa de Logística de Defensa, que renuncia mil millones destinados al mantenimiento y reparación de vehículos; y al Servicio de Hidrografía con una reducción de 1,7 mil millones en maquinaria y equipo”, informó Zona Militar. Otra revista militar en línea, Red Castrense, fue más categórica y agregó que el Ministro de Defensa, el teniente general Carlos Presti, “ha demostrado una combinación preocupante de ser funcionalmente inútil y políticamente complaciente”. “Lejos de ser el ministro que iba a ‘renovar’ las Fuerzas Armadas, se ha convertido en el ejecutor civil de una austeridad sistemática que está degradando la capacidad operativa del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea”. añadió. Desde su nuevo escaño en el Congreso, el legislador gubernamental Luis Petri defendió su mandato al frente del Ministerio de Defensa, que finalizó en diciembre del año pasado. “Sacamos a las Fuerzas Armadas del sótano ideológico en el que las había dejado el kirchnerismo”, dijo atacando a la oposición. Luego agregó: “El esfuerzo que le estamos pidiendo a la familia militar es el mismo que se le pide a todos los argentinos para llegar al déficit cero”. El comentario desató un enfrentamiento con la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien respondió a Petri en la red social X. “Imposible pensar en soberanía si el Ministerio de Defensa no puede cumplir con sus funciones básicas. El ex ministro debe justificar sus desastres cometidos en los últimos dos años. Los K [Kirchnerites] “Destruyó nuestra defensa nacional y Petri siguió por el mismo camino con una narrativa de reivindicación que también resultó falsa en la realidad”, dijo Villarruel, presidenta del Senado. Villarruel tiene un hacha que trabajar. Nunca ha olvidado cómo Petri y Patricia Bullrich la apartaron en diciembre de 2023, bloqueando su control sobre las carteras del Ministerio de Seguridad y del Ministerio de Defensa que Milei le había prometido durante la campaña presidencial pasarían bajo su ala. “El diputado debe responder por su tránsito fraudulento en el Ministerio de Defensa”. lo que ocasionó una caída de los salarios de los uniformados, así como la parálisis casi total del plan de atención sanitaria que cubre a los militares y sus familias. Que deje de preocuparse en Twitter por un ‘bozal mediático’ que yo no le pedí y asuma la responsabilidad de su horrenda gestión”, martillaba Villarruel. ​ Problemas del sistema de salud El sistema de salud IOSFA, rebautizado como OSFA (Obra Social de las Fuerzas Armadas) desde febrero, ha pasado de un superávit de 25 mil millones de pesos a más de 248 mil millones de pesos en números rojos, lo que ha repercutido en la suspensión de servicios básicos, la falta de insumos y retrasos. en el suministro de medicamentos oncológicos e insulina a soldados y veteranos luego de contribuir durante casi 60 años a OSFA y su antecesor, el sargento mayor Carlos Héctor Velázquez, de 77 años, a principios de este mes decidió quitarse la vida por falta de cobertura médica. No pudo continuar con su tratamiento de un cáncer avanzado, según escribió en una carta que fue encontrada tras su intento de suicidio. Presti: “Estoy sacrificado por la falta de atención médica”. El jefe de la OSFA, general de brigada Sergio Maldonado, renunció al conocer la noticia y fue reemplazado por el general de brigada Pablo Guillermo Plaza. La crisis del sistema de salud continúa sin encontrar estabilidad en ningún momento, arrastrada por cambios de liderazgo, reformas y una transición incompleta desde que el gobierno decidió dividir el antiguo sistema entre OSFA y la Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad. La información del Ministerio de Defensa sitúa la deuda del sistema de salud en 248 mil millones de pesos, aunque los cálculos de la oposición son aún mayores. ¿Peor momento? “Nuestro peor momento llegó con los Kirchner”, declaró el exdictador Jorge Rafael Videla en 2012, en referencia a la vorágine de los juicios por crímenes de lesa humanidad contra ex oficiales que se iniciaron en todo el país a partir de 2005. Muchos uniformados ahora lo reformulan: creen que el peor momento llegó con el gobierno de Milei. Los recientes recortes han afectado incluso a los “bienes de consumo”, lo que significa menos alimentos para los regimientos, menos combustible para el movimiento de los tanques y camiones –incluso para la formación básica– e incluso dificultades para pagar servicios públicos como la electricidad o el gas. La caída sostenida de los salarios frente a la inflación ha llevado a un escenario inconcebible hace unos años: hoy, la mayoría de los soldados dependen de los cuarteles para su comida diaria. La salida de Petri del Ministerio a finales de 2025 marcó un punto de inflexión. El político mendocino, más preocupado por su perfil mediático y su proyección política, dejó una cartera en ebullición con el gasto en defensa estancado por debajo del 0,6 por ciento del Producto Interno Bruto. ‘Modelo de destrucción’ El diputado Agustín Rossi (Unión por la Patria-Santa Fe), ex ministro de Defensa, también ha apuntado su fuego contra Presti. “El ministro militar es el responsable. No sólo no frena los drásticos recortes de Milei, sino que es su verdugo”, acusó, lamentando la destrucción del FONDEF, un fondo que invierte en reequipamiento, “para pagar gastos corrientes o simplemente para recortar”. Rossi enumeró las políticas de austeridad del gobierno que agotan a las Fuerzas Armadas: la insolvencia de IOSFA, el incumplimiento de las diferencias salariales y los recortes del gasto en defensa durante tres años consecutivos. En una línea de crítica aún más dura, el exjefe del Estado Mayor del Ejército César Milani alertó sobre los “brutales” recortes realizados por Petri y Presti: “La única diferencia es una letra en sus apellidos; el modelo de destrucción es el mismo”. Destacando la adquisición de los aviones F16, Milani sostiene que las inversiones importantes se financian mediante recortes en términos reales de los salarios y del estado de los militares. Desde su cuenta X, el ex general escribió: “Exhiben los F-16 como trofeos de marketing político. Aviones de combate pilotados por pilotos empobrecidos y mantenidos por mecánicos prácticamente indigentes, mientras hangares, bases y unidades se deterioran sin el mantenimiento adecuado. Una postal perfecta para la inconsistencia libertaria, que tiene el bochornoso historial del presupuesto más bajo de la historia”. noticia relacionada por Guillermo Peralta

Windwhistler

Share This Article
Leave a Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *