Con una extensa trayectoria en el teatro argentino e internacional, Kado Kostzer visitó el estudio de Osvaldo Quiroga para hablar en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, sobre su nuevo libro y recuperar algunos de los encuentros que atravesaron su carrera. El conductor destacó que el artista forma parte de la historia del teatro argentino y recordó también sus trabajos en Francia, Estados Unidos y otros escenarios internacionales.
Kostzer explicó que la idea del libro surgió a partir de una experiencia vivida durante una obra realizada en Inglaterra junto a Leslie Caron. “Por el camarín desfilaba muchísima gente conocida”, recordó al mencionar a distintas personalidades que, aunque no necesariamente se convirtieron en amistades o compañeros de trabajo, quedaron vinculadas a momentos particulares de su vida.
Viñetas para recordar a grandes figuras
El libro reúne pequeños textos construidos alrededor de esos encuentros, sin intentar transformarlos en biografías tradicionales. Kostzer explicó que buscó recuperar “el entorno en el cual conocí a esa estrella”, colocando el foco en escenas breves capaces de transmitir algo particular sobre cada personalidad.
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Entre los nombres que aparecen se encuentran Maggie Smith, María Félix, Mecha Ortiz, Hugo del Carril y Diana Rigg, figuras pertenecientes a distintos momentos del cine y el teatro. “Sí, hice, digamos, unas viñetas del encuentro”, explicó sobre un formato que combina memoria, observación y humor.
Una inesperada broma a Vargas Llosa
Una de las anécdotas que más llamó la atención durante la conversación tuvo como protagonista a Mario Vargas Llosa. Kostzer recordó que, debido a su cercanía con la librería El Ateneo Grand Splendid, alguna vez encontró al escritor peruano recorriendo discretamente una pila de ejemplares de sus propios libros.
El director decidió entonces acercarse y tomar uno de esos volúmenes para iniciar una pequeña provocación. “Yo agarro un libro de él, me empiezo a mirar”, contó, antes de realizar un comentario irónico que terminó llamando la atención de Vargas Llosa.
Kostzer reconoció que la ocurrencia fue especialmente filosa y que todavía recuerda aquel momento con cierta culpa. “Era una puñalada tremenda, y lo lamento todos los días”, admitió entre risas.
“Tengo un espíritu todavía de niño travieso”
La historia con Vargas Llosa permitió mostrar el tono que atraviesa buena parte de los recuerdos de Kostzer. “De repente, tengo como un espíritu todavía de niño travieso, tengo 80 años”, afirmó al describir esa tendencia a romper la solemnidad incluso frente a personalidades consagradas.
Ese mismo espíritu aparece en el libro, donde las celebridades son recuperadas desde pequeñas situaciones antes que desde una mirada distante. Los encuentros casuales, las conversaciones y las bromas funcionan así como una manera de revelar otra dimensión de figuras ampliamente conocidas.
Una carrera “como un tobogán”
Quiroga también recordó algunas de las grandes novelas de Vargas Llosa, como La ciudad y los perros, Conversación en La Catedral y La casa verde. Al analizar las distintas etapas de su extensa producción, Kostzer sintetizó su percepción con una imagen: “Lo que pasa es que es una carrera como un tobogán”.
A través de esas viñetas, Kostzer construye una memoria personal de varias décadas de vida artística. El libro no busca retratar solemnemente a las estrellas, sino recuperar aquello que ocurre cuando una personalidad célebre deja por un instante de ser un nombre conocido y se convierte simplemente en alguien dentro de una escena compartida.