Horacio Rosatti puso en palabras el mensaje a 32 años del atentado a la AMIA, que se conmemora este sábado 18. El presidente de la Corte Suprema fue parte de un panel organizado por el Congreso Judío Latinoamericano (CJL) y allí puso el foco en el sistema democrático. “Si queremos vivir en democracia, lo que define a la misma no es solo que es el gobierno de la mayoría, porque los totalitarismos también son mayorías. Lo que las distingue es cómo trata esa sociedad a las minorías, a los más vulnerables”, sintetizó el juez.
Fue en una jornada de reflexión sobre antisemitismo y discriminación que tuvo lugar en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y en la que Rosatti compartió espacio con otros jueces de la región: Bernadette Minvielle Sánchez, ministra de la Suprema Corte de Uruguay y Manuel Ramírez Candia, de la de Paraguay.
“La memoria ejemplar es aquella que partiendo del pasado va hacia al presente para no olvidar. Porque si bien es cierto que los hechos no se repiten de la misma forma a través del tiempo, algunos hechos tienen una matriz similar, una enseñanza hacia el futuro que hace que merezcan ser recordados. Esta es la memoria ejemplar. No hay que olvidar los atentados, no hay que olvidar el Holocausto. Los hechos que hoy nos convocan son hechos que de ninguna manera pueden ser olvidados”, resaltó el presidente de la Corte, en la exposición que compartió con sus pares supremos.
El evento en la facultad, organizado conjuntamente con la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) y la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), la Comunidad Judía del Paraguay y el Comité Central Israelita de Uruguay, reunió a una importante cantidad de funcionarios judiciales así como personalidades relevantes en la lucha contra el antisemitismo y sobrevivientes del atentado de 1994 contra la sede de la mutual, que causó 85 muertos y centenares de heridos.
Leandro Vergara, decano de la Facultad de Derecho de la UBA, dio el discurso de bienvenida en la jornada de reflexión. “El odio no distingue, por eso la respuesta al odio no puede ser de una sola comunidad. Las velas del 18 de julio en estos años no se apagaron y no se apagarán”, remarcó el académico.
Entonces Javier Bedne, víctima que sobrevivió al ataque terrorista en Buenos Aires, fue el encargado de encender una vela, ceremonia simbólica en cada aniversario. Fue acompañado por autoridades de AMIA, DAIA y el Congreso Judío.

Uno de los primeros en exponer en el panel fue el juez paraguayo Ramírez Candia, quien destacó que “los actos antisemitas no solamente atentan contra la libertad religiosa, sino sobre una gran cantidad de derechos humanos, sobre todo contra la voluntad humana”.
“Cuando se trata de un delito de odio no solo hay que escuchar a las víctimas directas, sino a toda la comunidad y permitir que la misma se exprese, ofreciéndoles todas las herramientas al alcance”, sostuvo a su turno Minvielle Sánchez, ministra de la Corte de Uruguay.
También hubo expresiones de las autoridades del CJL. Claudio Epelman, su director ejecutivo, remarcó que “los hechos terribles como los que ocurrieron a lo largo de la historia, no nacen espontáneamente“. “Quienes estudiaron el Holocausto nos enseñan que no comenzó en Auschwitz sino con la segregación y discriminación a los judíos en años previos. Ese proceso terminó en la cámara de gas”, advirtió.
Jorge Knoblovits, secretario general del CJL, concluyó el evento con una idea que reforzó el mensaje de Rosatti: “Donde hay un derecho de las minorías hay una obligación de las mayorías, acerca de que ese derecho sea respetado”.
DS