En medio de las tensiones generadas por la situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el Gobierno consiguió alzarse con una victoria en el Congreso al aprobar este miércoles la Cámara de Diputados el acuerdo para pagarle a los fondos buitre US$ 171 millones.
El convenio ya tenía la media sanción del Senado y fue aprobado en la Cámara baja con 138 votos positivos y 98 en contra. El oficialismo contó con el acompañamiento de la UCR, el PRO y de Innovación Federal, que responde al gobernador Gustavo Sáenz (Salta) y al misionero Carlos Rovira.
En tanto, Provincias Unidas dio un apoyo parcial con 8 votos a favor de un total de 18 diputados. Además, el oficialismo también tuvo el apoyo de los gobernadores aliados Rolando Figueroa (Neuquén), Marcelo Orrego (San Juan) y Osvaldo Jaldo (Tucumán).
De esta manera, la administración de Javier Milei cerrará el acuerdo que incluye a los fondos buitre Attestor Master Value y Bainbridge Fund. Pero lo cierto es que hubo días de incertidumbre en el oficialismo porque se dudaba de conseguir los votos y se acercaba la fecha de vencimiento para concreción del pago, que de abril se venía prorrogando y que caducaba el 30 de junio.
Se trata de la cancelación de los bonos soberanos en default que compraron de la crisis de 2001 y que fueron reclamados ante la justicia de Estados Unidos. El acuerdo fue aprobado en marzo de este año por la jueza Loretta Preska del Distrito de Nueva York.
Bainbridge Fund es uno de los grupos acreedores que rechazó la reestructuración de la deuda en default y que mantiene una disputa judicial con la Argentina desde 2016. Mientras que Attestor Master Value, un fondo con sede en las Islas Caimán, mantiene un reclamo desde el 2014.
Estos fondos holdouts son los que confiscaron la Fragata Libertad en Ghana en 2012 y tenían sentencias firmes a su favor por cifras millonarias porque se negaron a entrar en los sucesivos canjes que ofrecieron los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner en 2005 y 2010, y de Mauricio Macri en 2016.
La sesión de este miércoles comenzó con lo justo y sin sobrarle nada, el oficialismo consiguió el quórum cuando el designado vocero presidencial, Adrián Ravier, se sentó en su banca a sólo un minuto de que venciera el plazo para conseguir el número de 129 diputados que exige el reglamento.
Tras arrancar el debate, el pampeano presentó la renuncia a su banca y juró su reemplazante Martín Matzkin, cercano a Patricia Bullrich, quien asistió a la asunción, todo en un trámite exprés porque la presentación de Ravier ingresó a la mesa de entradas cuando los diputados de la oposición comenzaban a tomar posiciones.
Más allá de este dato, la sesión está cruzada por la compleja situación judicial del jefe de Gabinete, que tensionó la relación entre el oficialismo y los aliados en ambas cámaras y empujó a la oposición crítica a impulsar el pedido de interpelación con moción de censura.
En el arranque de la sesión de este miércoles, Myriam Bregman volvió a insistir para que se trate sobre tablas el pedido de interpelación con moción de censura del jefe de Gabinete. La iniciativa quedó lejos de alcanzar los tres cuartos de los votos al tratarse de un apartamiento del reglamento. La votación finalizó 104 votos a favor y 125 en contra.
Luego hizo otro intento Maximiliano Ferraro de la Coalición Cívica, quien propuso emplazar el tratamiento en comisión de un paquete de proyectos vinculados con Adorni, pero tampoco prosperó porque obtuvo 122 votos a favor y 108 en contra sin alcanzar los tres cuartos.
La discusión continuará la próxima semana cuando se inicie el debate en comisión del pedido de interpelación, aunque la oposición amiga parece decida a avanzar con el pedido de interpelación, la escala previa a la moción de censura y desplazamiento del funcionario.