—¿Qué le llevaron esta semana al ministro Luis Caputo?
—El planteo central estuvo focalizado en la actividad ya que, si bien la economía general tiene un rebote, vemos que una gran parte de la industria todavía sigue sin recuperar los valores del 2022. Textil, calzado, metalmecánica, el sector de bebidas, todo lo que es materiales de construcción están en un rango de caída de entre 15 y 25%, y algunos hasta casi 100%. Son sectores que, por un lado, tienen caída muy fuerte de actividad y, por otro lado, están con la exigencia de competir a precios internacionales.
—¿Y qué se llevaron de la reunión?
—Abordamos el financiamiento productivo, la necesidad de fortalecer el crédito para las pymes, el impacto del aumento del gas sobre la estructura de costos industriales y los desafíos que plantea el acuerdo Unión Europea-Mercosur en materia de competitividad y regulaciones. Fue una reunión de trabajo franca y con buen diálogo. Hay coincidencias en la necesidad de construir una Argentina más competitiva e integrada al mundo, pero desde la UIA también dejamos planteado que cuidar la industria, el empleo y la capacidad productiva nacional tiene que ser parte central de esa agenda.
—Uno de los reclamos es la baja de impuestos y les bajaron retenciones…
—La reducción de las retenciones fue uno de nuestros principales planteos. Es una medida clave para mejorar la competitividad. Y lo celebramos. Nosotros creemos que se puede bajar la presión impositiva en general apostando al crecimiento. O sea, crece la economía, hay más recaudación y se bajan impuestos a los sectores que tienen mayor exigencia al competir con el mundo. Son los que están más apremiados. En los últimos 2 años, la inflación general ha sido 170%. La de servicios fue 300% y la de bienes industriales, de 100%. Nosotros estamos casi a la mitad de la inflación total. Hemos hecho un gran esfuerzo en precios.
—Para el Gobierno, la mejor política es la estabilidad…
—Es fundamental, pero tiene que haber un acompañamiento del Estado, como pasa en muchos países. La legislación laboral es muy importante; la baja de las retenciones para la exportación, también. Argentina es uno de los tres países del mundo que paga impuestos para exportar. Para exportar un auto pagamos 17 puntos de impuestos. Brasil, 7 a 8% y México, nada. El corazón de nuestro planteo al Gobierno es que tiene que tener una mirada hacia la economía que está compitiendo con el mundo.

—¿A qué se refiere con acompañamiento?
—Con acompañamiento me refiero a dar posibilidades a los sectores industriales para que sean competitivos globalmente. No es solamente bajando impuestos. Es generando estabilidad macroeconómica para que haya créditos a largo plazo, o generando acuerdos internacionales e infraestructura para bajar los costos o capacitación para aumentar la productividad interna.
—Milei ha dicho que la industria está acostumbrada a cazar en el zoológico.
—Hay un 75% de la economía que caza en el zoológico y no es la industria, precisamente. Me refiero a los que no compiten globalmente. Son los que venden el agua, el gas, lo que venden los bancos, las compañías de seguro, el sistema educativo privado, los restaurantes. Pueden en algunos casos competir entre ellos, pero no con el mundo. En otros momentos había una protección a la producción nacional, pero, al mismo tiempo, duplicaban los impuestos, el costo del dinero era doble, había regulaciones; para importar había SIRAS, inflación. No se sabía a qué precio se iba a comprar la mercadería. Cuando se genera ese nivel de distorsión, lo que termina pasando es que toda la distorsión termina en los precios. Por eso decimos que nivelen la cancha, que se trabaje en el costo argentino. En eso tiene que trabajar el empresario, pero también el Estado.
—¿Se sienten destratados por este Gobierno?
—Nosotros manifestamos nuestro desagrado a distintas expresiones que tuvo el Presidente. Creemos absolutamente que todos los problemas que tiene Argentina se van a resolver con diálogo, con buena fe, con buena voluntad. Nuestro trabajo es construir propuestas y llevarlas al Gobierno.
—Un sector del Gobierno está convencido de que la industria no puede competir con el mundo, especialmente con China.
—China entendió que una parte de la economía, que es el 75%, que es lo que no compite con el mundo, como los servicios públicos, luz, gas, teléfono, educación, las compañías de seguro, los bancos, el transporte público, los restaurantes, los servicios, tenía que tener un tratamiento distinto al otro 25% de la economía, como la industria y el campo, que tienen una exigencia de precio y calidades a nivel global. Hizo un desacople al bajar costos de financiamiento, los costos impositivos al que produce, mejorarle la infraestructura. No es el único país. Paraguay está desarrollando la maquila; Irlanda y otros están desacoplando.
—¿Y Brasil, nuestro principal socio comercial?
—Brasil ordenó la macroeconomía cuando hace más de 25 años bajó la inflación Y eso posibilitó un sistema financiero que es el 75% del PBI, mientras nosotros somos el 14%. El ahorro interno de la sociedad brasileña es 5 veces más por habitante. Su mercado de capitales es 8 veces más grande que el argentino, lo que le permitió a todo el sistema económico brasileño financiar sus proyectos de infraestructura, de reconversión. Cuentan con una industria con tecnología de punta, con fábricas totalmente automatizadas, robotizadas. Y tuvieron una reforma laboral que ordena el sistema y prevé la capacitación y aumentaron muchísimo la productividad interna en la fábrica. Brasil no rompió contratos y eso genera una seguridad jurídica en la inversión.

—El rol de la industria está siendo puesto en duda en el mundo, incluso por economistas que son referentes como Dani Rodrik.
—Lo que Rodrik dice es que él pensaba que la salida del trabajo era con la industria y ahora cree que es con los servicios y el comercio. Es verdad que el nivel de competitividad que se exige a los sectores industriales, que compiten con el mundo, implica robotizarse y baja del empleo directo, pero se agranda el indirecto, el inducido. Por ejemplo, el contador, el restaurante, el club, que depende de que la fábrica esté instalada. El empleo del sector servicios está relacionado con la generación de valor de la industria. Estamos en medio de cambios con la inteligencia artificial, la geopolítica.
—¿Ya surgieron oportunidades con el acuerdo Mercosur-Unión Europea?
—Arrancó el primero de mayo. Nosotros fuimos a Italia, nos juntamos con la Confindustria, estuvimos con un montón de empresarios y no solamente a nivel empresario sino a nivel político; noté un cambio de 180 grados en la actitud respecto a Argentina y al Mercosur: ven que es el próximo gran socio de Europa. Y al contar con el acuerdo comercial con EE.UU. muchos traders europeos vienen para vender desde acá al gran mercado de Estados Unidos.