El Gobierno nacional derogó una normativa que regulaba el patentamiento de desarrollos biotecnológicos y que, según las autoridades, había limitado durante más de una década la protección de innovaciones vinculadas al agro.
La medida fue formalizada a través de la Resolución 197/2026 del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), que dejó sin efecto la Resolución 283/2015, una disposición que establecía criterios restrictivos para la concesión de patentes sobre materia viva y desarrollos biotecnológicos.

Desde el oficialismo sostienen que el cambio permitirá acercar a la Argentina a los estándares aplicados en los principales mercados internacionales y generar un entorno más favorable para la investigación, el desarrollo y la inversión en tecnologías vinculadas a la producción agropecuaria.
Según explicó en “X” el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, la normativa derogada había vuelto “casi imposible” el patentamiento de ciertos desarrollos biotecnológicos al exigir que los componentes modificados estuvieran aislados del organismo del que formaban parte.
Para el funcionario, ese criterio reducía las posibilidades de protección de las innovaciones y terminaba desincentivando la inversión en investigación y desarrollo.
Un cambio con impacto en el agro
La biotecnología ocupa un lugar central en la producción agropecuaria moderna. Semillas mejoradas, resistencia a plagas, tolerancia a condiciones climáticas adversas y nuevas herramientas para aumentar la productividad forman parte de un sector que depende cada vez más de la innovación tecnológica.
Desde el Gobierno consideran que las restricciones vigentes colocaban a la Argentina en desventaja frente a otros países que aplican criterios más amplios para el reconocimiento de patentes biotecnológicas.

En ese sentido, Sturzenegger sostuvo que la medida permitirá facilitar el acceso a tecnologías que contribuyan a mejorar la productividad, la competitividad y la sustentabilidad del sector.
Alineamiento con estándares internacionales
La decisión se enmarca en una serie de modificaciones impulsadas por la administración de Javier Milei en materia de propiedad intelectual.
Meses atrás, el Gobierno también había eliminado restricciones vinculadas al patentamiento de desarrollos farmacéuticos. Con la nueva resolución, busca extender esa estrategia al ámbito de la biotecnología.
ARGENTINA VUELVE AL MUNDO EN BIOTECNOLOGÍA. Por Resolución 197/26 el @INPI_Argentina deroga la Resolución 283/15 sobre (no) patentamiento de materia viva y biotecnología, una mejora trascendental en el respeto a la propiedad intelectual y a la innovación en nuestro país.…
— Fede Sturzenegger (@fedesturze) June 19, 2026
Según la visión oficial, fortalecer la protección de la propiedad intelectual constituye un requisito clave para atraer inversiones y mejorar la inserción internacional del país, especialmente en el marco de futuras negociaciones comerciales.
“La propiedad intelectual sólida es una condición de entrada a los grandes mercados”, sostuvo Sturzenegger al anunciar la medida.
Para el ministro, la modificación permitirá que la Argentina se alinee con los criterios aplicados por sus principales socios comerciales y deje atrás regulaciones que, según su visión, eran rechazadas por los mercados internacionales.
El debate sobre el impacto en los productores
La decisión también podría reabrir una discusión histórica dentro del sector agropecuario sobre el alcance de la propiedad intelectual aplicada a la biotecnología.

Mientras el Gobierno sostiene que una mayor protección de las patentes es fundamental para incentivar la innovación, atraer inversiones y facilitar la llegada de nuevas tecnologías, algunos especialistas advierten que una ampliación de los derechos de propiedad intelectual podría fortalecer la posición de las grandes compañías biotecnológicas en el mercado.
Entre las preocupaciones planteadas por sectores críticos figuran el posible aumento de los costos de acceso a determinadas tecnologías, el pago de regalías por el uso de desarrollos patentados y una mayor dependencia de los productores —especialmente los pequeños y medianos— respecto de un número reducido de empresas proveedoras de semillas y biotecnología.
Fecha de publicación: 19/06, 2:58 pm