El judoca misionero Thiago Carvallo atraviesa uno de los momentos más importantes de su joven carrera deportiva. Nacido en Posadas y actualmente radicado en Córdoba, el atleta se consagró campeón del Panamericano de la Juventud disputado en Panamá, un logro que lo posiciona como una de las grandes promesas del judo argentino.
Con apenas cuatro años en la disciplina, su crecimiento fue meteórico. “Hago judo hace cuatro años, más o menos”, contó el propio deportista, quien recordó que sus inicios estuvieron marcados por un vínculo familiar. “Empecé por un amigo de mi abuelo que lo invitó y mi abuelo me llevó. De ahí me gustó hacer deporte”, relató.
Ese primer acercamiento se transformó rápidamente en una carrera en ascenso. En sus primeras competencias nacionales logró un quinto puesto, pero al año siguiente ya comenzó a dominar el circuito. “Después fui quedando primero a nivel nacional”, explicó. A nivel provincial, su rendimiento también fue contundente: “Los gané a todos”, afirmó.

Actualmente, Carvallo entrena en Córdoba, donde se instaló hace dos años y medio en busca de dar un salto de calidad. Desde allí comenzó a proyectarse al plano internacional. Su primera experiencia fuera del país fue en Perú, donde quedó cerca del podio, pero el desquite no tardó en llegar. En Panamá, el misionero mostró su mejor versión y logró quedarse con el título.
“Fue un torneo muy diferente a los que fui, era como unos Juegos Olímpicos, una villa olímpica. Nos daban ropa, nos llevaban y traían, fue muy lindo”, describió sobre la experiencia. Más allá de la organización, el nivel de competencia también fue exigente, con representantes de distintos países del continente.
El momento más destacado llegó en la final, donde enfrentó a un rival brasileño. “El año pasado perdí el bronce contra Brasil y ahora luché la final contra Brasil y gané. Me da mucha felicidad”, expresó. El triunfo no solo significó una revancha personal, sino también un paso clave en su carrera. “Es un logro muy importante, me abre puertas para seguir viajando”, agregó.

De hecho, el calendario del judoca no da respiro. Apenas días después de su consagración, se prepara para competir en un nuevo torneo en Ecuador, donde buscará seguir sumando experiencia internacional. “Ahora quiero ganar el Panamericano en Ecuador y seguir saliendo bien en los torneos”, señaló.
A futuro, Carvallo tiene un objetivo claro que guía cada uno de sus entrenamientos: “Mi sueño es llegar a las Olimpiadas, sin duda”, afirmó con convicción. Ese camino lo recorre acompañado por un equipo que considera fundamental en su desarrollo. “Mi profe Claudio Maldonado, mi personal trainer Pablo Pérez y el cuerpo técnico que confía en mí siempre”, destacó.
Más allá de representar actualmente a Córdoba, el deportista no olvida sus raíces misioneras, que forman parte de su identidad dentro y fuera del tatami. Su historia, además, comienza a convertirse en un ejemplo para otros jóvenes que sueñan con llegar lejos en el deporte.
En ese sentido, dejó un mensaje claro para quienes recién empiezan: “Que se esfuercen y que lo den todo día a día. No hay otro secreto que entrenar”.