El ser humano experimentó una reducción histórica en sus horas de descanso a partir de la masificación de la iluminación artificial. Así lo explicó el Dr. Christian Bortoluzzi, especialista en Neurología y Medicina del Sueño, en diálogo con el programa de streaming Sala Cinco.
“Nosotros sabemos que a partir de hace muchos años atrás empezamos a disminuir nuestro tiempo de sueño”, dijo. “Eso a través primero de la luz eléctrica, cuando aparece el foco, empezamos a acortar nuestro sueño porque prolongamos nuestra vigilia”.
En la actualidad, las pantallas y los dispositivos electrónicos representan el principal obstáculo ambiental para lograr un descanso reparador. “Hoy tenemos el número uno, que es el estímulo lumínico de la pantalla que genera esta luz, que es una luz de emisión azul, que nosotros en medicina del sueño la llamamos ‘luz azul’, justamente, que son las luces de la televisión, de las pantallas, de las computadoras, las luces LED”.
Esta exposición a la luz artificial afecta directamente la segregación de la sustancia encargada de regular los ritmos biológicos del cuerpo humano. “Inhibe la producción de una hormona que es muy importante que es la hormona melatonina. Yo diría que es la hormona más importante, porque es el marcapasos del resto de las hormonas, es el dirigente del juego”.
Para evitar esta alteración hormonal, es fundamental adaptar el entorno doméstico y reducir la exposición a dispositivos durante las horas previas al descanso. “Tratemos de de disminuir el estímulo lumínico en general por lo menos dos horas antes de irnos a la cama, no solo de las pantallas, sino en la casa. Siempre le digo, traten de cambiar la iluminación de los lugares donde están en el último tiempo”.
Independientemente de la cantidad de horas que una persona permanezca en la cama, ciertas afecciones nocturnas comprometen severamente la recuperación física y neuronal. “Hay que evaluar la cantidad de sueño y la calidad de sueño. En general, hay personas que duermen 8, 10, 11, 12 horas y no descansan. El roncar es una enfermedad, y es uno de los factores de riesgo que nos va a llevar a otra enfermedad que es más grave, que son las apneas del sueño, que son las pausas respiratorias”.
Las interrupciones respiratorias durante la noche desencadenan una serie de reacciones orgánicas de alerta que incrementan significativamente el riesgo cardiovascular. “Baja la saturación de oxígeno en la sangre. Entonces, ¿qué es lo que detecta el cerebro? Que no está llegando el oxígeno suficiente a los órganos. Manda una señal al corazón que tiene que acelerar su frecuencia cardíaca, que tiene que aumentar la presión arterial, entonces nos ponemos hipertensos por las noches”.
Las causas anatómicas y físicas que provocan estas obstrucciones o vibraciones en las vías respiratorias son diversas y deben ser evaluadas por especialistas. “El principal factor de riesgo es el sobrepeso. Otra causa puede ser la hipertrofia de cornetes que es algo estacional, una alergia, o la desviación del tabique nasal”.
La somnolencia extrema durante las horas del día es un indicador clave de que el descanso nocturno está siendo deficiente o patológico. “Si tenés hipersomnolencia diurna, que te dormís en lugares que no deberías dormirte, por ejemplo, en el trabajo que estás cabeceando, manejando, esas son situaciones de alarma. Entonces, en esos momentos tenemos que ver qué es lo que está pasando y acudir al médico”.
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— misionesonline.net (@misionesonline) March 18, 2024