A medida que avanza el armado de la candidatura presidencial de Axel Kicillof, aun cuando el gobernador insista en que este año será de “construcción política” y no de confirmar su postulación, el kirchnerismo aumenta la presión con el propósito de condicionar ese camino. A la exigencia recurrente para que se pronuncie de manera más contundente sobre la prisión de Cristina Kirchner se suma el reclamo para que la visite en el departamento de Constitución y para que exprese con mayor claridad que hará en un eventual Gobierno, por caso con el Poder Judicial.
Otra puja en sordina, y acaso la que podría terminar resultando más eficaz para alumbrar un posible acuerdo, gira en torno a preparar el terreno para las disputas en el momento de repartir los lugares de relevancia, principalmente la candidatura en la provincia de Buenos Aires, la sucesión del propio Kicillof. La Cámpora ya avisó que impulsará un postulante -entre las opciones aparecen desde Mayra Mendoza y Federico Otermín a Máximo Kirchner-, a diferencia de la categoría presidencial en la que no asoma una referencia fuerte de ese espacio más allá de la resistencia a apoyar las aspiraciones de Kicillof.
El episodio en el Teatro Podestá de La Plata, cuando militantes de La Cámpora interrumpieron dos veces el discurso del gobernador para pedirle que hablara de la detención de Cristina Kirchner, expuso la tensión entre ambos sectores de cara a las definiciones que comenzarán a perfilarse en el segundo semestre, después del Mundial. La presión no cesará ni las demandas se limitarán a ese punto, según los referentes más cercanos a la ex presidenta.
“Va más allá de que pida la liberación de Cristina, porque eso lo dicen todos. Si no explicás las razones de por qué está detenida, y que son las razones por las que hay que pelear, estás en el horno”, profundizó un dirigente de trato habitual con Cristina Kirchner. “Que diga cómo va a transformar la Justicia, si va a ampliar la Corte y a ponerle límites, qué va a hacer con Comodoro Py que es un asentadero de tránsfugas”, completó.
En el campamento de Kicillof atribuyeron los reclamos a la “desesperación” del espacio referenciado en la ex presidenta ante la pérdida de influencia en las decisiones, luego de dos décadas de hegemonía en el peronismo. En ese marco consideraron los reproches que, además del gobernador, incluyeron a los dirigentes de la CGT por no nombrar a Néstor y a Cristina Kirchner en el acto por el Día del trabajador.
En un punto acaso coinciden desde ambos lados: la gestión fallida de Alberto Fernández como muestra de lo que no debería repetirse. “Si algún candidato cree que va a poder gobernar sin pararse de manos con este Poder Judicial, los empresarios y los medios, otra vez vamos a ser un gobierno que no va a ir para ningún lado. Hay que identificar los adversarios. Si sos un delegado del poder real, tenés un problema”, remitieron al fracaso del Frente de Todos desde el sector liderado por la ex presidenta.
Kicillof había aludido a esa experiencia que derivó en el triunfo de Javier Milei en un acto en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA. “No nos puede pasar de nuevo que logremos una expresión electoral que pueda ganar las elecciones y después tengamos dificultades para gobernar”, advirtió el gobernador, renuente a que su candidatura presidencial se asocie a un señalamiento de Cristina Kirchner como en el caso de Alberto Fernández.
Hace una semana generó ruido una declaración de la diputada Teresa García, secretaria general del PJ y alineada con la ex presidenta, cuando en C5N aseguró que el próximo postulante deberá responder a Cristina Kirchner, como Héctor Cámpora con Juan Perón según la comparación que trazó la entrevistadora. “Es extemporáneo, no se pueden comparar los momentos históricos. Lo que decimos es que quien sea debe tenerla en cuenta”, aclararon cerca de la ex mandataria.
Con la relación entre ambos cortada, otra recriminación a Kicillof se produce porque hace tiempo no va a ver a su ex jefa política al departamento de San José 1111. “Me gustaría que Axel visite a Cristina, le va a hacer bien a él. Sería bueno humanamente y terminaría con una hipótesis de conflicto”, argumentó el diputado Eduardo Valdés, y también apuntó contra los que no la nombran: “Dejen el marketing de lado. Myriam Bregman no se cansa de denunciar la injusticia hacia Cristina y aparece primera en las encuestas”.
En La Plata procuraron bajarle el tono a las discusiones internas, consideraron “irrelevante y parte del folclore peronista” los gritos de los militantes en el teatro Podestá e insistieron en que Kicillof no se moverá de los tres ejes prioritarios de esta etapa: la gestión en un contexto económico crítico, la confrontación con Milei y la construcción política. “Que sigan con la pelea si quieren, nos hacen el trabajo sucio”, ironizó un integrante del Gabinete bonaerense sobre la “conveniencia” de la exposición de las diferencias para mostrar distancia con el kirchnerismo.