Las exautoridades de la ANMAT Nélida Agustina Bisio y Gabriela Mantecón Fumadó permanecen detenidas en el marco de la investigación por el fentanilo contaminado, una causa que ya registra al menos 90 fallecidos. La decisión judicial se apoyó, entre otras pruebas, en expedientes internos y una serie de chats que, según los investigadores, muestran que ambas funcionarias estaban al tanto de las graves deficiencias detectadas en los laboratorios involucrados antes de que los lotes cuestionados llegaran a hospitales y clínicas.

Las dos exfuncionarias declararon ante el juez federal Ernesto Kreplak y la fiscal María Laura Roteta, quienes investigan si desde los organismos de control se brindó una suerte de “cobertura estatal” a establecimientos que no cumplían con las normas mínimas de producción farmacéutica, pese a que existían advertencias sobre el riesgo para la salud pública.
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Según reconstruyó la investigación, inspectoras de la ANMAT realizaron una inspección entre noviembre y diciembre de 2024 en Laboratorios Ramallo y detectaron múltiples irregularidades. El 3 de enero de 2025 elevaron un informe recomendando frenar la producción y retirar medicamentos elaborados por la firma. Sin embargo, esa recomendación no se ejecutó de inmediato. Mientras tanto, comenzaron a distribuirse los lotes de fentanilo contaminado que luego quedaron bajo investigación judicial.
Fentanilo contaminado: detuvieron a dos exfuncionarias que controlaban los medicamentos
Los chats que quedaron bajo la lupa
Uno de los elementos que más comprometió a las exfuncionarias fueron los mensajes internos incorporados al expediente. De acuerdo con la investigación, las conversaciones muestran que las máximas autoridades del organismo recibieron y analizaron la información sobre las falencias detectadas durante la inspección, pero las medidas administrativas se demoraron pese a la gravedad de las observaciones. Para la fiscalía, esos intercambios refuerzan la hipótesis de que existía conocimiento previo del escenario de riesgo.

La acusación sostiene que tanto Bisio como Mantecón Fumadó conocían el historial de incumplimientos de HLB Pharma y Laboratorios Ramallo, empresas que ya acumulaban observaciones por incumplimientos en las buenas prácticas de fabricación. Los investigadores consideran que la demora en adoptar sanciones permitió que miles de ampollas llegaran al sistema sanitario.
El expediente también incluye conversaciones atribuidas a directivos de los laboratorios en las que se impartían instrucciones para corregir deficiencias antes de las inspecciones oficiales. Entre ellas figuraban pedidos para ocultar desórdenes o mejorar temporalmente las condiciones de trabajo antes del ingreso de los inspectores. Para la Justicia, esos mensajes evidencian que los responsables conocían las falencias existentes.
La causa investiga la producción y distribución de fentanilo contaminado elaborado por Laboratorios Ramallo y comercializado por HLB Pharma, que habría provocado al menos 90 muertes y decenas de personas lesionadas tras ser administrado en hospitales y clínicas. Las ampollas presentaban contaminación con bacterias que ocasionaron infecciones graves en pacientes internados.
La investigación ya había derivado en el procesamiento de directivos y responsables técnicos de los laboratorios. Con las recientes detenciones de las exautoridades de la ANMAT y del INAME, la pesquisa amplió el foco hacia la eventual responsabilidad de quienes debían controlar el funcionamiento de las plantas farmacéuticas y autorizar o impedir la continuidad de su producción.
RG / EM