Carlos Malamud: “Sean 8 mil o 50 mil los desaparecidos, la magnitud de la tragedia es enorme”

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Carlos Malamud: “Sean 8 mil o 50 mil los desaparecidos, la magnitud de la tragedia es enorme”

“Sean ocho mil, diez mil, veinte, treinta o cincuenta mil; la magnitud de la tragedia es enorme”, dijo el historiador Carlos Malamud ayer miércoles en la sala Bioy Casares del Pabellón Blanco de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, al presentar su libro Golpe militar y dictadura argentina (1976-1983) (Editorial Catarata). Con esa frase, referida al número de desaparecidos durante la última dictadura argentina, el investigador nacido en Buenos Aires y residente en España desde 1976 subrayó que, más allá de la cifra exacta, lo esencial es reconocer la dimensión de la barbarie y la necesidad de identificar a las víctimas.

Presentación de Golpe militar y dictadura en Argentina de Carlos Malamud junto a los historiadores Camila Perochena y Roy Hora. Foto: Emmanuel Fernández.

Carlos Malamud, catedrático de Historia de América de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) e investigador principal para América Latina del Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos, es autor de numerosos libros de historia latinoamericana, entre los más recientes, Populismos latinoamericanos (2010) e Historia de América (2010). Desde 2014 es miembro de la Academia Nacional de la Historia de la República Argentina, en calidad de académico correspondiente en España.

La mesa, que compartió con los historiadores Camila Perochena, doctora en Historia (UBA) y magíster en Ciencia Política (Universidad Di Tella), y Roy Hora, profesor principal de Cátedra en la Universidad de San Andrés e investigador del Conicet, se convirtió en un recorrido por las raíces de la violencia política en los años 60 y 70, el golpe de 1976 y las características de la dictadura.

El diálogo avanzó en torno a la reconstrucción tanto del contexto regional como de los debates conceptuales que aún atraviesan la memoria argentina.

Contexto latinoamericano

Para explicar el libro Golpe militar y dictadura argentina (1976-1983), el autor situó ayer al auditorio dentro del contexto latinoamericano de esos años: “Prácticamente nadie creía en la democracia. No creía en la democracia la izquierda, pero tampoco creía en la democracia la derecha. Desde la perspectiva de la izquierda, la democracia era formal, burguesa, una farsa. Desde la perspectiva de la derecha, las elecciones eran una puerta trasera por la cual el comunismo internacional se iba a colar“.

El autor destacó las diferencias entre Uruguay y Argentina, subrayando el peso del catolicismo revolucionario en los Montoneros y el impacto de la Revolución Cubana. Recordó figuras como Ricardo Masetti y la influencia de la doctrina de seguridad nacional, elaborada en gran parte por los Estados Mayores de Brasil y Argentina:

“Hay mucha mitología en torno a que se trata de un invento del Pentágono, pero en realidad el componente vernáculo de la doctrina de la seguridad nacional lo desarrollaron los Estados Mayores de Brasil y de Argentina a partir de la Revolución Cubana“.

Camila Perochena lo llevó hacia el análisis del golpe de 1976, preguntando por el peso de los factores externos e internos. Malamud respondió que, a diferencia de Chile, en Argentina la CIA no aparece directamente, aunque la represión se justificó en torno a tres ejes: la influencia francesa en la lucha anticolonial, la experiencia estadounidense en Vietnam y la presencia de refugiados nazis en América Latina.

Roy Hora intervino para destacar la virtud de Malamud de colocar la experiencia argentina en un marco latinoamericano más amplio y recordó que Estados Unidos no fue un aliado cercano de la dictadura:

Presentación de Golpe militar y dictadura en Argentina de Carlos Malamud junto a los historiadores Camila Perochena y Roy Hora. Foto: Emmanuel Fernández.

“Durante casi todo ese periodo, Estados Unidos estuvo en la vereda de enfrente y esto incluyó también un embargo de armas. De hecho, la guerra por las Malvinas se peleó con armas francesas. Las estrellas de la guerra fueron los aviones Super Étendard y los misiles Exocet”.

Hora subrayó la intensidad de la violencia desatada en la Argentina: “La nuestra no fue una masacre administrada. No hubo gerentes que controlaran el calor de los hornos. Lo que hubo fue una percepción de amenaza inédita por parte de los militares y fuerzas de seguridad, que respondieron con una violencia superior”.

Malamud coincidió en que la represión argentina fue incomparable en la región: “Los militares brasileños no eran niños de pecho, los chilenos tampoco, pero en ningún caso hubo ese grado de violencia sistemática que conocemos en la Argentina”. El historiador recordó también su propia experiencia en el servicio militar en 1972:

“Me tocó hacer el servicio militar en el regimiento Patricios. Cuando hubo que salir a la calle en diversas ocasiones, la preocupación de los oficiales era mucha. Ese clima explica la intensidad de la violencia y el hecho maldito del país burgués argentino. Si no se incorpora el peronismo a la ecuación, y más un peronismo que había adquirido un papel relevante en la lucha armada, no se entiende la profundidad de esa violencia”.

Camila Perochena introdujo entonces dos debates centrales: si el golpe debe considerarse cívico-militar y si la represión puede definirse como genocidio.

Presentación de Golpe militar y dictadura en Argentina de Carlos Malamud junto a los historiadores Camila Perochena y Roy Hora. Foto: Emmanuel Fernández.

Malamud fue categórico:“Yo diría que ha sido un golpe militar. Esto no quiere decir que no haya habido participación de los civiles, pero las decisiones estratégicas las toman los militares. Ni siquiera el tan endiosado Martínez de Hoz es central en esta historia. Y no es un genocidio porque no se ajusta de ninguna manera a la definición legal, aunque la represión tuvo una dimensión catastrófica“.

El historiador también insistió en la importancia de identificar a las víctimas: “Lo importante no es solo el número, sino quiénes son. Que las familias tengan constancia de lo ocurrido. Elaborar un censo que se vaya completando a medida que aparezcan nuevas pruebas sería quizás la manera más eficaz de abordarlo”.

Debate sobre los desaparecidos

El debate sobre los desaparecidos se convirtió en uno de los momentos más intensos de la mesa. Malamud advirtió que, sin acceso a los archivos militares –probablemente destruidos antes de entregar el poder–, no se podrá conocer en profundidad lo ocurrido. “Mucho me temo que esto no va a ocurrir: archivos militares, como tantas pruebas que había en su momento, fueron destruidos antes de entregar el poder”, señaló.

Libro de Carlos Malamud,

En el tramo final, Roy Hora lo invitó a reflexionar sobre el proyecto económico de la dictadura. Señaló que no hubo un programa neoliberal estructurado y que, en la segunda etapa, se vivió la llamada “plata dulce”, con un tipo de cambio apreciado que favoreció el consumo de las clases medias.

Malamud coincidió en la falta de un proyecto sólido: “Si algo caracteriza la gestión no solo de Martínez de Hoz sino de otros es la falta de un proyecto estructurado. Se laminó al empresariado nacional, se primó al capital financiero más próximo a las empresas transnacionalizadas, pero las estructuras básicas siguieron ahí. Y muchas de esas estructuras fueron recreadas y aún hoy siguen ‘Malgré’ Milei”, dijo Malamud, que en francés significa “a pesar de Milei”.

El libro, Golpe militar y dictadura en Argentina (1976-1983), editado en España por Catarata, es distribuido en Argentina por el Grupo Editorial Océano, que se encuentra en el stand 1311 del Pabellón Verde.

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