En un contexto de creciente desgaste político, polarización y cuestionamientos institucionales, dos referentes del pensamiento jurídico y político argentino encendieron señales de alarma en Córdoba sobre el vínculo cada vez más débil entre la sociedad y la Constitución Nacional.
El constitucionalista Antonio María Hernández y el analista político Eduardo Fidanza encabezaron en la Legislatura Histórica un conversatorio sobre cultura democrática y legalidad, donde presentaron datos de una encuesta nacional que reflejan un escenario preocupante: desconocimiento constitucional, baja valoración de las normas y creciente tolerancia social hacia soluciones por fuera de las reglas democráticas.
La actividad se desarrolló en el marco del Foro de la Cultura Democrática, impulsado por la vicegobernadora Myrian Prunotto y el intendente Daniel Passerini, y contó con la participación de dirigentes políticos, representantes del ámbito jurídico y estudiantes de Derecho.
Uno de los datos más impactantes de la exposición fue el presentado por Fidanza, director de Poliarquía, quien reveló que “cuatro de cada diez personas están dispuestas a no acatar las leyes”, mientras que la mitad de los encuestados afirmó preferir “un gobierno no democrático que resuelva los problemas” antes que una democracia incapaz de hacerlo.
El desgaste de las instituciones
La encuesta, realizada sobre mil personas de las principales ciudades argentinas, expuso además un bajo nivel de conocimiento sobre la Constitución Nacional y una relación ambigua con el cumplimiento de las normas.
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Fidanza sostuvo que existe “un pobre conocimiento constitucional y un bajo acatamiento a la ley”, aunque aclaró que persiste un fuerte componente aspiracional respecto de cómo debería organizarse la sociedad. La contradicción, según explicó, es que muchos argentinos reclaman instituciones fuertes mientras naturalizan prácticas de incumplimiento cotidiano.
En ese marco, Hernández planteó que Argentina atraviesa un problema estructural vinculado a la fragilidad institucional y a la debilidad de la cultura democrática. “Argentina es una sociedad anómica”, afirmó el jurista cordobés, al advertir que el deterioro del respeto por las reglas afecta tanto a la vida política como al funcionamiento social y económico del país. El exconvencional constituyente también apuntó contra la degradación de los partidos políticos y sostuvo que las violaciones constitucionales se volvieron frecuentes en América Latina. Según explicó, la crisis no es solamente jurídica sino también cultural.
La preocupación por la educación cívica
Otro de los ejes centrales del encuentro fue la pérdida de espacios de formación democrática y educación ciudadana. Hernández sostuvo que el país abandonó progresivamente la enseñanza cívica y alertó sobre las consecuencias de ese vacío en las nuevas generaciones. “Debemos poner énfasis en la educación democrática”, señaló durante el debate.
La discusión apareció atravesada además por el clima político actual, marcado por discursos antipolítica, cuestionamientos al sistema institucional y creciente desconfianza hacia el Estado. En ese contexto, el Foro de la Cultura Democrática busca instalar espacios de diálogo sobre institucionalidad, convivencia política y calidad democrática. La iniciativa incluye encuentros vinculados a cultura política, jurídica y económica.
Durante la apertura, el periodista y politólogo Claudio Fantini —coordinador del espacio— remarcó que “la cultura del diálogo” es indispensable para sostener el Estado de derecho y el modelo democrático liberal.