Los operarios y los productores tamberos de la región son los principales afectados por este derrumbe que paralizó las fábricas y dejó a las familias sin sustento. El pasivo de Lácteos Verónica incluye obligaciones bancarias por $4.745 millones con diversas entidades financieras y una acumulación de más de 2.900 cheques rechazados por un saldo superior a $11.200 millones, lo que arrastró a una extensa red de proveedores locales. A esto se suma una deuda estimada en alrededor de USD 60 millones con unos 150 productores tamberos que suministraban la materia prima.
El malestar de los trabajadores creció ante la falta de respuestas del directorio durante los meses en que se interrumpió la actividad. Domingo Possetto, delegado del gremio Atilra en Lehmann, describió la angustia de los operarios santafesinos ante la parálisis patronal: “No sabemos qué puede ocurrir. Los trabajadores no quieren confrontar sino trabajar y cobrar, algo que hace mucho tiempo no pueden hacer”.
Asistencia estatal y un salvataje parcial
La presentación judicial no tomó por sorpresa a las autoridades provinciales, que venían monitoreando el conflicto y coordinando la entrega de asistencia alimentaria y económica para contener a las familias de los operarios. Desde la cartera laboral santafesina, que conduce Roald Báscolo, confirmaron la previsibilidad de la medida y señalaron que “era sabido que podría ocurrir” debido al fracaso de los intentos previos de la empresa, como el Procedimiento Preventivo de Crisis que buscaba desvincular a 200 empleados.
En medio de la incertidumbre generalizada, surgió una alternativa para reactivar de forma parcial la producción en una de las instalaciones de la firma. La cooperativa cordobesa Copalac, integrada por productores tamberos de Morteros, alcanzó un acuerdo con Verónica para operar a fasón la planta de Suardi, ubicada en el departamento San Cristóbal. El plan prevé el ingreso de leche cruda para el secado y la posterior elaboración de leche en polvo, lo que otorgará ocupación provisoria a unos 30 trabajadores de la zona.
Respecto a las condiciones de este entendimiento, desde el gremio Atilra precisaron las garantías obtenidas para los operarios que retomarán las tareas: “Copalac asumirá la responsabilidad solidaria por las obligaciones laborales y de la seguridad social de los empleados que se incorporen a prestar tareas en el marco de este acuerdo”.
El proceso concursal definirá ahora el destino de una compañía con una fuerte inserción histórica en el mercado de quesos, manteca y leche en polvo, y que llegó a exportar por más de USD 102 millones a destinos de África y Medio Oriente entre 2020 y 2025. Hoy, el personal de las plantas y los productores de la región aguardan que la instancia judicial encamine el pago de los haberes adeudados y garantice la continuidad de las fuentes de trabajo.