El triste reciente estrellato de Fernando Cerimedo y su detención en Bolivia me llevó a hacer un repaso sobre lo que publica el medio de comunicación que fundó, el portal La Derecha Diario. De lo difundido en 2026 se desprende que publican un artículo crítico de Perfil o mi persona semana por medio.
No es el nuestro un patrimonio exclusivo; La Derecha Diario le dedica comparable atención negativa a Julia Mengolini y su Futurock, como a Roberto Navarro y su El Destape. Lo singular del caso de Perfil y el mío es haber vivido lo mismo con gobiernos anteriores, y su recuerdo comparado al presente lo despertó la nota de tapa de ayer de PERFIL titulada “Las sociedades de Fernando Cerimedo con el círculo del elenco estable de la SIDE” de la conductora de Ronda de investigación del canal +perfil, Natalia Volosin, en el que se hace una detallada vinculación de Cerimedo con Sergio Szpolski y los servicios de inteligencia.
La nota concluye así: “La coincidencia de estos vínculos societarios en torno a figuras del sistema de inteligencia argentino, más allá de sus distintos orígenes políticos, plantea interrogantes sobre la continuidad de estas redes a través de sucesivas gestiones. Domicilios compartidos, participaciones cruzadas y contratos con el Estado configuran un entramado que trasciende una sola administración y que, según sostiene la autora, merece ser investigado por las autoridades competentes”.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Para los más jóvenes y menos atentos al día a día de la política, Sergio Szpolski no es conocido, lo mismo Fernando Cerimedo, si no hubiera ocurrido en Bolivia el hecho por el que se lo acusa y detuvo. Menos aún es visible el hilo de continuidad de los mismos métodos que simplemente mudaron del papel a la web y de los medios broadcasting al streaming. Lo mismo, del ecosistema analógico al digital.
Szpolski compró la revista XXIII en 2004, luego sumó las revistas 7 días y Cielos Argentinos, los diarios Tiempo Argentino y El Argentino, las radios América, Splendid, Rock & Pop, el canal de noticias CN23 y la agencia Infonews. Comenzó un año después de que Néstor Kirchner asumiera y cerró al año siguiente que Cristina Kirchner dejara de ser presidenta. Su florecimiento y ocaso fueron de la mano del financiamiento del kirchnerismo con publicidad pública desproporcionada.
Cerimedo fundó La Derecha Diario con un modelo similar al de Szpolski: publicidad pública a cambio de ser ariete contra los críticos del Gobierno. El principal anunciante de La Derecha Diario es YPF, empresa controlada por el Estado que en la era Milei invierte tanto en publicidad como el total de la publicidad de Presidencia de la Nación en los gobiernos precedentes.
Pero lo más ilustrativo es que a pesar de no existir celulares inteligentes ni redes sociales, el modelo de plantar noticias falsas es el mismo. Las granjas de trolls no inventaron nada, adaptaron a una nueva tecnología algo de lo más antiguo en la comunicación que es la mentira enropada en verdad con las herramientas que lo hicieron posible en cada época: desde carteles o escritos difamatorios en cualquier lugar concurrido y visible: plazas, esquinas, Iglesias o estatuas (el primero fue en el siglo XVI en la estatua de Pasquino en Piazza Navona, en Roma), pasando por las fotografías “reconstruidas” de Stalin, los medios audiovisuales, hasta en la esfera digital actual.
A veces no alcanza con conocer la historia para no estar condenados a repetirla porque, como vemos, la historia no nos impide repetir errores, pero sí comprenderlos. Se le atribuye a Mark Twain la frase “la historia no se repite, pero a menudo rima”, aunque más exactamente escribió: “La historia nunca se repite, pero las combinaciones caleidoscópicas del presente retratado a menudo parecen estar construidas a partir de fragmentos rotos”.
Pero las imágenes que acompañan esta columna con tapas de las revistas de Szpolski de hace algo más de una década a los ojos de hoy resultan muy didácticas para entender el método. Se miente exactamente por el opuesto tratando de esmerilar la fortaleza del oponente. En aquellos primeros años kirchneristas, la legitimidad del gobierno tenía como uno de sus motores apropiarse de la lucha contra la última dictadura y la represión ilegal.
Acusando a Clarín y La Nación de haber sido benevolentes o, en algún caso, apoyado a la dictadura, tenía la excusa perfecta para deslegitimar sus críticas, pero frente a Editorial Perfil, la única que había tenido su principal revista clausurada, La Semana, antecesora de Noticias, a su director desaparecido y detenido en El Olimpo en 1979, y luego ordenado oficialmente su prisión a disposición del Poder Ejecutivo tras la guerra de Malvinas, ese argumento perdía efectividad.
Para solucionarlo, aplicaron el axioma sobre que una mentira repetida la suficiente cantidad de veces resulta verosímil, comprobado por estudios de la psicología experimental que demuestran que la repetición de una proposición, aunque fuera falsa, vuelve familiar su contenido y aumenta su verosimilitud. En mi caso, llegaron a publicar que nunca estuve en El Olimpo.
Antes de los memes digitales, las tapas de las revistas fueron el vehículo de imagen ideal para transmitir sintéticamente el mensaje que hoy se realiza en las redes y antes en carteles en la vía pública, como se muestra en los dos ejemplos que ilustran esta columna junto a las otras tapas.
Estas tapas y carteles que hoy resultan burdos son útiles para reflexionar sobre los encuadres cognitivos y las técnicas que pretenden manipularlos, disfrazadas de periodismo. En redes sociales, el influencer libertario puso en duda el intento de femicidio de Cerimedo, y Milei compartió el mensaje.