La investigación judicial por el intento de femicidio de la abogada Nadia Beller sumó elementos que complican la situación procesal del consultor político argentino Fernando Cerimedo. Los investigadores de la Fiscalía de Bolivia incorporaron al expediente una nueva secuencia de mensajes de texto y audio que exponen cómo el acusado recibió información en tiempo real y fotografías de la fachada del hotel de Santa Cruz de la Sierra donde emboscaron a su expareja. Mientras Beller se recupera de tres disparos, el sospechoso aguarda la definición del juez penal sobre su prisión preventiva.
La reconstrucción del minuto a minuto del atentado se transformó en la pieza clave de la acusación. Según los registros telefónicos difundidos, Cerimedo mantuvo un intercambio fluido con un colaborador que vigilaba el lugar antes del ataque. Tras coordinar la búsqueda de la víctima, el consultor recibió una confirmación directa a las 20.54, el instante exacto de la balacera: “Hermano, en este momento le dispararon”. Para la querella, este aviso simultáneo descarta cualquier hipótesis de ajenidad y demuestra la planificación del hecho.
El abogado de la víctima, Jerjes Justiniano, detalló que las pericias policiales extrajeron del dispositivo del imputado frases determinantes sobre el destino de la mujer. El letrado citó un mensaje enviado por el exasesor a un tercero: “Nadia ha llegado muy lejos (…) yo creo que hay que buscar la forma de eliminarla”. Con este escenario, Justiniano fue categórico sobre la responsabilidad del consultor: “Creo que por lo menos, indiciariamente, en este momento alcanzan los elementos para sostener que él es partícipe intelectual en este hecho”.
La reacción de la víctima y la estrategia de la defensa
Desde la clínica donde permanece internada por las graves lesiones en el cuello y en un brazo, Beller decidió romper el silencio en sus redes sociales. La abogada publicó las fotos de sus heridas y le dedicó un mensaje directo a su expareja: “Que Dios te perdone, Fernando Cerimedo”.
El posteo coincidió con la difusión de discusiones previas en las que ella intentaba cortar el vínculo y el acusado la presionaba para evitar un escándalo público. “No me manipulás más. Te juro que nunca más. Yo no tengo por qué cuidarte”, le había advertido la mujer en uno de los chats bajo análisis.
En la vereda opuesta, la defensa técnica del consultor argentino desplegó una estrategia basada en la nulidad de las actuaciones y el cuestionamiento técnico de las capturas de pantalla. La abogada defensora Margarita Arce rechazó la validez del peritaje y aseguró que el procedimiento vulneró las garantías de su cliente: “Nosotros consideramos que esas no son pericias, son pruebas obtenidas ilegalmente”.
Según la letrada, el material exhibido por la querella no cuenta con el sustento correspondiente: “Es un screen de un teléfono y no sabemos si es un teléfono de él o no. Para nosotros eso no es una prueba, eso no es de él”.
La fiscalía boliviana mantiene la imputación contra Cerimedo bajo la figura de probable autor intelectual y mediato del delito de feminicidio en grado de tentativa. El acusado, que lloró ante las cámaras de televisión al ser trasladado y exclamó “quiero ver a mis hijos”, se negó a prestar declaración indagatoria por recomendación de sus representantes legales. Los supuestos autores materiales del ataque continúan prófugos, mientras la justicia boliviana evalúa los riesgos procesales para determinar si el estratega político continuará el proceso tras las rejas.




