La Armada Argentina confirmó el retiro definitivo de los Super Étendard, los cazabombarderos de origen francés que integraron durante más de cuatro décadas la Aviación Naval y alcanzaron un lugar central en la historia militar argentina por su participación en la Guerra de Malvinas de 1982. La baja se concretará durante 2026, aunque todavía no se informó una fecha específica.
El anuncio se realizó en la Base Aeronaval Punta Indio y estuvo a cargo del comandante de la Aviación Naval, contraalmirante Román Enrique Olivero. La decisión forma parte del denominado Plan Dédalo, un proceso de reorganización que contempla el retiro de sistemas antiguos, modificaciones en la estructura de las unidades y la incorporación progresiva de nuevas aeronaves y tecnologías.
Aunque la baja formal se producirá este año, los Super Étendard llevaban un prolongado período sin actividad operativa. La falta de repuestos, la antigüedad de las aeronaves y la discontinuación de distintos componentes volvieron cada vez más compleja su recuperación y mantenimiento. Argentina había quedado, además, como último operador del modelo, mientras que Francia lo retiró del servicio años atrás.
Uno de los principales inconvenientes estuvo relacionado con los componentes pirotécnicos de los asientos eyectables, cuyo funcionamiento resultaba indispensable para garantizar la seguridad de los pilotos. El jefe de la Armada había advertido anteriormente que, sin la certificación de esos sistemas, resultaba inviable habilitar nuevamente los aviones para operaciones.
El papel de los Super Étendard en la Guerra de Malvinas
Los primeros cinco Super Étendard llegaron a la Argentina entre 1980 y 1981 y fueron incorporados a la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque. Cada aeronave estaba asociada al empleo de los misiles antibuque AM39 Exocet, combinación que adquirió especial relevancia durante el conflicto del Atlántico Sur.
Durante la Guerra de Malvinas, el sistema protagonizó una de las operaciones más recordadas de la Aviación Naval. El 4 de mayo de 1982, una misión encabezada por los entonces capitán de corbeta Augusto Bedacarratz y teniente de fragata Armando Mayora lanzó un misil Exocet contra el destructor británico HMS Sheffield, que posteriormente se hundió. La combinación entre aeronaves de exploración, los Super Étendard y los misiles franceses constituyó una innovación táctica destacada por la propia Armada Argentina.

Días después, otra operación con Exocet alcanzó al buque logístico Atlantic Conveyor, que también terminó hundido. Esas acciones convirtieron al sistema de armas en uno de los símbolos de la participación de la Aviación Naval durante la guerra y le valieron a la unidad la condecoración “Honor al Valor en Combate”.
Cinco aviones modernizados que nunca pudieron entrar en servicio
Décadas después, Argentina buscó prolongar la vida útil del sistema mediante la compra a Francia de cinco Super Étendard Modernisé (SEM). La operación se concretó durante el gobierno de Mauricio Macri y las aeronaves arribaron al país en 2019, pero nunca pudieron entrar en servicio operativo bajo bandera argentina.
Los SEM incorporaban mejoras de aviónica e instrumental respecto de las versiones originales, pero los inconvenientes con componentes vencidos, especialmente los vinculados con los sistemas de eyección, impidieron completar su habilitación. El Ministerio de Defensa informó anteriormente al Congreso que tanto los Super Étendard originales como los modernizados permanecían fuera de servicio mientras se realizaban estudios técnicos.
La decisión de retirarlos definitivamente cierra ahora un proceso de más de cuatro décadas. Al mismo tiempo, deja formalmente sin ese sistema específico de ataque aeronaval a la Armada, que deberá avanzar con su programa de reequipamiento y reorganización para recuperar y modernizar capacidades dentro del Plan Dédalo.