“Nos dejaron en la calle sin dar la cara”, reveló Florencia, exempleada de la aerolínea, al exponer en diálogo con Misiones Online el impacto de la conducción del nuevo inversor, Leonardo Scatturice, la falta de respaldo del sindicato ATAF y la parálisis del servicio. «El gremio nos soltó la mano y fue cómplice», lamentó la trabajadora al denunciar que los salarios no se cobraron, la obra social «la cortaron de un día para otro» y la escala de Iguazú quedó «completamente vaciada», con solo tres operarios activos que llevan dos meses sin percibir su sueldo ni el aguinaldo.
Sin aviones en el aire y con la página web fuera de servicio, Flybondi paralizó sus operaciones en todo el país. La aerolínea low cost no realiza vuelos desde el pasado 6 de agosto, un colapso operativo que dejó varados a miles de usuarios y sumió en la incertidumbre a cientos de familias. Detrás de las terminales vacías, los operarios denunciaron una ola de más de 800 despidos sin causa, retiros voluntarios impagos, incumplimiento con los proveedores y el cierre de bases como Posadas, Salta, Jujuy, Santiago del Estero y Córdoba.
Florencia ingresó a la compañía dos años atrás para desempeñarse en el área de tráfico de la escala Puerto Iguazú. El 17 de abril del año en curso se presentó a su puesto habitual, pero descubrió la maniobra patronal antes de cruzar la puerta de embarque. El acceso a su casilla institucional de correo electrónico estaba bloqueado. Segundos después, la notificación formal confirmó su desvinculación inmediata.
«Llegamos y nos encontramos con el telegrama en la mesa con otra compañera. Habíamos sido desvinculadas sin causa», recordó Florencia. Un mes antes de la expulsión, la dirección de la empresa presentó un plan de retiros voluntarios con la promesa de achicar la planta de personal mediante un cronograma de cuotas garantizadas. Ante la negativa de gran parte del equipo a firmar el cese laboral, los ejecutivos aplicaron cesantías directas sin abonar las liquidaciones correspondientes.
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La crisis alcanzó a cientos de trabajadores de distintas áreas operativas, desde agentes de tráfico y personal de rampa hasta tripulantes de cabina y pilotos. Los incumplimientos salariales afectaron tanto a quienes aceptaron la retirada voluntaria como a quienes mantuvieron sus puestos hasta el freno total de la flota.
«Hoy en día somos más de 800 trabajadores sin su pago, sin su acuerdo de retiro voluntario. Han cortado la obra social, hay compañeros que tienen tratamientos y han echado gente con licencia por embarazo. Es un desastre», afirmó.

Cierres, promesas incumplidas y complicidad gremial: los detalles del desguace
El vaciamiento de la compañía impactó con dureza en las provincias. En Misiones, la escala de Posadas cerró sus puertas de manera definitiva, mientras que en Puerto Iguazú la nómina activa pasó de quince operarios a apenas tres administrativos. Las escalas de Salta, Jujuy, Santiago del Estero y Córdoba sufrieron idéntico destino.
En los pocos puntos donde aún queda personal asignado, las tareas se desarrollan bajo la figura de suspensión sin goce de sueldo. Los agentes que permanecieron en la terminal de Iguazú acumularon dos meses de atraso en el cobro de sus haberes y quedaron marginados del pago del sueldo anual complementario.
La falta de insumos básicos y el impago a los prestadores anticiparon el colapso operacional a comienzos de año. El personal de mostrador enfrentó las quejas de los usuarios sin herramientas ni fondos de la empresa para cubrir alojamientos o refrigerios frente a las frecuentes demoras y cancelaciones.
«Llegamos a no tener para darle al pasajero lo que le correspondía en una demora o una cancelación por no estar al día con los pagos. ¿Cómo le explicás a una familia que queda varada en una ciudad que no es suya y le decís: ‘Mire, señor, no le puedo dar un hotel porque Flybondi no pagó’?», relató la entrevistada.
La llegada del empresario Leonardo Scatturice como nuevo inversor generó expectativas en el personal, pero el desenlace tomó el camino opuesto. «Nos imaginamos un Flybondi nuevo, que todo iba a mejorar, pero fue donde se vino todo en caída», lamentó Florencia sobre el impacto de la nueva gestión. Tras el desembarco del grupo inversor, la firma profundizó las deudas con los proveedores, sufrió el corte de las casillas de correo corporativo y dejó a los empleados sin cobertura de salud prepaga por falta de pago.

Frente al cese abrupto de las tareas, los trabajadores acudieron al Ministerio de Trabajo de la Nación y enviaron los telegramas de intimación correspondientes. Un grupo de empleados inició demandas judiciales individuales y colectivas, pero hasta el momento ningún funcionario público ni directivo de la compañía ofreció respuestas formales.
La actuación del sindicato interno ATAF sumó indignación entre las filas del personal. Según detalló Florencia, la empresa continuó aplicándoles «el descuento del supuesto sindicato que nos iba a defender», pero la representación gremial cortó la comunicación y convalidó los despidos de quienes reclamaron por sus salarios u obra social.
«El gremio siempre fue cómplice de todos, ya que hubo muchísimos despidos de gente que solamente por preguntar sobre nuestros sueldos, sobre nuestros derechos, sobre la obra social, han echado. Entonces nunca tuvimos el amparo, ni siquiera del gremio«, enfatizó Florencia.
El perjuicio comercial escaló al plano internacional cuando las autoridades aeronáuticas de Brasil prohibieron a la empresa la comercialización de pasajes y la explotación de rutas en su territorio debido al incumplimiento recurrente de los estándares operativos. En la Argentina, sin embargo, la firma continuó con la venta de pasajes a través de su sitio web hasta pocos días antes del apagón digital iniciado el 18 de agosto.
«Es una estafa por el hecho de que hasta hace tres semanas atrás estaban vendiendo pasajes por toda la Argentina, pero hoy en día la página no existe más y los aviones no volaron más», sostuvo la referente del reclamo.
Los trabajadores damnificados realizaron una concentración el pasado 14 de agosto en el Aeropuerto Internacional Jorge Newbery de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para visibilizar la gravedad del conflicto laboral. La protesta buscó el acompañamiento de la opinión pública frente a la fuga de la conducción empresarial.
Florencia descartó la posibilidad de un acuerdo pacífico a corto plazo y remarcó la angustia de las familias que quedaron sin sustento económico en distintas provincias. La lucha de los exempleados se concentró en lograr la difusión masiva del caso para exigir la intervención de los organismos reguladores nacionales, la restitución de las sumas adeudadas y el reconocimiento formal de las indemnizaciones por despido.
«Sinceramente, de mi parte, yo no veo mejora. Me encantaría poder decir que todos vamos a poder cobrar lo que nos corresponde, que paguen todo lo que tienen que pagar, pero yo no le veo un buen final», auguró.
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— misionesonline.net (@misionesonline) March 18, 2024
