El pasado 12 de agosto, el cielo peninsular presenció un acontecimiento astronómico sin precedentes en más de un siglo. Durante el transcurso del eclipse total de Sol en España, la corona solar exhibió un inusual tono dorado en lugar del típico matiz blanco o perlado con el que suele manifestarse.
Esta singularidad motivó a la NASA a seleccionar la impactante fotografía como su Imagen Astronómica del Día (APOD) el 17 de agosto, según detalló un informe difundido por el portal especializado Noticias Ambientales.
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La instantánea fue capturada desde la localidad de Benavente, en la provincia de Zamora, por el astrofotógrafo Rui Santos, perteneciente al estudio Living Impressions. Para lograr registrar con nitidez cada detalle de la halo solar, el especialista recurrió a una cuidada composición técnica elaborada con técnica HDR mediante múltiples exposiciones.
El eclipse representó el primer evento total de este tipo que oscureció por completo el territorio español en más de cien años, generando un repentino y efímero anochecer a media tarde que movilizó a millones de observadores en toda la región.
La radiación solar atravesó un espeso filtro de aire y partículas en el horizonte zamorano
Según explicó la propia agencia espacial norteamericana, el motivo principal detrás de esta coloración amarillenta radica en la baja altitud del Sol, que al encontrarse excesivamente próximo al horizonte durante la fase de totalidad obligó a que la luz atravesara una capa de aire sensiblemente mayor. Este recorrido extendido intensificó la dispersión de las ondas azules e incrementó los tonos cálidos y rojizos.

A este factor geométrico se le sumó un elemento ambiental determinante: la presencia de una elevada cantidad de humo en la atmósfera procedente de incendios forestales cercanos. Estas partículas en suspensión operaron como un segundo filtro natural, acentuando de manera drástica el resplandor dorado rodeando el disco lunar.
Pese a la pátina cálida predominante que tiñó toda la atmósfera visual, no la totalidad de las estructuras del astro rey alteraron su color. En la zona del borde izquierdo del Sol se logró divisar claramente una protuberancia solar de intenso brillo rosado, producto de la emisión natural de hidrógeno, la cual mantuvo intacta su tonalidad original frente a los filtros atmosféricos.
El acontecimiento impulsó un fuerte impacto científico y cultural en la comunidad global. La elección por parte de las autoridades espaciales consolida cómo las variables atmosféricas locales pueden transformar la percepción pública de eventos cósmicos de gran escala, abriendo nuevas líneas de análisis e investigación científica.
El despliegue en territorio ibérico no culmina con este registro solar. De acuerdo a datos provistos por el Instituto Geográfico Nacional (IGN), el próximo 28 de agosto se desarrollará un eclipse parcial de Luna observable desde el territorio español, el cual coincidirá plenamente con la fase de Luna llena.
Este fenómeno lunar servirá de cierre para el ciclo astronómico iniciado en la jornada del 12 de agosto, cuya franja de totalidad fue visible previamente desde zonas del Ártico, Groenlandia, Islandia y el Atlántico norte, antes de culminar de forma excepcional sobre el firmamento peninsular.