El nombre “Cayetano” está de vuelta en la Argentina, y no es solo por el santo al cual se le dedica la Oración a San Cayetano cada 7 de agosto y se le pide pan, paz y trabajo volcando una multitud en el santuario de Liniers. Después de décadas de caer en desuso, en el siglo XXI volvió a cobrar popularidad, y se registró un alza en las inscripciones de bebés con ese nombre: los datos consolidados de la Dirección Nacional de Población del RENAPER muestran de manera contundente cómo esta tendencia “vintage” se abrió paso en las actas de nacimiento del país.
Mientras que a mediados de los años noventa e inicios de los 2000 el nombre había tocado su piso histórico de frecuencia y prácticamente había desaparecido del radar de los nuevos padres, la consolidación de un fenómeno cultural y mediático revirtió la curva por completo.

Las estadísticas del Sistema Estadístico de Población confirman que, a partir del período 2012-2015, las inscripciones anuales del nombre experimentaron un salto sostenido, ubicándose firmemente dentro de las bases de datos de nacidos vivos identificados en la Argentina y manteniéndose como una elección vigente en el mapa de nombres nacionales elegidos de la última década. El pico fue en 2015, cuando se inscribieron 157 Cayetanos, entre primer y segundo nombre.
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En la década de 2010, la última con registros completos, se suman 1275 Cayetanos. el número más alto desde la década de 1980. Y en términos de tasa de ocurrencia del nombre cada diez mil nacimientos, la década con mayor preeminencia es la actual, con una tasa de 1,289. Esto quiere decir que cada diez mil bebés inscriptos hay un Cayetano.

El RENAPER aporta otro dato curioso: entre 1922, cuando comenzaron los registros escritos de nombres, y 2015, se inscribieron en la Argentina 517 Cayetanos en total. El número de registros de la década de 2010, 1275, más que duplica entonces a ese período de 93 años, en lo que configura un verdadero fenómeno.
Por qué se disparó el nombre Cayetano: la influencia del periodista Nicolás Cajg
El salto del nombre “Cayetano” no se relaciona con la devoción al santo ni con la Oración a San Cayetano, sino más bien con una cuestión mediática: el éxito del programa radial Perros de la calle, conducido por Andy Kusnetzoff en Radio Metro durante décadas. Allí se hizo famoso el periodista Nicolás Cajg, a quien Kusnetzoff popularizó como “Cayetano” en su primer día al aire.

Cajg debutó como movilero en las inmediaciones del santuario de Liniers, en pleno Día de San Cayetano, el 7 de agosto de 2002. Bajo el gobierno de Eduardo Duhalde, en Argentina se sentía fuerte la recesión, y el desempleo era un problema acuciante. Cajg protagonizó una transmisión accidentada que cambió su carrera: en medio del caos de la multitud, su inexperiencia y su estilo atropellado desataron las risas de Andy Kusnetzoff en el estudio. Desde ese momento, el conductor lo bautizó como “Cayetano” y lo incorporó para siempre al programa.
Por qué San Cayetano lleva una espiga de trigo: el misterio de un símbolo único en Argentina
El envío tuvo picos históricos de audiencia entre 2007 y 2015, precisamente en los años en los que el nombre trepó en los registros del RENAPER. El uso constante, afectuoso y cotidiano del nombre “Cayetano” (junto con su apodo, “Cayeta”) permeó en las generaciones que se acercaban a la edad de tener hijos.
Otro nombre en alza en los registros argentinos: Caetano, versión en portugués de Cayetano
Paralelamente al fenómeno de la versión en español, la variante en portugués Caetano (escrita sin la “y”) comenzó a ganar terreno propio en los registros civiles de la Argentina, impulsada por motivaciones estéticas y culturales completamente distintas.

Mientras que “Cayetano” arrastra un linaje histórico o religioso a nivel local y cobró impulso en las últimas décadas por influencias mediáticas, la elección de “Caetano” responde de manera directa a la admiración por la cultura musical de Brasil, en particular por el célebre cantautor Caetano Veloso.

Ahora, los dos nombres, Cayetano y Caetano, van cabeza a cabeza en los registros de inscripciones en la Argentina.

Más allá del periodista Nicolás Cajg y el cantante Caetano Veloso, no hay muchas más referencias populares positivas que el santo del trabajo para este nombre. En la Argentina, el nombre evoca también a otra figura famosa, pero por motivos más oscuros: Cayetano Santos Godino (1896-1944), más conocido como “el Petiso Orejudo”, primer asesino serial de la historia argentina. Los números del RENAPER insinúan que su recuerdo quedó atrás.