La guerra en Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán, que comenzó en febrero de este año, y el consecuente cierre del estrecho de Ormuz, no solo disparó los precios del petróleo y el gas, sino que también encareció de sobremanera el de los fertilizantes, cuyo precio se duplicó respecto a los valores previos al conflicto.
Esta situación impactó de lleno a Argentina, un importador neto de estos productos. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la suba del 100% en fertilizantes nitrogenados como la urea, y del 30% en los fosfatados, llevó a que el país importara en el primer semestre el segundo menor volumen desde 2019 de estos productos, y que, al mismo tiempo, registrara un sobrecosto de US$ 180 millones.
El trabajo de la BCR puntualizó que, durante los primeros seis meses del año, el país compró en el exterior 437.000 toneladas de fertilizantes nitrogenados; 767.000 fosfatados, y apenas 39.000 potásicos, alcanzando en total las 1,2 millones de toneladas.
“El reflejo de los precios excesivamente altos se observa con claridad en los últimos datos mensuales de importación. La importación de nitrogenados para junio es la más baja desde 2015 y 60% inferior al promedio del último lustro. Para los fosfatados la situación es similar: el tonelaje más bajo desde 2018, 34% por debajo del promedio quinquenal”, marcó la entidad bursátil rosarina.

Cabe mencionar que Argentina consume por año unos 5 millones de toneladas, de las cuales la industria nacional aporta entre 1,4 y 1,9 millones de toneladas, por lo cual tiene una necesidad imperante de abastecer el mercado con productos importados.
Pero a pesar de la caída en volumen de las compras, el alza de los precios hizo que las importaciones se encarezcan respecto al año pasado en US$ 180 millones y se ubiquen en US$ 1.762 millones.
En cuanto al segundo semestre, la Bolsa rosarina marcó que “el desempeño importador dependerá de lo que suceda con el conflicto en Medio Oriente”.
“Argentina importa en promedio el 50% de su consumo de nitrogenados (en años de normalidad operativa) y el 80% en fosfatados. Teniendo en cuenta que, en promedio, tres cuartas partes de la importación de nitrogenados se produce en el segundo semestre del año, en la antesala a la siembra de los granos gruesos, la normalización del comercio y precios relativamente en niveles promedio será esencial para asegurar una rentabilidad de aplicación aceptable para la gruesa 2026/27”, agregó la entidad.
La solución en el horizonte
Pero Argentina podría, en los próximos años, reducir su dependencia importadora con la construcción de una mega fábrica de fertilizantes en Bahía Blanca, aprovechando el gas de Vaca Muerta.
En este sentido, la aprobación de un nuevo proyecto de inversión RIGI para la construcción de una nueva planta de producción de urea por parte de la firma Pampa Energía “es una noticia que agrega expectativas muy positivas en post de mejorar el abastecimiento doméstico de este insumo estratégico para el agro argentino”.
Con una inversión pautada en US$ 2.700 millones, será la mayor planta de urea de Latinoamérica y una de las más grandes del mundo con la expectativa de aportar una producción anual de 2,1 millones de toneladas de urea.
“Es decir, el país podría dejar de ser un importador neto de este insumo y dependiendo de diferentes factores, abastecer una demanda creciente a nivel o local o encontrar posibilidades de exportación a otros países como el caso de Brasil, el cual es clave como importador mundial de este producto”, completó la BCR.