La vacuna argentina ARVAC podrá ser exportada a otros países de región

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La vacuna argentina ARVAC podrá ser exportada a otros países de región

Por primera vez, una vacuna contra el Covid desarrollada y producida íntegramente en Argentina podrá ser adquirida por los ministerios de Salud de toda América Latina. Es que la ARVAC, un desarrollo íntegramente hecho por científicos argentinos, alcanzó uno de los hitos más importantes desde su creación: fue incorporada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) al Fondo Rotatorio para el Acceso a las Vacunas.

La decisión de la OPS habilita a los países de América Latina y el Caribe a adquirirla para sus programas nacionales de inmunización y en la práctica significa un fuerte respaldo internacional a una tecnología concebida y producida en la región, en momentos en que el Covid dejó de ser una emergencia sanitaria global y se volvió endémico.

Es decir, continúa circulando y provocando enfermedad riesgosa, especialmente entre las personas mayores y en otros “grupos de riesgo”.

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Vacuna ARVAC OPS
Científicas de la UNSAM, parte de un grupo de 20 intituciones que desarrolló esta vacuna

El Fondo Rotatorio de la OPS constituye desde hace más de cuatro décadas uno de los principales mecanismos de compra conjunta de vacunas del continente. Mediante este sistema, los países pueden acceder a inmunizaciones previamente evaluadas por equipos técnicos del organismo, obteniendo mejores condiciones de abastecimiento, precios competitivos y mayor previsibilidad logística.

Ingresar a ese listado supone superar una evaluación técnica y, al mismo tiempo, abrir la posibilidad de que la vacuna sea considerada por los ministerios de Salud de toda la región.

En ese sentido, vale recordar que la ARVAC fue desarrollada mediante una articulación entre científicos del Conicet, la Universidad Nacional de San Martín (Unsam) y el Laboratorio Cassará, en uno de los proyectos científicos más emblemáticos surgidos durante la pandemia.

En concreto, de su concepción y puesta a punto participaron más de 500 investigadores y profesionales de una veintena de instituciones muy respetadas. Y eso convirtió a la Argentina en uno de los pocos países que tienen la capacidad de diseñar, ensayar clínicamente y producir una vacuna propia contra el SARS-CoV-2.

Tecnología argentina

A diferencia de las primeras vacunas utilizadas durante la emergencia sanitaria, conocidas como ARNm, la Arvac pertenece a la mucho más conocida y probada durante décadas plataforma de “proteínas recombinantes”, una tecnología muy usada en otras inmunizaciones, como las vacunas contra la hepatitis B.

La formulación disponible de Arvac 2026 fue actualizada para responder a las variantes del virus Covid que circulan actualmente en la región y su uso fue autorizado para mayores de 18 años.

Vacuna ARVAC OPS

Hasta ahora, todos los estudios clínicos y los seguimientos de usuarios que la recibieron mostraron una sólida respuesta inmunológica y un buen desempeño, particularmente en adultos mayores y personas con enfermedades crónicas como diabetes, patologías cardiovasculares o respiratorias.

Genera menos molestias

Uno de los aspectos que más destacan los especialistas es su perfil de seguridad. Al utilizar una plataforma proteica, la vacuna presenta una reactogenicidad considerablemente menor que la observada con otras tecnologías empleadas durante la pandemia.

Ese punto cobra relevancia en una etapa en la que el principal desafío sanitario ya no pasa por conseguir vacunas, sino por convencer a la población de continuar aplicándose los refuerzos anuales. Distintos trabajos científicos sugieren que el temor a experimentar fiebre, dolores musculares o fatiga después de la vacunación constituye hoy uno de los factores que explican la disminución de las coberturas.

La nueva etapa epidemiológica también modificó los criterios con los que los sistemas públicos evalúan las vacunas. Si durante la pandemia predominó la necesidad de inmunizar a millones de personas en el menor tiempo posible, hoy adquieren mayor importancia cuestiones como la sustentabilidad económica, la facilidad de distribución, el desperdicio de dosis y la integración de la vacunación Covid a las rutinas habituales de los programas nacionales de inmunización.

Vacuna ARVAC OPS

Cómo diferenciarse en esta etapa pospandémica

La inclusión de Arvac en el Fondo Rotatorio de la OPS no solo representa un reconocimiento a su desarrollo científico, sino también a una serie de características que responden a los nuevos desafíos de la vacunación. En una etapa en la que la prioridad ya no es inmunizar masivamente, sino sostener campañas anuales eficientes, los aspectos logísticos, económicos y de aceptación por parte de la población cobran un peso cada vez mayor.

Entre sus principales ventajas figura el uso de una plataforma de proteína recombinante, una tecnología ampliamente utilizada desde hace décadas en vacunas como las de hepatitis B. Según los estudios clínicos y la documentación técnica presentada ante la OPS, esta plataforma ofrece una elevada respuesta inmunológica junto con una menor reactogenicidad, es decir, provoca menos efectos adversos sistémicos como fiebre, dolores musculares o fatiga que los registrados con algunas vacunas de ARN mensajero utilizadas durante la pandemia.

La vacuna anticovid desarrollada por científicos argentinos comienza a venderse en las farmacias

En ese contexto, la vacuna argentina presenta características operativas especialmente valoradas por los programas públicos. Puede conservarse entre 2 y 8 grados durante 24 meses, sin necesidad de recurrir a ultrafreezers; se ofrece en presentación monodosis o multidosis, viene líquida y lista para aplicar, y evita procesos de descongelamiento o reconstitución. Estas condiciones simplifican la logística, reducen errores programáticos y facilitan que llegue a centros de salud alejados de los grandes centros urbanos.

Otra diferencia destacada es la disponibilidad de presentaciones monodosis, que ayudan a disminuir el desperdicio de vacunas cuando la demanda diaria es baja, una situación habitual en la etapa pospandémica. El documento técnico también señala que la producción íntegramente regional reduce la dependencia de proveedores internacionales y fortalece la capacidad de respuesta de América Latina frente a futuras emergencias sanitarias.

EG/fl

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