El Riesgo País cortó su racha de caídas consecutivas y cerró este martes 4 de agosto en 421 puntos básicos, anotando una suba de diez unidades frente al piso registrado en la sesión previa. El índice elaborado por la entidad financiera norteamericana JP Morgan asimiló un reacomodamiento técnico y una toma de ganancias parcial en las cotizaciones de los títulos públicos soberanos en dólares, los cuales operaron con ligeros retrocesos en la plaza externa de Nueva York.
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A pesar de esta suba diaria, el spread crediticio se mantiene firme en la zona de mínimos de los últimos ocho años, impulsado en el plano doméstico por el sostén del superávit fiscal del Tesoro Nacional y el respaldo del Fondo Monetario Internacional (FMI) tras la aprobación de la quinta revisión del programa vigente.
El Riesgo País concluyó las operaciones de este martes en 421 puntos, lo que representó un incremento del 2,43% respecto del cierre anterior. Durante el transcurso de la sesión comercial en los mercados internacionales, el indicador administrado por JP Morgan operó condicionado por las órdenes de venta y la rotación de carteras sobre los activos de renta fija soberana en moneda extranjera. Esta dinámica de reajuste técnico alejó transitoriamente al índice del piso intradiario anotado al comienzo de la semana, fijando su paridad de cierre definitivo en la cota mencionada.
La evolución del Riesgo País en la última semana
La trayectoria reciente del indicador de renta fija de JP Morgan evidenció una marcada volatilidad operacional respaldada por un canal de compresión de tasas que afianzó a la deuda local en valores no observados desde principios de 2018. Durante las ruedas del miércoles 29 y el jueves 30 de julio, el spread financiero se posicionó en los 445 puntos básicos, sostenido por la firmeza de la curva soberana en dólares tras la aprobación de la quinta revisión del programa con el FMI y la visita de su titular, Kristalina Georgieva, a Buenos Aires.
El proceso de descompresión de las tasas de retorno se aceleró fuertemente en el cierre mensual del viernes 31 de julio, rueda en la que el indicador retrocedió 11 unidades hasta situarse en los 430 puntos básicos. La positiva receptividad de los inversores ante los anuncios y reformas oficiales actuó como catalizador de la demanda de títulos soberanos.
La corriente compradora sobre los bonos globales se profundizó con fuerza en el inicio del mes durante la jornada del lunes 3 de agosto, día en el que el indicador sufrió un marcado derrumbe de 19 unidades para perforar el piso de los 430 puntos y posicionarse en los 411 puntos básicos. La posterior suba registrada este martes 4 de agosto hasta los 421 puntos respondió a una toma de utilidades de corto plazo por parte de operadores institucionales.

Qué es el Riesgo País
El Riesgo País es un índice económico y financiero de referencia internacional que calcula diariamente el diferencial de rendimiento financiero (spread) que debe convalidar una economía emergente al emitir títulos públicos de deuda en moneda extranjera en comparación con los bonos emitidos por el Tesoro de los Estados Unidos, los cuales son tomados en el ámbito bursátil global como el activo financiero libre de riesgo crediticio. Este instrumento técnico de medición estadística es estructurado, ponderado y difundido a nivel mundial por la entidad bancaria norteamericana JP Morgan bajo las siglas corporativas de EMBI (Emerging Market Bond Index). Se expresa formalmente a través de unidades conocidas como puntos básicos, donde una brecha relativa de 100 puntos representa exactamente una sobretasa de interés del 1% anual que el Estado emisor debe garantizar frente a las carteras de inversión.
Este guarismo técnico funciona universalmente en las plazas de inversión como el termómetro central para evaluar el nivel de incertidumbre crediticia y determinar la confianza de los operadores institucionales en la solvencia macroeconómica y la capacidad de pago de un país. El índice de referencia administrado por JP Morgan sirve de referencia para estimar la evolución del mercado de deuda emergente y permite estudiar el comportamiento de una canasta de bonos que conforman la deuda de los países emergentes. Si la confianza de los inversores se deteriora por desequilibrios fiscales o inestabilidad política, los precios de los bonos soberanos caen ante la aparición de corrientes vendedoras y sus rendimientos asociados suben por efecto inverso, elevando de forma automática el spread del índice.
Técnicamente, la metodología aplicada para evaluar las variables de la economía argentina se basa de forma específica en la variante denominada EMBI Global Diversified (EMBIGD), que administra una muestra ponderada de las distintas series de deuda soberana de mediano y largo plazo emitidas en moneda extranjera bajo legislación nacional y externa. La trascendencia de este indicador radica en que establece las condiciones del costo del financiamiento para toda la estructura productiva, incidiendo directamente sobre las tasas que deben convalidar las empresas del sector privado para acceder al crédito internacional. Un incremento sostenido en la prima de riesgo restringe las posibilidades de captar capitales externos, debido a que cuanto más alto es el valor del riesgo país, mayor es el costo de financiamiento para el Gobierno y las empresas.