La agenda parlamentaria se ve afectada por cuestiones de carácter electoral, ya que el próximo año, al ser un año electoral, no se pueden abordar ciertos temas. Entre los asuntos que se debaten actualmente se encuentran las PASO, los recolectores y una serie de leyes vinculadas a la economía, como la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la mal llamada Ley de Tierras.
El 6 de marzo se llevó a cabo una sesión importante donde se debatió sobre el porcentaje de Argentina o de las provincias que podían comprar los extranjeros. Entiendo que, al principio, el Gobierno no podía establecer un límite y solo necesitaba fijarlo para obtener votos. Era alrededor del 25%, y comprendo que, para que la ley sea efectiva, probablemente será necesario reducirlo al 15%.
Otro tema interesante son las votaciones. Porque, en caso de empate en el Senado, lo cual es probable, la señora Villarruel se inclinaría a lo Cobos. Ese es un tema. No tengo idea de lo que piensa Villarruel, pero me imagino, por su ideología, que debe estar a favor de que los extranjeros puedan comprar tierras argentinas libremente.
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Además, mantiene un sorprendente y cada vez más grave conflicto con el gobierno del que forma parte. Se enteró de que el presidente podría posponer un viaje previsto a Ecuador en las próximas horas, o modificarlo, de modo que la señora Villarruel, en el momento de esta votación, se encuentre al frente del Poder Ejecutivo y no pueda intervenir en el Senado para desempatar, como lo hizo en aquella ocasión Julio Cobos.
¿Por qué crecen las especulaciones sobre el futuro electoral de Victoria Villarruel?
Desde mi punto de vista, no me preocupa demasiado la Ley de Tierras, pero sí me preocupa que tenga nombre y apellido. Probablemente, los países limitan la adquisición que tienen los extranjeros sobre el concepto de tierras, algo que ocurre en muchos lugares del mundo. No estoy muy informado sobre este tema. Creo que, con una buena regulación, es una ley que se puede someter a votación.
Pero la cuestión aquí es si esta ley es adecuada para alguien o para un par de personas. Es inusual que el Gobierno ahora tenga una postura antiextranjera, digamos, como Trump, en todos sus planes, excepto en este. Como mi trabajo consiste, en parte, en especular, esta ley genera especulaciones sobre nombres y apellidos. Peter Thiel, por ejemplo, es un caso.
Comienza el debate y habrá que esperar el resultado de la votación para saber dónde se llevaron a cabo las negociaciones. Lo interesante, en cualquier caso, será ver si el Gobierno consigue los 37 votos que necesita, si la oposición logra impedirlo y, sobre todo, qué ocurre si finalmente hay un empate en el Senado. Porque, más que la Ley de Tierras, la cuestión que se plantea es si nos enfrentamos a una regulación general o a una ley con nombre y apellido.
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