Con su renuncia al partido político que conformaba la coalición del Frente Renovador de la Concordia Social, el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, terminó de dinamitar este lunes el último puente que lo vinculaba con su mentor político, Carlos Rovira, el hombre que durante más de dos décadas manejó a su antojo los hilos del poder en la provincia.
La jugada de Passalacqua es muy similar a la que protagonizó Rovira en 2003 cuando, casi al final de su primer mandato como gobernador, rompió con su padrino político, el peronista Ramón Puerta. De esa traición surgió el Frente Renovador, una coalición en la que confluyeron peronistas y radicales desencantados con las viejas estructuras partidarias.
Con ese sello Rovira logró su reelección y construyó un poder político que nadie se animó a desafiar, incluso después que abandonara la presidencia de la Legislatura de Misiones, en diciembre de 2023. En más de dos décadas digitó candidaturas en los tres poderes del Estado, cooptó dirigentes opositores con proyección y marcó el ritmo político de toda la provincia.
En mayo pasado sorprendió a todos. En una reunión con más de 200 dirigentes en la previa de la sesión de la Legislatura, anunció que en las elecciones de 2027 no sería candidato; y que el espacio político sería rebautizado con el nombre de Encuentro Misionero, una decisión que no cayó bien entre los principales dirigentes.
El anuncio del “cacique” del oficialismo provincial fue tomado también por algunos sectores políticos como el inicio de su retirada. Passalacqua ya sabía que Rovira no lo bendeciría como candidato a la reelección y decidió patear el tablero.
En pocas semanas, Encuentro Misionero sufrió una enorme sangría, algo impensado hasta hace muy poco. Por primera vez un nutrido grupo de dirigentes políticos desafió el poder político de Rovira. Y Passalacqua decidió capitalizar ese descontento con la pérdida de la identidad y el coqueteo del líder con las ideas libertarias.
El gobernador ya trabaja en un nuevo armado político con vista a las elecciones del próximo año bajo el sello de “Movimiento por lo que viene”. Además de arrebatarle a Rovira al menos quince de los 20 legisladores, logró el apoyo de la mayoría de los intendentes a cambio de cajonear el proyecto que buscaba ponerle límite a la reelección de los alcaldes. Además, Passalacqua sepultaría la iniciativa que buscaba limitar a cuatro los sublemas por espacio político para los cargos municipales.
La renuncia de Passalacqua al Partido de la Concordia Social, que supo ser la columna vertebral del oficialismo por más de dos décadas, impactó también en la conducción de Encuentro Misionero, ya que Rovira lo había colocado como uno de los vicepresidentes de esa coalición junto a otros dos ex gobernadores: Oscar Herrera Ahuad y Maurice Closs.
“Renuncié al partido Encuentro Misionero (ex Partido de la Concordia Social, partido al que me afilié oportunamente)”, señaló Passalacqua este lunes a través de sus redes sociales, con una foto de la presentación que realizó al filo del mediodía ante la Secretaría Electoral.
Lo que parecía en un primer momento una fuerte interna dentro del oficialismo escaló rápidamente hasta convertirse en una fractura. El gobernador decidió cambiar la conducción de la empresa Energía de Misiones y de la agencia de recaudación provincial. Además, inició un proceso de reducción de ministerios.
La salida de Passalacqua se produjo, además, a pocos días de la sesión del Senado nacional para tratar el proyecto de ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que elimina restricciones a la compra de tierras por parte de extranjeros. El gobernador misionero se mostró en contra y en los últimos actos apareció con una gorrita que tiene grabada la frase “lo que amamos no se vende”.
En el centro de la escena volvieron a quedar los senadores Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, quienes el año pasado hicieron caer la ley de Ficha Limpia pese a que días antes habían anunciado su apoyo.
Hasta ahora los senadores y diputados que responden al oficialismo de Misiones fueron funcionales a los proyectos de la Casa Rosada. La decisión que adopten en la sesión prevista para este jueves marcará su futuro político.
“El gobernador se reunió con los senadores para expresarles la postura del Gobierno de la provincia y les pidió encarecidamente que no voten esta ley”, sostuvo el ministro coordinador de Gabinete, Carlos Sartori. También el ex gobernador y actual diputado nacional, Herrera Ahuad, dejó en claro su postura contraria a la iniciativa.