Hace 200 años, Yokcushlu, conocida en los registros históricos como Fuegia Basket, una niña de los pueblos originarios de Tierra del Fuego, fue capturada y llevada a Inglaterra a bordo del Beagle, una expedición comandada por Robert Fitz Roy. Cuando la escritora y periodista Mara Laudonia conoció esta historia, pensó que era apasionante adaptarla para el público infantil. Así nació Pequeña Fuegia, un puente entre dos mundos, el primer libro de su editorial Petreles.

Yokcushlu tenía 9 años cuando su vida cambió para siempre. La historia de Fuegia Basket es también la de Tierra del Fuego. Pensado para lectores desde los 8 hasta los 99 años, Pequeña Fuegia combina una narración clara, sin perder el rigor histórico, con ilustraciones que evocan los paisajes fueguinos y una mirada respetuosa sobre la identidad, el desarraigo, la diversidad cultural y el significado del hogar.
“Quise contar la historia de Fuegia desde una mirada sensible, cercana a los chicos, pero sin perder el respeto por la complejidad histórica de su vida”, dijo Laudonia a Clarín.
–¿Cómo te enteraste de su historia?
–Yo empecé a viajar mucho a Ushuaia por temas familiares y cada vez nos gustaba más. Cuando viajo a algún lugar siempre trato de ver, de leer más y de meterme un poco en su historia. Eso me pasó con Ushuaia apenas llegué: es una ciudad mágica para mí. Desde entonces vamos seguido y pasamos semanas allá, y fue en esas estadías cuando empecé a leer distintas historias de los orígenes de la ciudad y encontré fragmentos sueltos sobre un grupo de fueguinos que había sido capturado por Fitz Roy en 1829. Dentro de los apresados había una niña de 9 años, Fuegia; un adolescente de 15 y dos jóvenes de 20. En sus escritos, Fitz Roy justificó la captura de los jóvenes diciendo que ellos habían dado vuelta uno de sus botes y lo habían hecho desaparecer. Luego se los llevó a Londres y pagó de su propio bolsillo su educación (inglés, carpintería, jardinería). En 1833, con otra de las expediciones, los trajo de vuelta a sus tierras. Si bien los cuatro fueron capturados de manera diferente, yo hice una reducción para el cuento. Primero tomó a varios rehenes por la desaparición del bote, pero ellos se escaparon y solo quedó Fuegia. Luego capturó a otros tres jóvenes, y el más conocido de los cuatro fue Jemmy Button. El mito dice que Fitz Roy lo intercambió por un botón, por eso el nombre.
–¿Y qué pasó con Fuegia?
–Se la llevaron a Londres, con la idea de educarla y de que aprendiera las costumbres europeas y el idioma inglés para que los ayudara en un viaje de regreso como interlocutora. En ese momento ya habían pasado las invasiones inglesas, pero todavía no se había constituido del todo la nación y era la época de los viajes de exploraciones científicas, aunque también había misiones militares. Recordemos que la ocupación de las Malvinas fue en 1833, justo cuando Fitz Roy trae de vuelta a los fueguinos. Pero el de 1829 fue un viaje con un fin no bélico, en el contexto de las misiones científicas y anglicanas. El barco en el que viajaba Fitz Roy se llamaba Beagle y por eso el canal se llama así. Cuando llegaron a estas tierras del sur, lo primero que vieron fueron fogatas por toda la costa; por eso la llamaron Tierra del Fuego. Los pueblos originarios eran los yaganes y vivían de la pesca.
–Vuelven cuando ella es ya una joven, ¿no es cierto?
–Sí, regresan en 1833 con Darwin, que en ese entonces era un joven naturalista que recién empezaba con sus investigaciones científicas. Ese viaje le sirvió muchísimo para escribir El origen de las especies y conformar su teoría. En la Universidad de Cambridge está la correspondencia de Darwin sobre esa época y el texto que escribió Fitz Roy en 1839; además, se encuentra otro escrito de Lucas Bridges, el hijo del jefe de la última misión anglicana, que se llama El último confín del mundo.
–¿Cómo fue el regreso de Fuegia a su lugar?
–Cuando vuelve a su tierra, se saca el vestido y se pone otra vez las pieles de animales y se mezcla con los suyos; los ingleses sienten que, un poco, la misión fracasa. Pero, más de 20 años después, cuando llega Bridges, se encuentra con Fuegia y la reconoce porque pueden hablar en inglés. Me sorprendió muchísimo toda esta historia. Miraba a mi hija, que tiene una edad parecida a la que tenía Fuegia cuando fue capturada, y la idea de hacer el libro nació cuando quise contarle esta historia. Fui reconstruyendo los textos de quienes la habían capturado, de quienes la conocieron de grande, y encontré una novela de Eduardo Rawson que se llama Fuegia y, si bien cuenta un poco la historia de los cuatro, no profundiza en la niña. Después hay textos antropológicos y científicos, pero no había nada para chicos.
–En tu libro recuperás además el concepto de la identidad.
–Sí, lo que intento contar es el tema de lo que es un hogar, la identidad, la pertenencia y la diversidad cultural.
–Y también el tema del colonialismo.
–Claro, porque todo esto sucede en el momento en que Londres era la cuna de la Revolución Industrial y Argentina ya era independiente, pero todo el sur era territorio nacional, en donde vivían los pueblos originarios. En Europa estaba en boga la idea del progreso indefinido y la razón; se cruzaban la fe de Fitz Roy con el racionalismo de Darwin. Cuando Fuegia Basket fue capturada por el Beagle en 1829, Argentina comenzaba a afirmar su presencia en el extremo sur continental y en Tierra del Fuego, aunque allí la ocupación efectiva del Estado todavía era muy limitada y las Provincias Unidas del Río de la Plata ejercían soberanía sobre las Malvinas (en ese mismo año habían creado la Comandancia Política y Militar de las Islas). El regreso de Fuegia Basket coincidió cronológicamente con el inicio de la ocupación británica de las Malvinas, aunque no correspondía al mismo tipo de expediciones. El 3 de enero de 1833 el Reino Unido ocupó por la fuerza las Islas Malvinas mediante la corbeta HMS Clio. El Beagle regresó a Tierra del Fuego también en 1833 y devolvió a Fuegia, Jemmy Button y York Minster a su pueblo. Los británicos desarrollaban diferentes tipos de actividades en la región. Por un lado, estaban las misiones militares, como la ocupación de Malvinas. Por otro, las expediciones científicas, como la del Beagle, cuyo objetivo era cartografiar las costas, mejorar la navegación y realizar observaciones científicas. El viaje de Fuegia perteneció a esta segunda categoría.

–¿Cómo fue el proceso de escritura?
–Nació mirando el canal Beagle y pensando que valía la pena rescatar la historia de Fuegia para las niñeces. Era muy impactante mirar por la ventana y pensar que eso había pasado ahí hace 200 años. Los dibujos del libro están todos basados en los paisajes de Ushuaia, con sus colores fueguinos, sus flores y su vegetación típica. Me pareció que era una historia que merecía ser contada.
Mara Laudonia básico
- Es periodista, escritora y licenciada en Economía por la Universidad de Buenos Aires.
- Trabajó en medios como Clarín, Télam y El Cronista, donde fue corresponsal en Washington D. C.

- Es autora de La Gobernadora (Sudamericana, 2016) y Los buitres de la deuda (Biblos, 2013).
- Cuando escribió Pequeña Fuegia decidió crear su editorial Petreles, definida por ella como “un ecosistema editorial, digital y cultural dedicado a crear, publicar y acompañar ideas, historias y conocimientos con identidad propia”.
Pequeña Fuegia, de Mara Laudonia (Petreles).