Desde los Medici, solo por citar a los banqueros más famosos del mundo, el vínculo entre los bancos, el coleccionismo de arte y el mecenazgo ha sido una veta explorada y explotada. En Argentina son cada vez más las entidades financieras que se vinculan con el arte. Compran obras, se convierten en sponsors de eventos, promueven y financian concursos.

Ya sea por una búsqueda de legitimación cultural, como parte de su trabajo de Responsabilidad Social, o por el gusto de un dueño por el arte, han reunido colecciones que en algunos casos compiten con los museos y los alimentan con préstamos o cesiones, siempre necesitados de fondos para completar sus acervos.
En Florencia, la familia Medici, padres fundadores del coleccionismo de arte moderno, fue mecenas de artistas, financió la construcción de iglesias y monasterios para intentar sacarse el mote de usureros de encima, en tiempos de absoluta presencia de la Iglesia en la vida en comunidad y en los que hasta Dante tenía un lugar reservado para ellos en el infierno.
A fines del siglo XVIII, los primeros miembros de la familia Rothschild, también banqueros, comenzaron a invertir su incipiente fortuna en arte para conseguir respeto social. Lo primero fue comprar colecciones enteras reunidas por aristócratas caídos en desgracia. A lo largo de los siglos, las distintas ramas de los herederos distribuidas por toda Europa y Estados Unidos mantuvieron el interés artístico. Desde hace décadas, las nuevas generaciones se han dedicado a donar a importantes museos grandes lotes de obras.
En Buenos Aires, los bancos y las entidades financieras irrumpieron con fuerza en el sector de la gestión cultural en los últimos años.
Si antes colaboraban de manera silenciosa a través de la Ley de Mecenazgo de la Ciudad de Buenos Aires –no existe una ley a nivel nacional y los intentos para sancionar una se quedaron, durante el gobierno de Mauricio Macri, en etapa de análisis técnico–, ahora le ponen la firma a los proyectos que encaran y juegan como si lo hubiesen hecho toda la vida.
Colección Balanz
Balanz, una sociedad dedicada a las inversiones y al manejo de capitales, ha reunido desde 2008 una colección de arte con obras en todo tipo de formato, en su mayoría de artistas argentinos contemporáneos.

Durante 18 años las obras se exhibían desparramadas en las distintas oficinas de la empresa en el microcentro y en una trastienda, cerrada al público, que era el secreto mejor guardado del circuito artístico porteño.
En casi dos décadas, Balanz reunió 600 obras de más de 110 artistas. Hay piezas claves, desde cuadros de Guillermo Kuitca, trabajos de Nicola Costantino, Antonio Berni, Mariela Scafati, Oscar Bony, un óleo de Francis Alÿs, hasta una increíble instalación del brasileño Ernesto Neto que es la pieza central de la trastienda.
En los últimos años, de manera tímida, algunas obras comenzaron a aparecer en exhibiciones hasta que en marzo pasado Balanz inauguró su propio espacio, Sala Nazaré, en la planta baja de sus oficinas en el microcentro.

La primera muestra fue La máquina del tiempo, curada por Florencia Battiti, una exhibición que recupera la cita como fuente de inspiración de muchos artistas.
Presenta obras clave de Nicola Costantino, como el retrato de la artista posando como la mujer con sweater rojo de Antonio Berni o aquel en el que imita al Narciso de Caravaggio; obras de la serie de Caperucita Roja y el retrato de Lucien Freud de Mondongo; piezas de Max Gómez Canle con guiños a Roberto Aizenberg y un largo etcétera.

Aunque no está en exhibición en la actualidad, se pudo ver durante el verano en Fundación PROA The Theater of Disappearance, de Adrián Villar Rojas, la gran instalación de mesas, sillas y seres maravillosos que se exhibió en la terraza del MoMA en 2017.
Banco Macro
En 2023, el Banco Macro salió al mundo en su faceta artística con el programa de exhibiciones desarrollado para el hall de su torre diseñada por César Pelli. Sin embargo, desde hace varios años posee su propia colección de arte argentino distribuida en los sectores privados de la sede central.
En la actualidad realiza al menos tres muestras por año con nombres propios del arte argentino. Ya pasaron por la planta baja de la torre Delia Cancela, León Ferrari, Clorindo Testa, Yuyo Noé y Leandro Erlich.

En la primera muestra de 2026 se exhibió La alegría es lo que hace girar al mundo, de Edgardo Giménez, uno de los últimos exponentes vivos del Instituto Di Tella.

El artista reunió un conjunto de obras inéditas, algunas creadas especialmente para la muestra y otras que pocas veces se han visto en público, para dar un pantallazo de sus trabajos más representativos; una muestra cargada de colores vibrantes, saturados y la mística pop con la que el artista da vida a esculturas de monas, perros, conejos, flores y muebles que le escapan a los diseños hegemónicos. En tanto, para la segunda mitad del año llega otra exponente del Di Tella, Marta Minujín.
Banco Santander
Cuando en 2019 el Banco Santander lanzó su fundación y se convirtió en el main sponsor de arteBA, el banco ya había puesto un pie en el arte contemporáneo argentino de manera silenciosa. Por ejemplo, a través de la Ley de Mecenazgo porteño había financiado la restauración del taller de Marta Minujín en el barrio de San Cristóbal.

Luego dio un paso más y, a la par que inauguró su torre en Parque Lezama, habilitó uno de los halls como espacio de exhibición. Comenzó de manera tímida, programando una muestra por año que queda montada durante varios meses. Lleva exhibidos proyectos de Marta Minujín, Leandro Erlich, Gachi Hasper, Nicola Costantino y Mónica Millán.

Ya constituidos como espacio de exhibición, siguieron de manera expansiva, mirando a su alrededor y acompañando, a través de la Ley de Mecenazgo porteño, proyectos artísticos en los barrios de La Boca, Barracas, Constitución y Microcentro, zona de influencia de la casa central del banco.
Y en 2024 dieron el salto de calidad definitivo al anunciar el lanzamiento del Premio Fundación Santander a las Artes Visuales. El ganador recibe 40.000 dólares para desarrollar su propuesta y exhibirla en la sala de exposiciones del banco. El proyecto ganador de la segunda edición, que se puede visitar en la actualidad, es ReversoDoble, de los artistas Valeria Maggi y Luis Garay, con curaduría de Mariano Mayer.
Adcap
Adcap, una sociedad dedicada al manejo de inversiones y las finanzas que tiene a Javier Timerman, hermano del fallecido excanciller Héctor Timerman, entre sus dueños, es uno de los nuevos actores en el ecosistema de la gestión cultural. “Así como acompañamos el crecimiento de empresas y proyectos productivos, creemos que la cultura también es un componente fundamental para el desarrollo de un país”, indicaron ante una consulta de Clarín.
En 2025 patrocinó la muestra homenaje a Alberto Churba, Diseño Infinito, realizada en el Museo Nacional de Arte Decorativo. Este año entabló una alianza con el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y patrocina las exposiciones Naturaleza Arquitecta y Moderno y MetaModerno, que se pueden visitar en la actualidad.
Sin embargo, fue su sorpresiva presencia en el marco de las exposiciones paralelas a la Bienal de Venecia la que la puso en boca del mundillo artístico. Adcap patrocinó Darkness Visible: The Long Shadow of Dictatorship [Oscuridad visible: La larga sombra de la dictadura], una exposición que conmemora el 50.º aniversario del golpe de Estado de la última dictadura militar en la Argentina. El mismo Timerman, cuyo padre es uno de los 30.000 desaparecidos, viajó hasta la ciudad italiana para participar de la inauguración junto a la directora del museo, Victoria Noorthoorn, en el Spazio Punch. “En el caso de la Bienal de Venecia, además, existe un componente estratégico de proyección internacional, ya que representa una oportunidad única para mostrar el trabajo de artistas argentinos en uno de los escenarios culturales más importantes del mundo”, comentaron desde Adcap.
Banco Galicia
El vínculo entre el Banco Galicia y el arte se da hacia dentro y hacia fuera de la entidad y de a poco se abre al público general. En 2018 inauguró en el hall de su casa central en el microcentro porteño una esfera brillante de Julio Le Parc, la segunda que tiene la ciudad luego de la que el artista donó al Palacio Libertad. En 2020 lanzó la Online Banking Gallery, que consiste en la incorporación de obras de arte, que se exhiben de forma aleatoria, en la landing page del home banking del banco. Para convocar a los artistas llamaron a Guillermina Álvarez, al frente de la galería Yunta, con conocimiento del mundo emergente. Lo que comenzó como una tímida acción se afianzó en medio de la pandemia y después también con la masiva fuga de los clientes a las plataformas web. Las convocatorias sumaban en cada llamado más postulantes, comenzaron a ser temáticas y llegaron a proponer temas vinculados a la actividad bancaria para que los artistas se inspiraran y crearan en consecuencia.

En la actualidad el Banco Galicia es sponsor del Museo Nacional de Bellas Artes y sumó a su colección de obras de arte el acervo que perteneció al HSBC al comprar la filial argentina del banco inglés en 2024. La entidad posee un acervo de arte argentino con obras del siglo XIX y XX y algunos ejes contemporáneos exhibidos en las oficinas de su torre. Solo como muestra, a pocos metros de distancia, en el piso 16 del edificio enclavado en medio de la city porteña, conviven tres geometrías de Eduardo Mac Entyre junto a una obra de Eduardo Sívori de calidad museística y otra de “Yuyo” Noé de fines de los 80. Se suman a esos nombres los de Emilio Pettoruti, Antonio Seguí, Rogelio Polesello, Fernando Fader y un mural de Benito Quinquela Martín que es de acceso público y se encuentra en la casa matriz del banco, en la esquina de Reconquista y Perón.

En tanto, este año, la sucursal de Juana Manso 1401 se convirtió durante todo junio en una galería de arte donde se exhibieron 22 obras de manera física, otras 29 a través de un videowall y otra gran obra que cubrió los vidrios del frente del lugar. La intervención tuvo como objetivo repensar el rol de los espacios tradicionales y proponer un formato no convencional de exhibición, donde las obras dialogan con la arquitectura del lugar y con quienes lo transitan a diario.