La cumbre de los Macri y los secretos de la sorpresiva candidatura de Lacunza

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La cumbre de los Macri y los secretos de la sorpresiva candidatura de Lacunza

Hace poco más de dos meses el exministro de Economía, y referente del área del PRO, Hernán Lacunza, fue a visitar a Mauricio Macri. En la charla reservada, mientras el expresidente le expresaba que no tiene una decisión tomada sobre su futuro aún pero que su relación con Javier Milei estaba freezada, el economista le planteó su deseo de ser candidato a presidente amarillo puro.

Para el expresidente fueron palabras deseadas: viene alentando a nuevas figuras del PRO a jugar y, a la vez, le da margen para decidir qué hacer en 2027. En el encuentro, Macri le planteó a Lacunza: “Tenés que salir a caminar, a proponer, yo después te puedo empujar”. Y le pidió que haga un recorrido con las principales figuras del PRO para adelantarles la idea.

Dialoguista por naturaleza, a Lacunza le vino como anillo al dedo: ante sus íntimos siente que lanzarse a presidente por el partido amarillo, aunque sea muy prematuro, tiene que tener cohesión y consenso interno para que no sea una aventura política.

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Por ello, en estos meses, incluso en pleno Mundial, el extitular del Palacio de Hacienda fue a ver a un grupo de figuras para contarles su intención. Una de ellas, claro, fue María Eugenia Vidal, quien lo llevó a la Provincia en 2015 y con quien comparte una natural cercanía de tres años y medio de batalla constante en la gestión bonaerense.

También habló con Fernando de Andreis, el secretario General del partido y mano derecha del expresidente y con varios exministros nacionales, entre otros.

El miércoles pasado en una entrevista con Eduardo Feinmann en A24 no tenía pensado confirmar el dato. Pero, consultado y repreguntado por ello, terminó sorprendiendo a los propios dirigentes del PRO que no tenían el radar esa aspiración.

“Si soy candidato es porque tenemos una opción PRO, no con el Gobierno”, les dijo Lacunza a todos sus interlocutores. Eso sí: pragmático, les plantea que no se opone, a priori, a los acuerdos provinciales (como en Provincia, Ciudad o Entre Ríos) pero a nivel nacional no quiere mezclarse con los libertarios.

La experiencia del año pasado le dejó un sinsabor muy grande. “En CABA fuimos separados en mayo, y junto con ellos (los libertarios) en octubre, se confunde la gente y nosotros nos desdibujamos”, es lo que viene repitiendo en privado. Y deja una máxima amarilla: “Hay que recuperar nuestra identidad”.

En este sentido, el plan Lacunza es comenzar a consolidarse internamente como una variante, por supuesto en el caso de que Mauricio Macri termine de definir que no jugará; seguir con su trabajo en la Fundación Pensar, donde aporta su conocimiento técnico en los detallados informes mensuales que realiza el think tank que preside Vidal; y ser una carta para que el partido muestre.

Con un Milei enfrente el debate económico será su expertise natural pero también piensa en dar debates en términos institucionales, desde el manejo de la Justicia pasando por la libertad de expresión y las formas del presidente.

“Si Mauricio (Macri) no quiere, me parece muy bien. Tiene vocación, en buena hora, el PRO tiene que tener un candidato a presidente propio”, le dijo Vidal a Paulino Rodrígues esta semana en el canal LN+.

Paralelamente, el martes, tras su llegada desde EE.UU., el expresidente estuvo reunido con su primo el jefe de Gobierno porteño. Lo esperaban las oficinas en el Ecoparque y el encuentro tuvo eje en la gestión aunque se intentó dar una señal política tras meses de desacoples políticos entre primos.

La reunión la diseñó durante el Mundial el jefe de Gabinete porteño, Gabriel Sánchez Zinny, y fue acompañado por el ministro de Hacienda, Gustavo “el chama” Arengo. El expresidente llegó con De Andreis.

Hablaron de gestión, se mostraron números y se hizo especial hincapié en temas que al exjefe de Estado le gustan como la desburocratización, aplicación de tecnologías y los proyectos más importantes que tiene en carpeta Jorge Macri hasta el fin de su primer mandato.

Desde Uspallata vienen intentando bajar el tono a la disputa interna. “Son primos, siempre tuvieron diferencias pero siempre terminaron acordando”, destacan. Del lado del expresidente no son tan condescendientes y afirman que el líder del PRO venía siendo crítico de algunos temas de gestión.

Un dato es certero: cuando Mauricio Macri estaba más cerca de Javier Milei, en LLA lo torpedeaban a Jorge Macri con fuerza. Hoy es al revés: el jefe de Gobierno se abrazó el domingo pasado con el presidente en La Rural mientras el vínculo de las milanesas sigue roto.

Jorge Macri luce tranquilo: está enfocado en la gestión, dispuesto a ir a una interna con los libertarios de ser necesario y, si no hay acuerdo, competir. Recuerda, ante los suyos, que siempre le fue complicada la política en términos electorales y más aún en la Ciudad. Tiene un plan de obras y eventos, una idea motora que le sienta bien (“el orden”) y piensa que está en condiciones de dar la pelea por su reelección. Pero no da nada por sentado. En junio de 2025 no eran pocos los que creían que su ciclo estaba terminado. Hoy se lo toma con sorna y, entre íntimos, bromea con que su segundo nombre para el 2027 debería ser otro: “Jorge Difícil”.

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