Nuevos caminos: el programa que apuesta al trabajo como herramienta para romper el círculo de la exclusión

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Nuevos caminos: el programa que apuesta al trabajo como herramienta para romper el círculo de la exclusión

El acceso al empleo suele ser una de las principales barreras para quienes recuperan la libertad tras cumplir una condena. Sin oportunidades laborales, la exclusión social se profundiza y las posibilidades de reincidencia aumentan. Sobre esa realidad trabaja desde hace tres años la Fundación E+E con Nuevos Caminos, un programa que combina capacitación en contextos de encierro, formación para el trabajo y vinculación con empresas.

La iniciativa fue distinguida con el Premio Perfil Córdoba 2026 en la categoría Bien Público, en reconocimiento a un modelo que ya desarrolló tres ediciones, dictó más de doce talleres y alcanzó a más de 300 personas privadas de la libertad. A eso se suma otro dato que marca la dimensión del proyecto: cerca de 100 participantes ya consiguieron empleo formal y existen acuerdos para incorporar a otras 50 personas.

La presidenta de la Fundación E+E, Myrian Martínez, explica que el programa nació a partir de conversaciones con integrantes del Poder Judicial sobre las dificultades que enfrentaban las personas en libertad condicional para acceder a un trabajo.

Me voy a poner a trabajar por este sector de la sociedad que me parece que está siendo descuidado, donde podemos hacer algo muy bueno en cuanto a emprendimientos“, recuerda sobre aquella decisión que terminó convirtiéndose también en el eje de su tesis de maestría.

Desde entonces, el proyecto fue creciendo hasta consolidar un esquema de trabajo que involucra al Tribunal Superior de Justicia, el Ministerio de Justicia y Trabajo, áreas de Desarrollo Humano, la Universidad Provincial de Córdoba y numerosas empresas privadas.

Para Martínez, esa articulación constituye uno de los principales diferenciales del programa. “Este proyecto es único en la Argentina porque no existe esta gobernanza donde el sector público y el sector privado funcione de esta manera“, destaca.

La propuesta tiene dos ejes. Por un lado, se desarrollan talleres dentro de los establecimientos penitenciarios, donde los participantes adquieren conocimientos en oficios y habilidades vinculadas al mundo laboral. Entre las capacitaciones hubo cursos de gastronomía, peluquería, macramé, fabricación de lámparas, yoga y educación financiera, entre otros.

Por otro lado, el programa acompaña a personas que ya se encuentran en libertad condicional para facilitar su incorporación al mercado laboral. En ese proceso participan equipos técnicos y profesionales que preparan a los postulantes y realizan el seguimiento durante su inserción.

Empresas de distintos rubros, desde gastronomía y servicios hasta comercio, estética y limpieza, ya incorporaron trabajadores surgidos del programa. Aunque la Fundación evita difundir públicamente los nombres de todas las firmas participantes, el objetivo es generar oportunidades concretas y, al mismo tiempo, reducir el estigma que suele enfrentar este colectivo al momento de buscar empleo.

El programa también impulsa iniciativas de emprendedurismo dentro de los establecimientos penitenciarios. Una de las más recientes consiste en un acuerdo con el Mercado de Abasto para aprovechar excedentes de tomate y elaborar tomate triturado en la unidad penitenciaria de Montecristo, destinado al consumo interno del sistema carcelario. La propuesta busca que los internos desarrollen experiencia productiva mientras cumplen su condena.

Martínez insiste en que el objetivo no es juzgar el pasado de las personas, sino generar condiciones para construir un futuro diferente. Incluso cuestiona el concepto de “reinserción”.

Yo no hablo de reinserción. Yo hablo de inclusión laboral. Porque no podemos hablar de reinserción porque nunca estuvieron insertos“, afirma.

Con esa mirada, la presidenta de la Fundación considera que el modelo desarrollado en Córdoba podría replicarse en otras jurisdicciones. Su aspiración es que la experiencia sirva como antecedente para impulsar políticas públicas similares en otras provincias, apoyadas en la cooperación entre el Estado, la Justicia, el sector académico y el empresariado. Ya se está planteando, incluso, que sea considera por el Congreso de la Nación para una articulación federal.

Mientras el programa continúa sumando talleres, nuevos acuerdos y más oportunidades laborales, el reconocimiento otorgado por Perfil Córdoba pone en valor una iniciativa que busca transformar el tiempo de condena en una instancia de formación y convertir el acceso al trabajo en una herramienta concreta para reducir las brechas sociales una vez recuperada la libertad.

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