Esta nota apunta a la situación real en la que se encuentran dos sectores de la sociedad claramente endeudados. Las empresas productivas (comercio, industria y de servicios) están atravesando un momento crítico debido a la fuerte baja de la actividad y del consumo interno reflejada en números oficiales y privados. Esta situación, de la que se habla, aunque no con la profundidad que uno desearía, ratifica el rumbo que el gobierno nacional le ha dado a este sector de la producción local, como eje de su éxito en los guarismos macroeconómicos.
Esto provoca que las empresas se encuentren en una situación de endeudamiento y atraso en sus obligaciones impositivas debido a la escasez de recursos excedentes y de rentabilidad ante las bajas ventas, que en algunos casos llegan al 20% de su capacidad y en el mejor de los casos al 50%. Debido a eso las empresas en cuestión tienen esta carga, no voluntaria, ni especulativa, de un fuerte atraso con impuestos y retenciones que lleva a que el ARCA este intimando, embargando y demandando (en caso de retenciones hasta penalmente) a las fábricas, comercios, etc.
* Primer endeudado. Los trabajadores de esas empresas están cobrando sus haberes de manera irregular, con demoras, y a lo expuesto se le agrega (otra vez según números oficiales, no políticos) la pérdida del poder adquisitivo del salario con respecto a la inflación, pero sobre todas las cosas ante los servicios. Resulta evidente que para llegar a fin de mes las familias están recurriendo a las tarjetas de crédito, a financiamiento bancario y financiero, y a posibles vales de sueldo adelantado. En definitiva los trabajadores, empleados y profesionales vinculados a empresas privadas de distintos sectores productivos no están pudiendo cubrir sus necesidades básicas con lo que perciben mensualmente, y para generar consumo interno resulta claro que no les alcanza el salario.
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* Segundo endeudado. Ahora vamos a unir los caminos del primero y segundo, que no es ni más ni menos que la discusión de la distribución que se trata sectorialmente en paritarias, herramienta que hace más de veinte años resuelve los intereses de los dos sectores que nombramos en este texto.
Entonces en la mesa de negociación se sientan hoy el primer endeudado sin posibilidades actuales y parece que futuras de entregar nada debido a lo expresado al principio de la nota y el segundo, que tiene necesidades que no cubre y al único que tiene enfrente es a quien le puede pedir o reclamar que le resuelva su presente.
Y aquí viene el punto clave: cómo resolver la situación entre los dos endeudados si ambos están en el mismo barco y ninguno tiene la solución cerca.
-¿ Pueden las empresas dar aumentos salariales cuando no están pudiendo comercializar sus productos pese a las terribles bajas de precios y pérdida de rentabilidad de sus productos y una inflación del 150 % en estos dos años?
-¿Puede el trabajador/a esperar más tiempo para percibir lo que necesita para vivir, junto a su familia, el mes con tranquilidad?
-¿Puede proponer la empresa pagar menos salarios para achicar su déficit, aunque le sea perjudicial para generar la reactivación deseada?
-¿Puede el trabajador resignar salario para conservar su empleo y continuar trabajando?
Estas son las preguntas que no tienen hoy respuestas para el corto plazo. Queda muy claro que la única paritaria y principal discusión que tenemos los privados es esta. Todos los ítems que repercuten en la actividad productiva laboral se pueden discutir. Somos los endeudados los que debemos resolver esta grave actualidad que enfrentamos, porque según nos dijeron, nadie va a intervenir por nosotros.
*Presidente de la Confederación General Empresaria de la República Argentina (Cgera).