La Dra. Trixia Aresti, kinesióloga especialista en rehabilitación neurofuncional del Hospital Materno Neonatal de Posadas, logró un avance para la ciencia provincial: su investigación sobre trastornos motores y accesibilidad fue publicada en “Salud y Ciencia”, una revista indexada de alto impacto internacional. En diálogo con el programa de streaming Sala Cinco, transmitido por Misiones Online, Aresti repasó su trayectoria científica, las dificultades de investigar desde Misiones y la pasión que la impulsa a seguir generando conocimiento sobre una temática que la atraviesa personal y profesionalmente: la accesibilidad de las personas con discapacidad.
El camino hacia la publicación en una revista indexada
La doctora comenzó aclarando el nivel de la revista en la que publicó su último trabajo, ya que no todas las publicaciones científicas tienen el mismo prestigio. “En la Argentina no tenemos muchas revistas indexadas. Hay revistas de sociedades, de divulgación; después están las revistas arbitrarias, y las indexadas son de nivel superior, con una calidad de índice definida por cuartiles del 1 al 4. En Argentina se cuentan con los dedos de una mano las que están indexadas en salud”, explicó.
Su formación académica fue el puntapié para involucrarse en la investigación. “Hice la especialidad en rehabilitación neuro, y a partir de ahí, al tomar contacto con la ciencia, fui haciendo maestrías hasta llegar al doctorado. Cada trabajo investigativo es como un hijo: te lleva mucho tiempo. Este último fue publicado en una revista indexada donde soy invitada experta. No somos muchos los que publicamos allí, porque uno puede quedarse en las arbitrarias o de sociedades. Yo siempre quise ir un poquito más, y es muy difícil”, afirmó.
El primer artículo que publicó en esa revista fue un caso clínico de un solo paciente en 2022. “Estaba bueno lo que se podía contar en ese momento, porque era rehabilitación pura y dentro de la rehabilitación neuro funcional, agregarle cosas que tenían que ver con la manipulación, que era fascinante. Y para ese momento, era muy novedoso”, recordó. Luego hubo trabajos intermedios en otras publicaciones hasta llegar al estudio más grande: una investigación de casos y controles con 384 pacientes, centrada en la accesibilidad.
Respecto del sistema de indexación, detalló lo que hace que una revista indexada sea tan especial. “Una revista indexada tiene una auditoría mundial que observa cuántas publicaciones tiene en dos años y cuántas veces fueron citadas. Es como un top de TikTok o YouTube. El nivel de la revista depende de cuántas veces se tomaron sus publicaciones como referencia. Los cuartiles son 25%, 50%, 75% y 100%. Para una revista, aceptar un artículo significa un riesgo. Necesita que sea de calidad y que llame la atención del público, porque para leer cosas que ya se saben, no”, dijo.
Los desafíos de hacer ciencia desde Misiones
El origen misionero de Aresti marcó su recorrido científico. “El hecho de decir que uno es de Misiones, ¿qué podés estudiar allá? Todo lo que fue para mí el principio, antes de hacer ciencia, acá no había nadie que lo hiciera con calidad. Ni siquiera el Comité de Ética del ministerio estaba. Tuve que engancharme con grupos de Buenos Aires y viajaba un montón”, sostuvo.
La investigadora destacó el costo personal de su carrera. “Cada cosa que uno logra, por más que sea algo profundo, uno deja otras cosas. Nunca nada es completo. No existe eso de las novelas. Vos sacrificás y perdés cosas. Pero creo que si yo, una misionera, pude hacerlo con mucho sacrificio y equipo, cualquiera puede. Nadie se salva solo, lo hacemos en equipo y la lealtad es fundamental”, expresó.
En ese sentido, agradeció el acompañamiento de sus compañeras del Materno Neonatal y de su equipo en el IME Rehabilitación, su instituto privado. “Siempre están acompañándome para poder lograr estos objetivos. Llevo años de mi vida, pero era mi pasión y no iba a quedarme”, agregó.
Accesibilidad: un tema que la atraviesa
El estudio publicado no es un trabajo más para Aresti, sino que está vinculado a su sensibilidad social. “Este último trabajo tiene que ver con algo que me atraviesa: la accesibilidad de las personas con discapacidad. Uuno se imagina la movilización en dos piernas, pero hay personas que llegan al quiosco en silla de ruedas o con andador. Cuando yo era chica era muy extraño ver a personas que no caminaran. Hoy me da mucho placer ver eso, porque hemos visibilizado las distintas posibilidades funcionales”, afirmó.
La especialista señaló que la sociedad también juega un rol. “Cuando tiro un chicle en la vereda, hay que entender que una persona en silla de ruedas lo toca y se queda pegado. Las rampas de accesibilidad son un gran ejemplo: antes cualquiera ponía el auto o la moto, y no pasaba nada. Hoy no, pero todavía pasa. Tengo un centro de rehabilitación en la calle Tucumán, y la municipalidad pintó un espacio para descenso de personas con discapacidad, con carteles y todo, y la gente igual estaciona. Eso es pasarle la información al chico: creamos generaciones a las que no le importa el otro”, dijo.
Para generar conciencia, Aresti propone una medida original. “Tengo un proyecto para la municipalidad: una probation, tarea comunitaria, que vengan al centro y se sienten un rato en la sala de espera a ver pasar a personas con movilidad diferencial. La cantidad de personas con visión limitada que se pegan porrazos con las motos en las veredas… Pero vamos mejorando. Ahora ponen multa por la moto en la vereda, igual hay gente que la deja”, concluyó.
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— misionesonline.net (@misionesonline) March 18, 2024