Las autoridades de San Juan iniciaron el operativo para recuperar los cuerpos de las siete personas que murieron tras el accidente del helicóptero ocurrido este miércoles en una zona montañosa de difícil acceso, dentro del Parque Provincial Ischigualasto.
Entre las víctimas se encuentran los brigadistas cordobeses Andrés Bosch y Rodrigo Aimetta, además del subjefe de la Policía de San Juan, el jefe y el subjefe de Bomberos y el director provincial de Defensa Civil.

Un rescate complejo por las condiciones del terreno
Desde la Secretaría de Estado de Seguridad y Orden Público de San Juan informaron que el operativo fue planificado para comenzar con las primeras horas de luz debido a las dificultades que presenta la zona donde cayó la aeronave.
Según precisaron las autoridades, los cuerpos fueron localizados en la Quebrada de la Chilca, a unos ocho kilómetros del circuito Los Arrieros.
Para llegar hasta ese punto, los equipos de rescate deberán avanzar primero en camionetas hasta donde lo permita el terreno y luego completar el recorrido caminando durante aproximadamente tres horas, atravesando quebradas, pendientes pronunciadas y sectores con grandes rocas.
El secretario de Seguridad provincial, Enrique Delgado, indicó que el objetivo es realizar el traslado “lo más rápido posible”, aunque aclaró que las características del lugar obligan a extremar las medidas de seguridad durante todo el procedimiento.
Mientras avanza el operativo, la Justicia Federal continúa con la investigación para determinar qué provocó la caída del helicóptero.
Un día antes
La periodista sanjuanina Marisa Gil, de Canal 8 San Juan, contó en diálogo con Punto a Punto Radio (90.7 FM) que había volado en el mismo helicóptero apenas un día antes del accidente fatal, durante una capacitación sobre combate de incendios forestales.
Según relató, el equipo periodístico acompañó una práctica para conocer cómo se desarrollan las tareas aéreas de manejo del fuego y destacó tanto el estado de la aeronave como la experiencia de la tripulación.
“Habíamos observado la expertiz del piloto y de las personas que trabajaban allí. Las características de la aeronave eran impecables”, recordó.
Durante el vuelo, explicó, el piloto Matías Valenzuela les mostró cómo se realizan las maniobras de ataque a los incendios desde el aire y compartió su pasión por la tarea que desempeñaba.
“Me quedo con sus últimas palabras. Me decía que estaba fascinado con lo que hacía, que le encantaba este trabajo. Se fue haciendo lo que más le gustaba”, expresó con emoción.
Gil señaló que tanto el piloto como el resto de la tripulación conocían perfectamente la zona donde se produjo el accidente, ya que habían llegado a San Juan para participar de una capacitación específica en un área utilizada habitualmente para entrenamientos y operativos durante la temporada de incendios.
“No nos explicamos qué pudo haber pasado. Vamos a esperar lo que determinen los peritos porque, por lo que vimos, era una aeronave de altísima tecnología y las condiciones climáticas eran ideales”, concluyó.