En el lugar más inhóspito del planeta y enterrado a más de 1.400 metros bajo la superficie helada de la Antártida, se encuentra el Observatorio de Neutrinos IceCube. Es una de las estructuras de ingeniería científica más extraordinaria de la humanidad compuesta por 5.160 sensores, que convierten al Polo Sur en un telescopio que observa eventos cósmicos ocurridos hace miles de millones de años.
Su infraestructura consta de 86 cables suspendidos verticalmente en perforaciones profundas realizadas con agua caliente en el hielo polar. A lo largo de ellos, se encuentran acoplados Módulos Ópticos Digitales (DOMs) distribuidos en un volumen equivalente a un kilómetro cúbico (un mil millones de toneladas de hielo). Cada DOM es un recipiente esférico de vidrio que alberga tubos fotomultiplicadores capaces de registrar destellos de luz extremadamente débiles.
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El sistema científico financiado por la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos (NSF) revoluciona la astronomía multi mensajera y es el primer detector de neutrinos de su tipo y el telescopio de mayor envergadura jamás construido para su propósito.

A diferencia de los telescopios convencionales que dependen de la luz o las ondas de radio, este gigante subglacial debado de la capa de la Antártida detecta neutrinos de alta energía, partículas subatómicas casi sin masa que viajan en línea recta desde los confines del cosmos sin ser desviadas por campos magnéticos.
El investigador principal de IceCube y catedrático de Física en la Universidad de Wisconsin-Madison, Francis Halzen, explicó que “a diferencia de los fotones o las partículas cargadas, los neutrinos llegan directamente desde el núcleo de los motores cósmicos más potentes del universo sin interrupciones. Detectarlos no sólo nos da un mapa del cielo, sino una mirada sin filtros al interior de los fenómenos más violentos del cosmos”.
Los 5.160 sensores del Observatorio IceCube capturan el tiempo preciso y la intensidad de esta tenue luz azul con una precisión de nanosegundos. A través de algoritmos informáticos de alta complejidad, la colaboración internacional de científicos reconstruye la trayectoria exacta de la partícula primaria para señalar en qué dirección del espacio profundo fue emitida.
Qué es el Observatorio IceCube y cómo funciona
El funcionamiento del Observatorio IceCube aprovecha las propiedades físicas únicas del hielo antártico. Cuando un neutrino cósmico de alta energía choca contra el núcleo de un átomo dentro del casquete de hielo, desencadena una reacción en cadena que produce partículas cargadas secundarias, como muones.

El portavoz de la Colaboración IceCube y profesor del Instituto de Tecnología de Georgia, Ignacio Taboada, destacó: “Estamos observando nuestra propia galaxia por primera vez utilizando partículas en lugar de luz. Este avance marca el inicio formal de la astronomía de neutrinos y abre un capítulo completamente nuevo para la comprensión de nuestro entorno cósmico”.
Dichas partículas viajan a una velocidad superior a la de la luz dentro del hielo, lo que genera un cono de luz azul característico conocido como radiación de Cherenkov (el equivalente óptico a la explosión sónica de un avión al romper la barrera del sonido).
PM/fl