La primera semana de mayo marcó un cambio de época en la política provincial. El oficialismo marcó la cancha con una agenda ambiciosa, pronunciamientos firmes y con voluntad de cambiar herramientas que hasta hace poco se consideraban inamovibles. La eliminación de la “aduana paralela”, el apoyo explícito a la eliminación de las PASO, la presentación de un proyecto de ficha limpia y el planteo de un esquema de boleta única con modificación de la ley de lemas fueron los anuncios centrales. En el plano nacional, la férrea defensa de Milei a su cuestionado jefe de gabinete le está costando pérdida de imagen, parálisis de gobierno y una interna que lima su liderazgo.
En menos de un mes el oficialismo provincial sacudió el tablero de la política provincial. Primero con la presentación de Encuentro Misionero, una nueva estructura que pretende sumar volumen político mediante una convocatoria amplia en lo ideológico pero concisa en sus principios y objetivos y más recientemente con una serie de anuncios concretos que marcan una hoja de ruta para el futuro cercano.
Habrá que hurgar muy profundo en la historia política provincial para encontrar un período tan movido como la primera semana de mayo de 2026. Empezó con el gobernador Hugo Passalacqua anunciando la suspensión de la llamada aduana paralela para las Pymes misioneras, que conforman el 96% del padrón de contribuyentes de ese tributo y terminó con el diputado Carlos Rovira sacudiendo la escena con una batería de novedades.
En una de las tradicionales “previas” a las sesiones de la Legislatura, la primera del año para ser más exactos, el exgobernador abrió el juego con un anuncio que resonó en la escena política nacional: Misiones apoyará la eliminación de las PASO, luego anticipó la presentación de un proyecto de ficha limpia provincial, planteó un esquema de boleta única con ley de lemas limitada a partidos y utilizar la tecnología blockchain para garantizar la trazabilidad en la yerba mate.
Cada asunto merece un desarrollo por separado, así que vamos por partes.
Desde el oficialismo provincial destacan que el apoyo a la eliminación de las PASO responde a un posicionamiento que desde esa fuerza vienen manifestando desde hace varias elecciones y hace honor a un compromiso asumido con el actual y con anteriores gobiernos nacionales, el de respaldar todas las iniciativas que representen una mejora institucional o en la calidad de vida de la gente.
Rovira argumentó que las primarias representan un costo muy alto para todos los argentinos y que solamente sirven para resolver internas de los partidos. Desde esta columna humildemente abogamos desde hace años por la desaparición de las PASO, no tanto por el dinero que demanda la realización de las elecciones, sino por el costo mucho mayor que suelen generar al país en forma de incertidumbre política que siempre repercute en lo económico.
Las últimas dos primarias presidenciales sentaron precedentes nefastos que no deberían pasar por alto. Resultados negativos para los gobiernos de turno terminaron generando costos económicos para todos los argentinos. En un país siempre a punto de estallar, tener en funciones a un presidente afectado por el síndrome del pato rengo es una receta para el fracaso colectivo y las PASO suelen generar ese efecto.
El posicionamiento de las fuerzas políticas nacionales frente al debate en torno a las primarias varía de acuerdo a la conveniencia política. Los frentes o partidos que tienen internas por resolver siempre abogan por la continuidad del esquema vigente, no por una cuestión de calidad institucional sino porque les resulta útil a sus intereses. Mientras que los que tienen resueltas las candidaturas, se inclinan por la omisión de las primarias para embarrarle la cancha a sus rivales.
Incluso se dieron casos en los que el mismo partido cambió de opinión de acuerdo con su situación interna. Por ejemplo, Mauricio Macri se manifestó en contra de las PASO cuando era presidente y candidato puesto para buscar la reelección, pero cuatro años después todo Juntos por el Cambio clamaba por la continuidad de las primarias porque las necesitaban para resolver su interna.
El kirchnerismo también fue oscilando en su posicionamiento de acuerdo al cálculo electoral.
En el caso de Encuentro Misionero puede encontrarse una línea de coherencia en este debate y además se trata de un espacio que nunca utilizó este tipo de elecciones para resolver sus candidaturas.
Elevar la vara
El mismo jueves, Rovira anticipó la presentación en la Legislatura de un proyecto de ficha limpia que incluye requisitos mucho más estrictos a los vigentes para funcionarios y candidatos. Además de pruebas toxicológicas, la medida pretende excluir de la vida política a quienes estén vinculados a ciberdelitos graves, como la pornografía infantil, e incluye exigencias vinculadas al cumplimiento de obligaciones familiares como la cuota alimentaria. “El objetivo es elevar la vara para quienes ocupan o aspiran a cargos públicos. No alcanza con declamar transparencia: hay que convertirla en norma, con procedimientos y definir consecuencias en caso de incumplimientos”, explicaron desde Encuentro Misionero.
Siguiendo esa misma línea, el gobernador Hugo Passalacqua anunció un decreto que establece exámenes toxicológicos obligatorios para funcionarios, autoridades superiores, fuerzas de seguridad, servicio penitenciario y agentes del sistema de salud. La medida deberá aplicarse con confidencialidad, garantías y respeto al derecho de defensa, pero expresa un criterio razonable: quien administra decisiones públicas debe rendir cuentas también desde la idoneidad personal.
En lo que representó un giro tan relevante como fue la suspensión de la aduana paralela, Rovira anticipó que el bloque de Encuentro Misionero está trabajando en una propuesta de reforma política que incluirá “una boleta única con la ley de lemas por partido”, dejó abierta una discusión sensible pero necesaria: cómo mejorar la representación sin romper la identidad política provincial.
Recordó que durante su gestión al frente del Ejecutivo misionero eliminó la ley de lemas en la categoría gobernador y que el sistema vigente surgió de un acuerdo entre peronistas y radicales. “Es un tiempo de cambios”, presagió Rovira.
Esta nueva hoja de ruta del oficialismo provincial que empezó a definirse en el discurso de Passalacqua en el acto de apertura de sesiones y tomó forma definitiva con los anuncios de Rovira en “la previa” del jueves, también impacta en las fuerzas de la oposición. Porque se apropia de algunas de las principales banderas que venían sosteniendo fuerzas como La Libertad Avanza (ley de lemas y aduana paralela por ejemplo).
En el eje de debate relacionado a la cuestión impositiva, los libertarios ya no podrán jugar la carta de la aduana paralela (a lo sumo podrán pedir que el decreto se convierta en ley) y en cambio se verán obligados a defender una política nacional que en el aspecto impositivo muestra un carácter regresivo que favorece a los grandes capitales, con medidas como el RIGI o el más reciente súper RIGI, y a los estratos acaudalados que fueron favorecidos con reducciones en bienes personales e impuestos a los consumos de lujo.
Misiones, en cambio, luego de la eliminación de la aduana paralela está en una posición de mucha mayor autoridad para reclamarle a Nación que actúe en consecuencia reduciendo impuestos nacionales.
En la previa del jueves, Rovira desafió al Gobierno central a avanzar en una reforma tributaria en la que cada quien recaude lo propio. “Estamos dispuestos a que nos eliminen todos los impuestos nacionales y, a cambio, recibir un impuesto único nacional para cobrar nosotros. Si eso ocurre, eliminamos todos los impuestos provinciales, empezando por Ingresos Brutos”, dijo.
La cuestión yerbatera
Otro aspecto central en el que el contraste Nación/Provincia deja en offside a los libertarios pasa por la gestión de la crisis yerbatera. Para los militantes de Milei, el sector yerbatero no está en crisis sino que atraviesa un período de auge y los bajos precios del producto madre misionero no son un drama sino una muy buena noticia porque favorecen a los exportadores y a la lucha contra la inflación.
El Gobierno provincial, en cambio, entiende que el productor yerbatero atraviesa una situación muy complicada y esa interpretación de la realidad le permite adoptar medidas concretas que serían impensables bajo un hipotético gobierno provincial libertario.
Esta semana, sin ir más lejos, entró en vigencia la operatoria de descuento de cheques a tasa cero para productores, secaderos y pequeños molineros de la provincia. Un paliativo bien valorado por los yerbateros pero que no alcanza para resolver la crisis de rentabilidad que enfrenta la producción primaria desde que el Gobierno nacional decidió desregular la actividad.
En el mismo sentido, en la previa del jueves se presentaron avances que apuntan a resolver una antigua obsesión del gobierno misionero: la trazabilidad en el mercado de la yerba mate.
Lo que antes era un problema de muy compleja resolución, hoy se simplifica gracias a las nuevas tecnologías. El sistema que se propuso el jueves utiliza blockchain (la misma tecnología que garantiza la seguridad de las criptomonedas) y códigos QR incorporados a facturas encriptadas. El objetivo, según se explicó, apunta a mejorar la transparencia en la cadena comercial y reducir las distorsiones que afectan a pequeños productores.
Gestión que sigue
Mientras se define la nueva hoja de ruta que marcará los grandes temas de la política provincial, la gestión de Passalacqua sigue enfrascada en la complicada tarea de sostener actividad en un contexto nacional adverso.
El gobernador recibió a la Cámara Argentina de la Construcción, que destacó el orden financiero de Misiones y su capacidad para acceder a financiamiento multilateral. También avanzó con el programa “Mandioca 360”, créditos de hasta 800 millones de pesos para cooperativas e industrias del sector, y con “Ahora Chacra”, que reintegra el 20% en compras de insumos productivos para agricultores.
Son respuestas sectoriales concretas que aportan paliativos que ayudan a transitar la crisis pero que no la solucionan, porque la solución no depende de la esfera provincial sino de la reactivación de una economía nacional que sigue planchada para todo lo que esté por fuera de Vaca Muerta, el complejo sojero, la minería y la intermediación financiera.
Efecto Adorni
En el plano nacional, la atención sigue centrada en las derivaciones del “caso Adorni”. Por más que el Gobierno nacional intente imponer agenda con anuncios como el súper RIGI o alguna otra miscelánea, siempre aparece algún dato o declaración nueva que vuelve a encauzar la discusión pública en torno a la cuestionada figura del jefe de gabinete.
Hasta ahora el presidente Milei se mostró inamovible en el respaldo irrestricto a su funcionario, lo que viene provocando no solamente una caída en su imagen pública sino también una interna dentro de su propia tropa.
Son muchos los que piensan que el presidente se equivoca al asumir costo político por proteger a uno de sus funcionarios cuando es el funcionario quien debería actuar como fusible para preservar al primer mandatario.
La exministra de Seguridad, Patricia Bullrich, fue una de las que se animó a decirlo en público esta semana cuando exigió que Adorni presente cuanto antes una declaración jurada de bienes que explique de dónde sacó la plata para comprar las propiedades que adquirió y para hacer turismo de alta gama.
Con la economía lastimando los bolsillos de la mayor parte de los argentinos, no los de Adorni evidentemente, las peripecias que retratan al jefe de gabinete como un personaje desesperado por acceder a los beneficios de pertenecer a “la casta” tienen un efecto mucho más significativo en la opinión pública.
Señales de agotamiento
Los datos de recaudación tributaria nacional correspondientes a abril de 2026, difundidos recientemente por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), han encendido las alarmas entre economistas y analistas financieros. Con una cifra nominal de $17,4 billones, la recaudación registró una caída real del 4% interanual, marcando el noveno mes consecutivo de retroceso. Más allá de la frialdad de los números, el informe expone un fenómeno profundo: el deterioro de la estructura productiva que sostiene al fisco.
El análisis pormenorizado de los tributos revela que la caída no es un hecho aislado, sino el reflejo de una economía real que se achica.
IVA (Consumo en picada): El IVA neto retrocedió un 3% real. Este impuesto es el termómetro del consumo masivo; su caída es la consecuencia directa de salarios que llevan más de dos años estancados y un poder adquisitivo que no logra recuperarse.
Seguridad Social (Empleo en crisis): Con una baja del 4,3% real, este dato traduce fiscalmente la pérdida de unos 300.000 puestos de trabajo formales desde finales de 2023. Menos trabajadores y salarios más bajos equivalen a menos recursos para el sistema previsional.
Ganancias e Industria: El impuesto a las Ganancias cayó un 2,5%. Con la industria operando a solo el 54% de su capacidad instalada, las utilidades empresariales se evaporan, reduciendo la base imponible.
Derechos de Exportación: A pesar de las promesas de reactivación del agro, las retenciones se desplomaron un 34,4%. La reducción de alícuotas en granos no fue compensada por un aumento suficiente en el volumen de exportaciones, generando un «agujero» fiscal significativo.
Como contrapartida, los únicos aumentos reales se dieron en el Impuesto a los Combustibles (+31,7%), debido a ajustes administrativos en los montos fijos, y el Impuesto al Cheque (+2,2%), que sobrevive gracias a la inercia de la bancarización.
La Austeridad Contractiva
Argentina parece haber ingresado en un círculo de retroalimentación negativa en el que el Gobierno busca mantener el superávit primario mediante el recorte de gasto. Ese recorte frena la obra pública, congela salarios y reduce transferencias, lo que enfría aún más el consumo y la inversión.
Al haber menos actividad, el Estado recauda menos (como muestran los nueve meses de caída real). Ante la caída de ingresos, se requieren nuevos recortes para sostener el superávit, reiniciando el ciclo.
Este fenómeno, históricamente documentado en crisis como la de Grecia (2010) o la propia Argentina (2018-2019), sugiere que el superávit actual es frágil, ya que se sostiene sobre una base imponible que se está “comiendo a sí misma”.