Pese a sus diferencias ideológicas, Donald Trump y Lula da Silva celebraron este jueves una jornada en la Casa Blanca. Tanto el presidente de Estados Unidos, como el de Brasil señalaron que acercaron posiciones tras meses de tensiones ideológicas y anticipan nuevas reuniones.
En plena campaña de reelección, Lula, presidente izquierdista, buscó con su visita despejar nubarrones con Estados Unidos. En su cuenta personal de Instagram publicó fotos en la que ambos aparecen sonrientes.
Alerta por Hantavirus: un médico denuncia falta de protocolos tras un brote en el MV Hondius
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
“Yo salgo muy, muy satisfecho de la reunión. Fue una reunión importante para Brasil y para Estados Unidos. Siempre creo que una fotografía vale mucho, y ¿vieron que el presidente Trump riendo es mejor que de cara seria?”, celebró el mandatario.
Por su parte, Trump escribió en su cuenta de la red social Truth Social: “Hemos hablado de muchos temas, entre ellos el comercio y, en concreto, los aranceles. La reunión ha ido muy bien“. Y adelantó que programarán reuniones entre representantes de ambos gobiernos, “según sea necesario”.
La visita de Lula a la Casa Blanca, que incluyó un almuerzo, se extendió por más de dos horas. La reunión tuvo lugar a puerta cerrada, después de que el presidente brasileño haya pedido un cambio de protocolo, lo que impidió el acceso de los periodista al Despacho Oval.

Más allá de sus diferencias ideológicas, ambos países tiene intereses comerciales en juego. Preguntado, desde la Embajada de Brasil en Washington, por la posibilidad de que Estados Unidos imponga aranceles, Lula se mostró “optimista” y propuso un plazo de 30 días para que las partes continúen negociando.
Washington manifestó su interés en los yacimientos brasileños de tierras raras. Lula, en la conferencia de prensa, brindó tranquilidad: señaló que defiende que Brasil controle todo el proceso, pero dijo que transmitió a Trump que su país tiene “un marco legal” para que Estados Unidos invierta en estos elementos estratégicos.
Sobre las elecciones presidenciales en Brasil de octubre, el dirigente descartó que Trump vaya a interferir en ellas. “Intervino en las elecciones de 2022 y perdió, porque gané yo. Creo que se comportará como presidente de Estados Unidos, dejando que el pueblo brasileño decida su destino”, expresó.
Por el brote de Hantavirus, la OMS pide a Argentina y EE. UU. que no abandonen el organismo
Ambos mandatarios abordaron también la cooperación en el combate del crimen organizado. En abril firmaron un acuerdo para la contra el tráfico de armas, drogas y el intercambio de datos.
Una relación con altibajos
Los dos presidentes hicieron un primer contacto cuando se cruzaron en septiembre en la asamblea general de la ONU. Allí acordaron reunirse y despejar malentendidos, después de que Trump acusara a Brasil de hacer “una caza de brujas” contra el expresidente Jair Bolsonaro.

Después de una reunión en Malasia en octubre y varias conversaciones, la cita en la Casa Blanca fue aplazada por hechos como la captura de Nicolás Maduro y guerra de Irán. Frente a estos acontecimientos, Lula fue una voz muy crítica de la política exterior del republicano.
Por su parte, Trump se un viejo aliado Bolsonaro, exmandatario ultraderechista, condenado y encarcelado en Brasil por intento de golpe de Estado. También tiene contacto regulares con uno de los hijos del expresidente, Eduardo Bolsonaro.
Sin embargo, tras la reunión, Lula recalcó que la relación esta “evolucionando” y que es “sincera”. El encuentro se produce en un contexto marcado por unas reavivadas tensiones entre ambos países que parecían haberse calmado tras la sintonía mostrada en diciembre de 2025.